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Ya sé, ya sé, ya sé. Escribo siempre lo mismo, no tengo ideas originales, perdón. Lo subo ahora que tengan algo, pero ya ni sé que escribir que no sea algo de este estilo.
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Muy normal estar de fiesta. ¿Cierto? Sí.

Pero todo dejó de ser normal cuando mi mejor amigo se me acercó drogado y en cualquiera.

-Mau- Sonrió con los ojos rojos y brillosos. Rodeó mi cuello con sus brazos y se me acercó de una forma poco común.

Sonreí extrañado.

Es la primera vez que lo veo así. Él siempre que salimos toma y se pone un poco en pedo, pero... bueno, quizás le está pasando algo y por eso hoy se drogó. Solo hoy.

-Amigo... ¿Qué te pasa? Te re diste con algo...- reí intentando no sonar molesto ni descolocado por su acción tan repentina y poco común en él.

Negó sonriendo, ese brillo
en sus ojos... ¿Qué significa?

-Estoy... perfecto, Mau- Su vista bajó curiosamente unos centímetros. ¿Mis labios? -Solo... ¿Me llevas a mi casa? O a la tuya...

Levanté las cejas y segundos después fruncí mis ojos intentando leer cuál era su intención.

-¿Entonces querés ir a mi casa?- dije inclinando un poco la cabeza hacia el costado.

Su dedo empezó a rosar mi nuca y él hizo caricias.

-Estaría bueno.

Quería llevármelo para que no haga ninguna cagada ahí en el boliche, podía hacer cualquier cosa, entonces preferí sacarlo y dejarlo en un lugar seguro.

Llegamos, le puse llave a la puerta y cuando me di vuelta estaba Tiago mirándome, de una forma medio extraña.

Lo miré por unos segundos, sus ojos estaban brillando de una forma tan extraña... preferí pensar que era por lo que sea que ingirió.

-¿Te presto ropa? No podés dormir con jean- reí intentando apartarme un poco.

De a poco sus labios se hicieron una sonrisa sin dientes y asintió.

Un poco nervioso y desconcertado, me moví y teniéndolo detrás mío caminé a la pieza. Sentí sus pasos hasta que llegué al armario, lo abrí y él se frenó justo detrás de mí, otra vez. Y de repente sentí algo rosar contra mi espalda y me dió escalofríos.

-mm... ¿Tiago?- dije confundido.

Después de unos segundos, me di cuenta de que era su nariz, estaba pasando su nariz por mi espalda como si quisiera olerla. ¿Raro?

Él respiró más fuerte y yo me di vuelta, la situación estaba siendo demasiado rara.

-¿Qué hacés?- dije un poco desentendido.

Me miró y su gesto cada vez era mas raro. Sonrió y se acercó a mi cuello para empezar a rosar su nariz y labios. También jadeaba y su respiración estaba hirviendo.

-T-Tiago...

Respiró fuerte y se separó un poco para mirarme. Rosó la punta de su nariz en mis labios y después arrastró su cara hasta rosar sus labios con los míos.

Yo me quedé duro sin saber que hacer, no podía retroceder porque estaba el placard, pero tampoco lo quería empujar. No me desagradaba lo que hacía, osea sí, pero...

-Cogeme- susurró mientras aún rosaba mis labios. No me había besado, o no se consideraba un beso, solo un rose soltando aire caliente.

Fruncí el ceño.

One shoots LitiagoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora