capitulo 4 Esperanza 1

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-¿Bien, Ciel, dime por qué me pediste que hiciera eso? -dijo Rimuru, siendo el último y único en la sala.

Ciel lo miró fijamente. Su rostro, usualmente tranquilo, ahora mostraba una gravedad inusitada.

-Si no hubiera dicho eso, muchas personas habrían muerto, maestro -respondió Ciel con firmeza, sin titubeos.

-¿A qué te refieres, Ciel? -preguntó Rimuru, frunciendo el ceño.

Ciel tragó saliva antes de continuar.

-La señora Milim tiene una sobrecarga de Magículas. Maestro, esto es peligroso. Además, la señorita Milim es la segunda persona más poderosa. Claro, después de usted, que es el primero, y eso es malo... muy malo. Si la señorita Milim llega a explotar... sería una catástrofe.

El rostro de Rimuru se endureció ante esas palabras. El nudo en su estómago se apretó y, aunque ya lo había sospechado, la gravedad de la situación lo golpeó con la fuerza de un martillo. Las palabras de Ciel resonaron en su mente como una advertencia mortal.

-¿Qué pasaría si eso llegara a suceder? ¿Cuánto daño causaría? -dijo Rimuru con voz fría, un tono carente de la esperanza que siempre lo caracterizaba. La pregunta salió casi como un susurro, pero en sus ojos se reflejaba una tormenta de emociones que ni él mismo sabía cómo manejar. Nunca había sido tan difícil enfrentarse a una realidad tan cruda.

Ciel lo miró en silencio por un momento, evaluando la pregunta antes de responder. Sabía que Rimuru estaba luchando contra sus propios pensamientos, intentando procesar lo que significaba la amenaza.

-Una gran parte del territorio de la señora Milim sería borrada del mapa, maestro. Y con él, las personas que viven allí morirían -respondió Ciel, su voz implacable, aunque había un leve temblor que indicaba que también comprendía la magnitud de lo que estaban enfrentando.

Rimuru cerró los ojos un instante, tratando de calmar la tormenta en su mente. Pero su instinto le decía que había más. Ciel rara vez mostraba siquiera una pizca de inseguridad, pero ahora...

-No me has dicho todo -afirmó Rimuru, su tono bajo, peligroso.

Ciel dudó. Un silencio espeso se formó entre ambos antes de que la IA finalmente respondiera.

-La señorita Milim no solo está en peligro de explotar. Su cuerpo ya está reaccionando de formas inestables. Si no se controla pronto... la sobrecarga no solo la destruirá a ella, sino que la transformará en algo incontrolable. Algo que ni siquiera usted podría detener sin consecuencias desastrosas.

La respiración de Rimuru se volvió más pesada. La imagen de Milim, su eterna sonrisa, su risa despreocupada, su inquebrantable confianza... Todo eso podía desaparecer en un instante. No podía permitirse perderla. No podía permitirse perder nada más.

-Tiene que haber una manera -declaró Rimuru, con una determinación inquebrantable en sus ojos.

Ciel lo miró fijamente y, por primera vez, su expresión se suavizó levemente.

-Existe una posibilidad... pero el riesgo es alto, maestro.

-No me importa el riesgo. Dímelo.

Y con esas palabras, Rimuru se preparó para enfrentar la prueba más difícil hasta ahora

Ciel vio cómo el dolor se reflejaba en los ojos de Rimuru, cómo se luchaba contra la impotencia, cómo sus esperanzas comenzaban a desmoronarse ante la magnitud de lo que tenían frente a ellos. Rimuru siempre había sido alguien que encontraba una solución, alguien que parecía tener siempre una salida. Pero esta vez, la realidad era tan cruel y definitiva que incluso él parecía haber perdido su capacidad para pelear.

𓆩♡𓆪 𝐷𝑜𝓈 𝑅𝑒𝓎𝑒𝓈 𝐷𝑒𝓂𝑜𝓃𝒾𝑜𝓈 ¡¿𝐸𝒩𝒜𝑀𝒪𝑅𝒜𝒟𝒪𝒮?! 𓆩♡𓆪Donde viven las historias. Descúbrelo ahora