temporada 2 comienza:Capitulo 31

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El cielo comenzaba a teñirse de tonos dorados cuando la silueta de Tempest apareció a lo lejos, entre colinas y árboles

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El cielo comenzaba a teñirse de tonos dorados cuando la silueta de Tempest apareció a lo lejos, entre colinas y árboles. Milim, sentada en el borde de una nube mágica creada por Rimuru, observaba el paisaje en silencio, con los dedos jugueteando distraídamente con el collar que ahora colgaba sobre su pecho.

-¿Estás segura de que quieres volver ya? -preguntó Rimuru, girando apenas el rostro hacia ella-. Podríamos quedarnos una noche más...

Milim soltó una risa corta, pero sincera.

-¿Y dejar que los demás piensen que desapareciste conmigo por razones indecentes?

-¿Acaso no lo hicimos? -bromeó él, con una ceja alzada.

Ella le lanzó una mirada de falsa indignación... aunque el rubor en sus mejillas la traicionó.

-¡Tonto! ¡Eres incorregible!

Aún así, no negó nada. Se quedó mirando cómo las torres y estructuras familiares de la ciudad crecían ante ellos, y cómo la bandera ondeaba suavemente con la brisa.

Cuando aterrizaron en la plaza central, varios habitantes se acercaron al verlos llegar. Benimaru los esperaba con los brazos cruzados y una sonrisa que apenas podía disimular.

-Bienvenidos de vuelta, Señor Rimuru. Señora Milim -dijo con una leve reverencia, aunque sus ojos brillaban con una chispa de curiosidad-. ¿Todo... salió bien?

-Perfectamente -respondió Rimuru con naturalidad.

Milim simplemente caminó al lado de él, sin molestarse en dar explicaciones. Pero todos lo notaron. La forma en que su caminar estaba sincronizado. La manera en que sus miradas se buscaban sin siquiera notarlo. El aura tranquila que flotaba a su alrededor, distinta a su habitual caos compartido.

Shuna y Shion se miraron de reojo. Ranga, al lado de Rimuru, emitió un suave gruñido de felicidad, captando algo que los demás aún no podían poner en palabras.

-Supongo que te extrañaron más a ti que a mí -comentó Milim con un tono juguetón, mirando cómo los súbditos se amontonaban alrededor de Rimuru.

-Tal vez -susurró él- Pero solo tú hiciste que quisiera volver.

Ella parpadeó, sorprendida. Una sonrisa se dibujó lentamente en su rostro. Sin decir nada más, caminó un poco más cerca, hombro con hombro, como si el mundo pudiera desaparecer y le diera igual.

Y así, bajo el cielo de Tempest, con la ciudad volviendo a su rutina, dos corazones latían con una conexión más profunda que antes.

Como si el viaje los hubiera cambiado.
Como si ya no pudieran -ni quisieran- volver a ser los mismos de antes.

Ahora serían uno. Y gobernaría como tal.

 Y gobernaría como tal

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𓆩♡𓆪 𝐷𝑜𝓈 𝑅𝑒𝓎𝑒𝓈 𝐷𝑒𝓂𝑜𝓃𝒾𝑜𝓈 ¡¿𝐸𝒩𝒜𝑀𝒪𝑅𝒜𝒟𝒪𝒮?! 𓆩♡𓆪Donde viven las historias. Descúbrelo ahora