capitulo 6 Esperanza 3

842 56 3
                                        

no podía dejar de llorar. A pesar de los esfuerzos por mantener la compostura , las lágrimas caían sin cesar. Cada vez que intentaba ser fuerte, algo en su interior la derribaba, como si su alma misma se desbordara. Miraba al vacío, sintiendo que todo lo que había amado y conocido se desvanecía, un dolor tan profundo que ni el viento nocturno podía aliviar.

— ¿Por qué no los puedo tocar, si están tan cerca... pero a la vez tan lejos? — susurró, sus palabras flotando en el aire como un eco de desesperación.

Su mente, todavía atrapada en la oscuridad de lo inexplicable, la llevó a un lugar que nunca imaginó que visitaría. En su mente, vio a sus padres. Aquellos que ya no podía ver ni abrazar. Aquellos que estaban perdidos en el tiempo, más allá de su alcance.

— Papá... mamá... — murmuró, su voz quebrándose con cada palabra. Intentó acercarse, pero su cuerpo no respondía como lo deseaba. Extendió la mano, pero todo era inútil. El espacio entre ellos se extendía como un abismo.

— ¿Por qué...? ¡¿Por qué?! — gritó, su voz resonando en el vacío. Pero no hubo respuesta. Solo un silencio pesado que se tragó sus palabras.

El lugar comenzó a cambiar repentinamente. Lo que antes era un vacío sombrío ahora se transformó en un paisaje sereno y cálido. Estaba rodeada de un campo de flores que brillaban suavemente, como si la luna misma les hubiera otorgado su luz. A pesar de que era de noche, el aire era cálido y la atmósfera era tan tranquila que casi podía escuchar la melodía del viento acariciando las flores.

— ¿Qué es este lugar? — susurró, observando el horizonte con cautela. Aunque la escena parecía pacífica, algo dentro de ella le decía que no era real. Tal vez otro de esos recuerdos atrapados en su mente, quizá otro eco del pasado.

De repente, sus ojos se posaron sobre dos columpios, que se balanceaban lentamente, como si alguien los estuviera usando. Uno de ellos estaba ocupado por un joven de cabello azul, tan brillante como el océano bajo la luz de las estrellas. Sus ojos dorados brillaban suavemente, y su rostro estaba serio, como si estuviera sumido en sus propios pensamientos.

— ¡¿Rimuru?! — gritó, corriendo hacia él sin pensarlo. Pero al acercarse, su cuerpo atravesó su figura, como si fuera un fantasma.

— ¡¿Qué...?! — Milim se detuvo en seco, mirando a su alrededor confundida. ¿Por qué no podía tocarlo? ¿Por qué no podía acercarse a él?

La voz de Rimuru, suave y triste, la alcanzó en ese mismo instante.

— Lo siento, Milim... — dijo con una tristeza tan profunda que incluso las estrellas a su alrededor parecían apagarse un poco. Su mirada estaba perdida, mirando las flores que tocaban sus tobillos mientras se balanceaba lentamente en el columpio.

Milim no sabía qué hacer. Quiso correr hacia él, abrazarlo, decirle que todo estaba bien. Pero no podía. Algo la retenía, algo que no entendía.

— ¿Por qué dices eso? — preguntó, su voz temblando mientras se arrodillaba frente a él, tomándole las manos con fuerza. — ¿Por qué te disculpas? Yo... yo estoy aquí, ¿me escuchas?

Rimuru alzó la mirada hacia ella, pero su expresión era vacía. No parecía realmente verlo. Solo un dolor profundo estaba reflejado en sus ojos dorados.

— Desde que te fuiste, nada es igual. — Su voz era baja, como si hablara consigo mismo. — No puedo salvarte... ni tampoco puedo evitar "eso".

Las palabras de Rimuru llegaron a Milim como un golpe directo al corazón. No entendía lo que significaban, pero el dolor en su tono la desgarró.

𓆩♡𓆪 𝐷𝑜𝓈 𝑅𝑒𝓎𝑒𝓈 𝐷𝑒𝓂𝑜𝓃𝒾𝑜𝓈 ¡¿𝐸𝒩𝒜𝑀𝒪𝑅𝒜𝒟𝒪𝒮?! 𓆩♡𓆪Donde viven las historias. Descúbrelo ahora