Por las noches se escuchan los sonidos, es como si aullaran, como si el océano les tomara las emociones para que pudieran expulsarlas por sus gargantas. Una música relevante, una música aterradora que no cualquiera es capaz de escuchar.
Es misterioso, utilizan un lenguaje entre chasquidos y secuencias, llamadas codas, son sonidos que ningún ser humano ha podido ser capaz de descifrar hasta ahora. Siempre dicen estar cerca, desconociendo que un paso hacia delante de ellos es una hundida profunda a donde ningún hombre puede llegar.
Seres ruidosos, los más escandalosos de todo el océano, diría que podrían ser las mejores campanas para despertar, para dormirse, para asustarse. Enormes, los más grandes que hayan existido, un ser humano para ellos es como un perro de tamaño pequeño para nosotros.
Amantes de la música pop, la cantan y les atrae, no tengo idea de cuales sean sus artistas favoritos, pero por ahí dicen que son adictos al ritmo, porque sus oídos son los mejores receptores de sonidos.
Les gusta tener mascotas, pececitos... O adoptarlos porque les da pena abandonar a aquellos abandonados, aquellos que han sido desechados de sus familias.
Pero no son peces, de hecho, no podrían considerarse de ese modo, en absoluto, ellos poseen la sangre caliente, respiran a través de pulmones y dan a luz a crías vivas que se alimentan de leche materna.
Seria probable que nunca hayas visto una, que nunca hayas escuchado a alguna cantar, o que pensaste que era una sirena tratando de ahogarte en el fondo del mar, viendo a tus ojos, escuchando tus lamentos, comprendiendo el eco de tus escapes hacia el lado oscuro del mar, donde nadie es capaz de llegar, porque la presión es demasiada.
He de decir que las he escuchado, las he escuchado hablarme durante las noches, dicen cosas muy graciosas, suelen cantar, suelen hacerme reír, suelen hacerme llorar, suelen hacerme recordar...recordarlo a él.
Y aun si me llaman, no soy capaz de poner los pies en la arena mojada, ni siquiera un poco, no puedo tocarla, ni siquiera estando ebria, ni siquiera con la nariz embarrada de polvos, ni con las píldoras en mi cabeza, ni con inyecciones en mis venas, ni con la agonía del llanto o la distracción de mis penas.
Son malvadas.
Se lo llevaron, me lo quitaron, lo alejaron de mí y han pasado unos años desde ello, pero el tiempo es algo con lo que nadie gusta jugar, ni siquiera yo, que aún me quedo esperando a que un día salga, a que un día se abran las olas y él venga caminando.
Algo que no sucederá.
Él ya no está, no volverá, su cuerpo no fue encontrado, y ellas siguen cantando y aun cuando he deseado que se callaran, que las detestaba, nunca he podido llegar a odiarlas porque muy en lo profundo, en su interior, en ese canto, lo poseen.
Imagino que me cuentan sus historias, sus hazañas, como terminó muriendo, como terminó en las profundidades de una tempestuosa pesadilla de la que yo no he podido despertar.
Y nadie lo entenderá, nadie dirá que es así... Solo se van a quejar, a insistir en superar, a obligarme a borrarlo y pues ¿Qué más decir? Soy una exagerada.
No estoy asustada, pero ellas saben cómo hacerme llorar, son criaturas de ojos misteriosos que se ponen a cantar para recordarme que no fue justo, que me muestran esos ojos en la oscuridad.
De ahí se carga la leyenda, "The Whale Boy", aquellos que evitaban que las lágrimas se escaparan porque podían controlarlas, porque decían que eran buenas y un Whale Boy, es eso, una mentira, una leyenda que mamá me decía cada noche antes de dormir.
Solo que un día, de tanto respirar, olvidas donde estas y abrir los ojos es como ver a un ciego caminando en la oscuridad, poseído como si fuera una de las más hermosas criaturas.
Él es un ser extraordinario.
ESTÁS LEYENDO
THE WHALE BOY
Teen FictionElaine De Ferreiro, la prometedora hija del mejor diseñador de Europa, se ha vuelto una burla para todo ciudadano, incluyéndose ella misma, incapaz de ir al océano y dejar esa fosa donde el alcohol, las fiestas y los recuerdos la llenan del mismo ar...
