capitulo 3 Emergencia

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—¡Qué aburrido, solo papeleos y más papeleos! – exclamó Milim, empujando con irritación los papeles que se amontonaban sobre su escritorio. La pila parecía interminable y, por más que los moviera, no parecía haber un final a la vista.

"¿Cómo es que Rimuru puede hacer esto todos los días?" pensó, soltando un largo suspiro. La incomodidad de la situación la estaba matando, pero no era solo la molestia de los papeles. La sobrecarga de responsabilidades que había heredado con la gestión del Cielo la estaba sofocando. "Quiero descansar... quiero salir de aquí", se dijo a sí misma mientras sus ojos se cerraban con pesadez.

Con las manos apoyadas sobre el escritorio y la cabeza descansando sobre ellas, intentó relajarse un momento, tal vez quedarse unos minutos descansando. Pero al momento de cerrar los ojos, algo la perturbó, como si una inquietud surgiera desde lo más profundo de su ser. "No he podido dormir en estos días... esos sueños raros no me dejan en paz..." pensó, justo antes de dejarse llevar por el cansancio. Pronto, su respiración se volvió tranquila, y se sumió en un profundo sueño.

Mientras tanto, en el castillo de Tempest, Rimuru repasaba documentos en su oficina

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Mientras tanto, en el castillo de Tempest, Rimuru repasaba documentos en su oficina. Su pluma se deslizaba sobre el papel una y otra vez, pero su mente estaba en otra parte.

"Milim..."

Se recargó en el respaldo de su silla, dejando escapar un suspiro. Hacía días que no la veía, y aunque el trabajo lo mantenía ocupado, no podía ignorar la sensación de que algo faltaba. Siempre aparecía de la nada, riendo, retándolo, exigiendo peleas o simplemente molestándolo hasta sacarle una sonrisa. Pero ahora... el silencio era demasiado grande.

—Hace tiempo que no la veo —murmuró, dejando la pluma sobre la mesa.

Tal vez estaba bien, tal vez solo andaba ocupada, pero la idea de que pudiera necesitar algo y él no estaba allí lo inquietaba. Milim rara vez pedía ayuda, y eso lo preocupaba aún más.

—Sí, la iré a ver.

Decidido, terminó de firmar los últimos documentos y se puso de pie, estirándose con energía.

—¡Listo!

Antes de salir, pasó por la cocina y tomó algo de chocolate. Un pequeño detalle. Sabía que Milim lo adoraba, y si no tenía nada más, al menos eso le sacaría una sonrisa.

Sin embargo, cuando estaba por irse, Shion lo interceptó.

—¿Adónde vas, Rimuru-sama?

—A visitar a Milim —respondió sin rodeos.

Shion frunció el ceño, pero antes de que pudiera insistir en acompañarlo, Rimuru tomó la delantera.

—Shuna, ven conmigo.

Con un movimiento de muñeca, activó el círculo de teletransportación y envió un aviso rápido a Carrion y Frey. No quería que lo malinterpretaran apareciendo de arrepentimiento en el reino de Milim sin previo aviso.

𓆩♡𓆪 𝐷𝑜𝓈 𝑅𝑒𝓎𝑒𝓈 𝐷𝑒𝓂𝑜𝓃𝒾𝑜𝓈 ¡¿𝐸𝒩𝒜𝑀𝒪𝑅𝒜𝒟𝒪𝒮?! 𓆩♡𓆪Donde viven las historias. Descúbrelo ahora