capitulo 32

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La puerta del castillo se abrió lentamente. Gobta, aún algo fuera de lugar y con el rostro pálido por la sorpresa, se apartó a un lado para dejar pasar a la figura que había causado tanto alboroto.

A primera vista, la chica no parecía tener nada que ver con los temores que se habían formado en el salón.

Rimuru se adelantó, sus pasos firmes resonando en el suelo de mármol. Su rostro, habitualmente sereno, mostraba una mezcla de desconcierto y cautela.

—¿Quién eres? —preguntó con su habitual tono tranquilo, aunque una ligera tensión se colaba en su voz, traicionando su aparente calma.

La joven levantó la vista, y por un momento, Rimuru sintió un estremecimiento recorrerle la espalda. Había algo familiar en esa mirada, algo que no podía identificar, pero que le provocaba una extraña sensación de conexión.

—Soy Shinsha —dijo con una voz suave pero firme, sin vacilar, su mirada directa como si estuviera acostumbrada a que otros la escucharan con atención.

Un silencio pesado llenó el aire. Todos en la sala la observaban, algunos con curiosidad, otros con creciente sospecha.

Tenía los ojos de un tono rosado intenso, grandes y expresivos, que resaltaban con facilidad. Su cabello azul claro le caía hasta el cuello, cortado de forma recta y algo despeinada, dándole un aire juvenil y enérgico. Aunque su apariencia era similar a la de Rimuru, se notaba que no era la misma persona.

"Era imposible no notar la similitud con Rimuru, aunque su mirada y porte revelaban una esencia propia."

Shuna fue la primera en romper el silencio. Se acercó con cautela, su porte amable, aunque sus ojos no podían ocultar la inquietud que sentía.

—Shinsha... ¿por qué dices que eres hija de Rimuru-sama? —Su tono era cordial, pero cada palabra cargaba una dosis de desconfianza medida.

Shinsha suspiró, como si sopesara cuánta verdad debía revelar. Dio un paso adelante, segura de sí misma.

—Lo digo porque es la verdad. Mi mamá me lo dijo —respondió, con una pausa breve antes de clavar sus ojos en Rimuru—Soy... hija de Rimuru Tempest.

El silencio volvió a apoderarse del salón, más denso que antes. Esta vez, no fue una exclamación de sorpresa lo que resonó en las paredes, sino la incomodidad palpable que todos compartían.

Rimuru frunció el ceño. Algo no encajaba. Estaba a punto de hablar cuando Shinsha, adelantándose, continuó:

—Mi mamá dijo que ya era momento de conocerte, así que me envió aquí.

Desde una esquina, Milim observaba la escena en silencio. Pero con cada palabra que salía de los labios de la chica, una presión comenzaba a emanar de ella. Su poder se agitaba, burbujeando como lava bajo la superficie. ¿Rimuru le había ocultado algo así? ¿Una hija?

No, pensó. Él no sería capaz de eso… ¿cierto?

Pero allí estaba, frente a ella, una joven que compartía rasgos con Rimuru. No exactamente iguales, pero sí lo suficiente como para despertar esa duda punzante. Sus puños se cerraron involuntariamente.

—Rimuru, ¿qué está pasando? —La voz de Milim fue más fuerte de lo que pretendía, cargada de una emoción cruda que llamó la atención de todos.

Rimuru giró hacia ella con una mezcla de desconcierto y preocupación. Una extraña sensación se arremolinaba en su pecho, incómoda y persistente.

—Shinsha… ¿por qué ahora? ¿Por qué aparecer justo en este momento? ¿Por qué estás mintiendo así, jovencita? —preguntó Rimuru con firmeza. No podía permitir que esa mentira —si lo era— causara más confusión.

𓆩♡𓆪 𝐷𝑜𝓈 𝑅𝑒𝓎𝑒𝓈 𝐷𝑒𝓂𝑜𝓃𝒾𝑜𝓈 ¡¿𝐸𝒩𝒜𝑀𝒪𝑅𝒜𝒟𝒪𝒮?! 𓆩♡𓆪Donde viven las historias. Descúbrelo ahora