cap 13 Un Mes en Oscuridad

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 Habían pasado un mes desde que Milim se desplomó después de la batalla, agotada por el uso extremo de sus poderosas habilidades mágicas. Rimuru, aunque preocupado, había hecho todo lo posible por asegurarse de que recibiera el mejor cuidado posible, pero al principio era difícil no notar cómo su ausencia afectaba el ambiente.

Sobretodo para el.

El sol brillaba suavemente a través de la ventana, iluminando la habitación donde Milim había estado descansando. Rimuru permanecía allí, vigilando su sueño, preocupado, pero aliviado al ver que no había signos de empeoramiento. Milim había estado inactiva, apenas reaccionando a nada durante días, y su recuperación había sido lenta. Todo lo que él podía hacer era esperar.

Pero esa mañana, algo cambió.

Un leve suspiro rompió el silencio, y los ojos de Milim se abrieron de repente, parpadeando lentamente como si intentara comprender el mundo que la rodeaba. El primero en notar el cambio fue Rimuru, que se levantó de su asiento con rapidez, aunque sin hacer ruido, acercándose a su lado.

—Milim... —dijo en voz baja, casi temeroso de que fuera una ilusión.

Milim giró la cabeza hacia él, un parpadeo más, y luego una sonrisa completamente familiar se dibujó en su rostro. Aunque estaba algo débil, el brillo en sus ojos no había desaparecido.

—¿Qué...? ¿Me dormí? ¿qué paso? —preguntó, frotándose los ojos con pereza.

Rimuru se quedó completamente quieto durante un momento, observando a Milim. Había pasado tanto tiempo que, por un segundo, pensó que nunca volvería a ver esa expresión tan llena de vida.

—¡Milim! Estás despierta... —dijo, incapaz de ocultar el alivio en su voz casi al borde del llanto

Milim, al ver su reacción, se incorporó lentamente, con una mezcla de confusión y su usual desdén por las reglas del descanso.

—¿Por qué estoy en cama?...¿estas bien, porque lloras? —exclamó con una sonrisa , intentando levantarse, pero cayendo hacia atrás por la debilidad en sus músculos.

Rimuru la detuvo de inmediato, ayudándola a recostarse otra vez.

—¡Tranquila! ¡No puedes levantarte aún! Estuviste fuera de combate durante tres semanas, Milim. Usaste toda tu magia para proteger a todos y tu cuerpo necesitaba recuperarse.

Milim frunció el ceño, pero se recostó nuevamente, cruzando los brazos sobre el pecho con su actitud característica.

—¡Tsk! ¿Tan débil me volví? ¡¿Tres semanas?! —dijo, como si fuera un insulto a su dignidad.

Rimuru no pudo evitar sonreír ante su actitud, aunque su preocupación seguía presente. —Tu poder se desbordó completamente. No estabas en coma, pero tu cuerpo estaba agotado por el esfuerzo. Necesitabas descansar para que tus fuerzas se recuperaran.

Milim frunció el ceño, claramente incómoda con la idea de haber estado en reposo por tanto tiempo. A pesar de eso, la preocupación se desvaneció un poco al ver a Rimuru sonriendo suavemente.

—No sé qué hacer ahora —dijo, mirando a Rimuru con una ligera mueca de incomodidad. Luego, cambió de tema rápidamente—. ¡Por cierto! Tengo hambre. ¿Cómo va todo en Tempest? ¿Las reconstrucciones? ¡¿Alguien se ha atrevido a desafiar mi reino mientras yo dormía?!

Rimuru no pudo evitar reír ante la repentina explosión de energía de Milim. —Todo está bajo control, pero, si me preguntas, el reino ha estado un poco más tranquilo sin ti dando vueltas por ahí.

Milim resopló, claramente enfadada por la idea de que su ausencia hubiera dejado un vacío tan grande. —¡Eso no puede ser! ¡Yo soy la más poderosa aquí! No dejaré que mi reino se quede sin mi presencia.

Rimuru no pudo más que sonreír ante la actitud orgullosa de Milim, aunque se dio cuenta de que aún no estaba completamente bien. Su energía, aunque presente, estaba algo contenida.

—Aún necesitas descansar, Milim. Así que, si de verdad tienes hambre, ¿te parece si traemos algo de comida?

Milim le lanzó una mirada juguetona, como si estuviera pensando en algo travieso. —¿Traerme comida? Hmm... ¿y qué pasa con el servicio de "dame lo que quiera y no protestes"? Eso suena mejor.

Rimuru se rió suavemente. —¿De verdad esperas que te dé ese trato después de tres semanas de descanso?

Milim la miró por un momento, luego sonrió ampliamente, sintiéndose más segura de sí misma.

—Sí —respondió de inmediato, sin dudarlo ni un segundo. —Si no me vas a mimar, entonces no me levantaré de esta cama nunca.

Rimuru no pudo evitar reír por la determinación de Milim. Mientras se aseguraba de que descansara adecuadamente, sabía que la vitalidad de su amiga había vuelto. No iba a dejar que ella se sobrecargara de nuevo, pero al menos estaba lista para volver a ser la "milim" que todos conocían.

Así, en medio de risas y bromas, Rimuru le prometió que la comida sería lo primero, mientras observaba con cariño a la persona que, sin duda alguna, era su luz y su fuerza. 

 

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