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Ambas manos se cruzaron. Sin darse cuenta, estaban entrelazadas. El contacto era cálido, y ninguno parecía dispuesto a soltarse. Entonces, sus pensamientos comenzaron a escaparse en voz baja, y antes de darse cuenta, ambos hablaban al mismo tiempo.
En aquella habitación tranquila, sus voces resonaban con claridad. La luz del atardecer se filtraba por la ventana, pintando el ambiente con tonos dorados.
-Yo te...
-Yo te...
Justo antes de que terminaran la frase, ambos se dieron cuenta de que ya no estaban pensando, sino hablando en voz alta.
Un silencio incómodo cayó sobre ellos, mientras intentaban procesar lo que acababa de suceder.
Rimuru pensó: "¿Uh... qué acaba de pasar?"
Milim, completamente sonrojada, pensaba: "A-ah... ¿qué acabo de decir?"
Milim trató de ocultar su vergüenza, pero el rubor en su rostro era imposible de disimular. Por su parte, Rimuru también estaba nervioso, aunque logró mantener una fachada tranquila. Sin embargo, ambos compartían el mismo pensamiento:
"No quiero que este momento termine."
¿Por qué debía acabar? Después de todo, solo se estaban tomando de la mano. Sí, era un poco embarazoso, pero el simple hecho de casi confesarse hacía que el corazón de Milim latiera con fuerza como nunca antes. Rimuru, por otro lado, sentía un leve sonrojo en sus mejillas, aunque intentaba no mostrarlo demasiado.
Ambos pensaban lo mismo:
"Solo un poco más... ¿es mucho pedir?"
Rimuru: "Casi lo digo... eso estuvo cerca."
Milim: "Yo... casi me confieso. ¿Qué me pasó? Solo quería disfrutar de este momento. Quería decirle cuánto lo amo."
Ambos deseaban prolongar ese instante. Era agradable, cálido, y por primera vez parecía que estaban a punto de decirse lo que realmente sentían.
De repente, Rimuru rompió el silencio:
-E-eh, Milim, ¿estás bien?
-¿Eh? ¿P-por qué lo dices? -respondió ella, aún intentando recuperar la compostura.
-Bueno, tu cara... está casi completamente roja, como un tomate.
-¡¿E-eh?!
Rimuru sonrió ligeramente, pero sus palabras solo lograron que Milim se pusiera aún más nerviosa. Incapaz de responder, se cubrió el rostro con ambas manos, completamente avergonzada.
Mientras tanto, Rimuru pensaba: "¿Qué le pasa...? ¿Acaso la incomodé? No quiero que se sienta mal."
Rimuru miró su propia mano, la que había sostenido la de Milim, y notó que un leve calor aún persistía en ella. Sin querer, un ligero sonrojo apareció en su rostro.
Por su parte, Milim estaba al borde del colapso interno:
"¿Qué me pasa? Sé que estoy enamorada de Rimuru... pero no puedo pensar con claridad. ¡¿Por qué estoy actuando así?! Yo soy la gran y poderosa Milim Nava, hija de Veldanava y Lucia... ¡A-ahhh! No entiendo qué me pasa."
Intentó calmarse, pero sus pensamientos seguían descontrolados:
"Solo tomé su mano... no fue un beso... ¡¿Por qué estoy pensando en eso?! Y casi me confieso... pero... ahhh."
Finalmente, con un grito mental interminable, se cubrió más el rostro y deseó desaparecer.
Rimuru, preocupado por su reacción, preguntó nuevamente:
-¿Milim, te sientes mal?
Ella regresó en sí al escuchar su voz.
-N-no, no te preocupes. Estoy bien -dijo, forzando una sonrisa.
Sin embargo, Rimuru notó que su sonrisa no era genuina. Su expresión cambió a una mezcla de seriedad y preocupación. No quería ver a Milim así.
-Milim... -dijo, con un tono grave pero lleno de calidez.
-¿E-eh? ¿Sí, Rimuru?
-¿De verdad estás bien?
Sin pensar demasiado, Rimuru tomó ambas manos de Milim con delicadeza.
-Tranquilo, Rimuru... estoy bien.
A pesar de sus palabras, Rimuru seguía viéndola con preocupación. Su agarre se volvió un poco más firme, como si quisiera transmitirle que estaba allí para ella.
Entonces, Milim levantó una de sus manos y la colocó suavemente en la mejilla de Rimuru.
-Te lo digo en serio. Estoy bien.
Ella apoyó su frente contra la de él, quedando peligrosamente cerca. Milim, al darse cuenta de lo que acababa de hacer, sintió cómo la vergüenza volvía a invadirla. Pero no quería que él siguiera preocupado por ella.
Ambos hicieron contacto visual, y por un momento, el tiempo pareció detenerse. Milim intentó alejarse, pero antes de que pudiera hacerlo, Rimuru tomó su mano y la acercó nuevamente.
-Si dices que estás bien, entonces no tengo razones para preocuparme. Solo... relájate, ¿sí?
Con una sonrisa gentil, Rimuru la invitó a quedarse. Milim, incapaz de decir algo más, se recostó en las piernas de Rimuru.
Él comenzó a acariciar suavemente su cabeza, y Milim, con los ojos cerrándose poco a poco, se dejó llevar por la calidez de ese gesto. En silencio, se quedó dormida.
Mientras ella descansaba, Rimuru pensaba: "Ya es tarde. Debería volver al trabajo... aunque no quiero moverme todavía. Frey y Shuna deben estar ocupadas. Probablemente nos dejaron solos a propósito... ¿Ehh? ¿Qué estoy pensando? Claro que no es eso. Seguro están discutiendo cosas importantes, como la boda de Frey."
Miró el rostro dormido de Milim. Su expresión era tan tranquila, tan hermosa.
"Se ve tan linda..."
Con cuidado, Rimuru la cargó en sus brazos. Milim, medio dormida, sonrió ligeramente, pensando que todo era un sueño.
Rimuru la teletransportó a su habitación para que pudiera descansar mejor, mientras él se dirigía a continuar con sus responsabilidades.
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𓆩♡𓆪 𝐷𝑜𝓈 𝑅𝑒𝓎𝑒𝓈 𝐷𝑒𝓂𝑜𝓃𝒾𝑜𝓈 ¡¿𝐸𝒩𝒜𝑀𝒪𝑅𝒜𝒟𝒪𝒮?! 𓆩♡𓆪
Fanfiction¿Dos Reyes Demonios... enamorados? Milim Nava y Rimuru Tempest siempre se han visto como amigos cercanos, dos poderosos reyes demonios con un vínculo de respeto y camaradería. Aunque su relación nunca ha sido más que eso en apariencia, algo más prof...
