capitulo 30

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Nota: Digo desde ya que el capítulo tiene 2245 palabras


El sol resplandecía con fuerza en lo alto del cielo, cubriendo las tierras del continente con un cálido resplandor. Rimuru y Milim caminan sin rumbo fijo, disfrutando del raro lujo de un día sin deberes, sin batallas... sin preocupaciones.

Milim no paraba quieta ni un segundo. Saltaba de piedra en piedra, giraba sobre sí misma y corría un poco por delante antes de volver junto a él.

-¡Rimuru! -exclamó con brillo en los ojos-. ¿Qué vamos a hacer hoy, eh?

Rimuru la miró de reojo, sonriendo por dentro aunque se hiciera el serio por fuera.

-Es una sorpresa -dijo, con tono relajado.

-Está bien... -susurró, con una sonrisa de medio lado-Pero si mi sorpresa no es increíble... ¡vas a tener que invitarme a una montaña entera de dulces!

Rimuru soltó una carcajada, divertido.

- ¿Montaña entera? ¿No puedes pedir algo más... razonable.

-Entonces: -¿Me amas? -dijo Milim con "seriedad", lo cual, de cierta manera, le pareció adorable. Pero realmente, ¿qué lógica tenía aquella pregunta? Por lo cual sólo pudo hacer una expresión de una ligera sorpresa e intriga. Aunque ante sus ojos para esta escena era algo adorable.

-¿Me amas? -repitió, pero una vez rimuro solo sonrió.

-Si me amas, entonces...

Las palabras de Milim fueron interrumpidas sin previo aviso por un golpecito en su frente por parte de Rimuru. -Ya deja el drama -sonrió para después terminar riendo. Toda esta situación era ridícula, pero de cierta manera divertida; verla así le causaba cierta sensación que solo ella podría causar.

-¡No es drama! -aumentó su puchero y apretó sus puños. Rimuru estaba siendo muy malo, ¿cómo podía decir que esto era un drama?

Milim dio un paso atrás, encontrando estar herida.

-¡Rimuru Tempestad! ¡Eso fue cruel! ¡Estoy siendo honesta y tú me atacas!

-Dramática -susurró él, negando con la cabeza, aunque no podía borrar la sonrisa de los labios.

Ella se preparó para lanzar una nueva queja, pero no le dio tiempo. En un instante, Rimuru la tomó de la mano, tiró de ella con firmeza y la atrapó con un brazo rodeando su cintura. La cercanía la descolocó... y entonces la besó.

Fue un beso corto, inesperado, pero lleno de calor.

-Por favor -murmuró luego, mientras acariciaba su mejilla-. Solo ten un poco de paciencia.

Milim, quien había dejado drama alguno, solo podía mirar los ojos de Rimuro, que la miraba con ese destello que ahora era su favorito, esa mirada de amor que solo él mostraba a ella y esa sonrisa... Esa sonrisa tan contagiosa que también la hacía sonreír.

Sentía que, aunque fuera el fin de todo, si esa sonrisa estaba en su rostro, todo estaría bien, ¿verdad?

Los pensamientos fueron disipados con un leve gesto de Rimuru, el cual le había besado en la frente. -¿En qué piensas tanto?

Ah... ¿Acaso se ha vuelto una costumbre nunca dejarla terminar?

Pero si era él... su tacto...

-¿Qué sucede? ¿Acaso te comió la lengua el ratón? Puf, jaja.

-¡¿Eh?! No... no, eh, no eso...

-¿Entonces? ¿Por qué no respondes? Llevo rato llamándote, Milim.

𓆩♡𓆪 𝐷𝑜𝓈 𝑅𝑒𝓎𝑒𝓈 𝐷𝑒𝓂𝑜𝓃𝒾𝑜𝓈 ¡¿𝐸𝒩𝒜𝑀𝒪𝑅𝒜𝒟𝒪𝒮?! 𓆩♡𓆪Donde viven las historias. Descúbrelo ahora