Frey apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió unos brazos fuertes rodear su cintura desde atrás. Un cálido aliento rozó su oído antes de que una voz grave y seductora susurrara su nombre.
—Hola, Frey.
Era Carrión.
El agarre en sus caderas no era ni demasiado fuerte ni demasiado suave, pero había algo en su tacto que transmitía una sensación de deseo apenas contenido, como si sus manos pudieran estallar en cualquier momento.
—H-hola, Carrión... —respondió Frey, sorprendida por su repentina aparición.
No lo había notado acercarse. Su mente seguía centrada en los documentos que tenía esparcidos sobre la mesa, pero la presencia de Carrión la distrajo por completo. Él apoyó su barbilla sobre su hombro, y un aire despreocupado envolvía cada palabra que decía.
—¿Acaso necesito una razón para venir a ver a mi prometida? —preguntó, haciéndose el ofendido mientras se apartaba un poco para observarla mejor. Una sonrisa juguetona se dibujaba en sus labios, como si supiera exactamente lo que provocaba en ella.
Frey no pudo evitar sonreír también, sus labios curvándose con ternura. Levantó la vista para mirarlo, aún algo sorprendida, pero sin poder ocultar la calidez en su rostro.
—Supongo que no —contestó suavemente, sintiendo cómo la tensión en su pecho comenzaba a desvanecerse al sentir su proximidad.
Con una sonrisa cómplice, se giró para rodear el cuello de Carrión con sus brazos, acercándose más a él. La cercanía de su cuerpo le provocó un cosquilleo en el estómago, pero también una sensación de calma, como si estuviera en su lugar, en su hogar.
Carrión, con un movimiento lento, deslizó sus manos por las caderas de Frey. Fue un toque tan sutil que Frey pensó que había sido solo un suspiro de aire, pero sus dedos parecían memorizar cada contorno, cada curva. Frey se estremeció al sentirlo, una reacción visceral que la hizo cerrar los ojos por un segundo, pero antes de que pudiera reaccionar por completo, Carrión ya la había atraído hacia sí con una determinación que no admitía rechazos.
El beso fue profundo y al mismo tiempo suave, como si Carrión estuviera dispuesto a saborearlo lentamente, a disfrutarlo en su totalidad. La intensidad del momento creció con cada segundo que pasaba, como si ambos estuvieran perdiéndose el uno en el otro, dejando que el mundo exterior se desvaneciera. Sus labios se movieron con una sincronía perfecta, las caricias de las manos de Carrión deslizándose con una suavidad que contrastaba con el deseo contenido que ambos sentían.
Frey terminó sentada sobre el escritorio, mientras Carrión se mantenía de pie, su cuerpo dominando el espacio entre ellos, imponiendo su presencia, pero de una forma protectora y llena de confianza. Sin embargo, la intensidad comenzó a abrumar a Frey, y entre un jadeo, logró apartarse ligeramente de él.
—Y-ya es suficiente, Carrión... —dijo con voz entrecortada, intentando recuperar el aliento, aunque su cuerpo todavía palpitaba con la cercanía de él.
Carrión la miró, su ceño fruncido era la manifestación de una ligera frustración, como un niño al que acaban de quitarle su juguete favorito.
—¿Eh? ¿Por qué? —preguntó con tono quejoso, mientras sus manos aún descansaban en su cintura, sin querer soltarla.
Frey bajó la mirada, sus dedos jugueteando con las telas de su vestido, intentando encontrar las palabras adecuadas. Algo en su pecho se apretó, una incomodidad que no lograba comprender del todo.
—No puedo seguir... —murmuró con un suspiro, avergonzada por la vulnerabilidad que su propio cuerpo le revelaba, algo que no estaba acostumbrada a mostrar.
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𓆩♡𓆪 𝐷𝑜𝓈 𝑅𝑒𝓎𝑒𝓈 𝐷𝑒𝓂𝑜𝓃𝒾𝑜𝓈 ¡¿𝐸𝒩𝒜𝑀𝒪𝑅𝒜𝒟𝒪𝒮?! 𓆩♡𓆪
Fanfiction¿Dos Reyes Demonios... enamorados? Milim Nava y Rimuru Tempest siempre se han visto como amigos cercanos, dos poderosos reyes demonios con un vínculo de respeto y camaradería. Aunque su relación nunca ha sido más que eso en apariencia, algo más prof...
