capítulo 21 "boda" parte 1

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Capítulo 21: "Boda" - Parte 1

— ¿Frey?

La voz de Milim rompió el pesado silencio que rodeaba a Frey. La joven, aún con la mente atrapada entre recuerdos, finalmente reaccionó. Su cuerpo se tensó al escuchar su nombre, y aunque intentó enfocarse en el presente, las sombras del pasado no la dejaban en paz.

— ¿Pasa algo, Frey? Estás pálida.

Milim la observaba con una mirada preocupada. Frey intentó enderezarse, forzando una sonrisa para ocultar su tormenta interna.

— S-sí... estoy bien... M-milim.

A pesar de sus palabras, Frey sentía como si su alma estuviera atrapada entre dos mundos. En su mente, los ecos del pasado la asaltaban con fuerza. Pero no podía mostrar debilidad, no en ese momento. No en el día de su boda.

Esa boda, en la que todos esperaban ver una celebración de amor, pero para ella, era solo un recordatorio de lo que había perdido.

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Recuerdo del pasado:

Ese día... El día en que me convertí en Reina, el día en que perdí a mi familia...

Las palabras resonaban en su mente como una verdad amarga. La multitud había celebrado el evento, pero para ella, no había felicidad en aquel día. Mientras todos sonreían y aplaudían, Frey sentía el peso de su soledad. Ese día no solo se le entregaba el reino, sino que se le arrebataba la única familia que había conocido. Su madre, su hermana... todo había quedado atrás.

La gente lo celebra como si fuera una gran festividad... pero para mí, ese día es un recordatorio de lo que perdí.

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Milim la miró fijamente, pero comprendió que no era momento para profundizar. Frey estaba lidiando con mucho más de lo que mostraba. Sin embargo, no podía ignorar la sensación de tristeza que emanaba de ella. Después de todo, no solo era el día de su boda, sino un día lleno de sentimientos encontrados para Frey.

Milim tocó suavemente su hombro, sacándola de sus pensamientos.

— Frey... ¿estás segura de que todo está bien?

La voz de Milim era suave, pero la preocupación aún se reflejaba en sus ojos. Frey la miró por un momento, dudando si compartir lo que sentía. Pero no, no ahora. No en este día. No quería empañar el momento de la boda con la tristeza de su alma rota.

— Sí, Milim... estoy bien.

Repitió, esta vez con más firmeza, aunque la mirada en sus ojos delataba la verdad.

— Solo... es solo que...

Pero antes de que pudiera terminar la frase, las puertas del gran salón de bodas se abrieron con un estruendo. Los trompetistas comenzaron a tocar, anunciando la entrada de la novia. Frey sintió cómo su corazón latía más rápido, recordándole el evento que estaba a punto de suceder. Sin embargo, no pudo evitar sentir que una parte de ella aún no estaba lista para dar ese paso.

Las puertas se abrieron por completo, revelando el pasillo adornado con flores y luces doradas. La gente se puso de pie, observando expectante, mientras Frey, con el corazón acelerado, caminaba hacia el altar.

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El gran salón de bodas estaba decorado con elegancia. Candelabros dorados colgaban del techo, llenando la sala con una luz suave y cálida. El aire estaba impregnado con el dulce aroma de las flores que adornaban cada rincón. La alfombra roja, tan brillante como una joya, se extendía a lo largo del pasillo, llevando a la novia hacia su destino.

A ambos lados del pasillo, grandes ventanales dejaban entrar la luz del sol, que bañaba el lugar con tonos dorados y creaba un contraste perfecto con las flores que decoraban la sala. Amarillos, violetas suaves y blancos se mezclaban armoniosamente, creando un ambiente de ensueño. La estructura del salón era majestuosa, con altos techos y paredes adornadas con intrincados detalles dorados.

A medida que Frey avanzaba, cada paso que daba parecía resonar como un latido más en su pecho, aumentando la tensión en su interior. Su vestido de novia era una obra maestra de la costura. Estaba hecho de un fino satén blanco, con delicados bordados dorados que recorrían el corsé hasta el final de la falda, dándole un aire regia y elegante. La parte superior del vestido estaba adornada con sutiles cristales que brillaban con cada movimiento, como si la luz misma se hubiese posado sobre ella. La tiara que llevaba en la cabeza era de un dorado brillante, complementando perfectamente su atuendo, y una ligera capa de tul se deslizaba delicadamente por detrás de ella, arrastrándose por el suelo.

Frey, al sentirse observada, centró su atención en el altar, donde se encontraba Carrión, con una expresión que solo podía describirse como la de un hombre completamente enamorado. Él la miraba fijamente, incapaz de ocultar la sonrisa que se dibujaba en su rostro. Para él, ese momento era el culmen de todos sus sueños, la unión con la persona que significaba el todo en su vida.

Su mirada se cruzó con la de Frey a lo lejos, y aunque ella no lo dijo en voz alta, él supo que era ella quien había llenado su vida de luz, aunque ella aún cargara con sus sombras.

Al fondo, Milim avanzaba justo detrás de ella. Su presencia era igualmente impresionante, su vestido verde esmeralda resplandecía a la luz del salón, pero más que eso, era su sonrisa lo que realmente deslumbraba. Milim, al ver a Rimuru entre los invitados, no pudo evitar regalarle una sonrisa traviesa, que inmediatamente hizo sonrojar al hombre. Rimuru, tímidamente, correspondió con una sonrisa, sin poder dejar de mirarla. Un momento fugaz que, para Milim, significaba más que mil palabras.

Al llegar al altar, Frey fue recibida por Carrión, quien le extendió la mano con una sonrisa que denotaba tanto la calma como la emoción contenida.

Frey subió los escalones con una gracia serena. El sonido de sus tacones resonaba en el eco del salón, y cuando estuvo frente a Carrión, sus miradas se encontraron una vez más. Esta vez, sin dudas ni temores, ambos compartieron una sonrisa mutua. Era un gesto simple, pero lleno de un entendimiento profundo, una promesa que ambos compartían en silencio.

𓆩♡𓆪 𝐷𝑜𝓈 𝑅𝑒𝓎𝑒𝓈 𝐷𝑒𝓂𝑜𝓃𝒾𝑜𝓈 ¡¿𝐸𝒩𝒜𝑀𝒪𝑅𝒜𝒟𝒪𝒮?! 𓆩♡𓆪Donde viven las historias. Descúbrelo ahora