145- Bar gay -145

727 73 45
                                    

Mis tres amigos gays me invitaron/obligaron a acompañarlos a uno de sus lugares favoritos.
Supongo que es obvio. Un bar gay. No tengo nada en contra pero nunca fui, no es mi ambiente considerando que soy heterosexual. Pero me hincharon tanto las bolas que voy a ir.

Matías, uno de mis amigos, puso su brazo en mi nuca mientras nos acercábamos a la puerta para hablarme.

—Ey, Maurito, no tengas miedo, bebé. Es un bar como cualquier otro.

Lo miré y asentí. No tenía miedo, es ridículo tener miedo a entrar a un bar.

Se acercó Álex, otro de mis amigos. Pasó su brazo por el otro lado de mi nuca y lo miré.

—Lo único que puede ser diferente es que seguro hay pibes comiéndose por todos lados, pero hace de cuenta que no están.— Me explicó con una sonrisa pícara.

—¿Saben que esto ya me lo dijeron mil veces, no?— Dije burlandome.

—Sí, lo sabemos.— Mi otro amigo, Ramiro, apareció por enfrente y me habló mientras caminaba hacia atrás. —Con suerte conoces a tu chico y se te va esa enfermedad de "heterosexualidad"— Hizo cara de asco. Lo miré serio.

Los otros dos rieron.

—¡No voy a volverme gay! Ya sé qué me gusta, hijos de puta. No intenten meterme en su mundo, no va a funcionar.— Dije haciéndome el alterado de brazos cruzados.

—Sí, sí, sí. Está bien, amor.— Ramiro soltó una risita burlona y salió de enfrente.

Usan esos apodos conmigo y con todo el mundo, lo tienen re incrustado. A mí no me molesta en lo más mínimo, por si alguien preguntaba.

Entramos al bar, la verdad bastante lindo. Muchas luces violetas, naranjas, sillones por todos lados, una especie de escenario al final de todo, y casi a la entrada una barra de tragos.

—¡Tiago!— Dijeron mis amigos y corrieron a abrazar a un chico de la barra que ni siquiera pude ver bien porque taparon mi vista al instante.

—¿¡Cómo estás bombón!?— Le preguntaron, él seguía tapado por los tres cuerpos gigantes.

—Bien.— Dijo entre risas, supongo que no siquiera podía respirar. —Hace mucho no venían… ¿Me dejan respirar, bellezas?

—Uy, sí.— Ellos se separaron un poco mientras reían y lo dejaron libre a mi vista.

Bueno…

Puede ser que me haya quedado medio duro, la verdad nunca había visto a un pibe tan… tan lindo.

Tiene el pelo oscuro con un corte particularmente atrac… fachero. Los ojos oscuros, estoy seguro de que si los miras por mucho tiempo tu mente se teletransporta a otra dimensión. No es que le haya mirado los labios, pero sos curiosamente gruesos, no dudaría en que se lo haya inyectado, como la mayoría de mis amigos. De lejos parecía tener una altura muy parecida a la mía, no estoy seguro de quién pasa a quién. Un cutis muy suave, probablemente se lo cuida y está perfecto. Una sonrisa tan sincera y tier…

—¡Mauro!— La voz de Álex me desconcentró.

Sacudí mi cabeza, me incorporé sobre mis pies y saqué las manos de la campera.

—¿Qué?— Dije todavía un poco en mi mundo.

—¡Vení a conocer a Tiago!— Me dijo contento. Asentí y dejé que me acerque a él. —Es el que atiende acá y también es el mesero. Lo conocemos hace bastante porque solíamos venir hace unos meses. Seguro que te cae re piola.

Asentí y llegamos con él.

—Hola.— Sonreí nervioso, no soy bueno para hacer nuevos amigos.

—Hola… ¿Mauro?— Dijo. No me había dado cuenta de la voz tan tierna que tiene.

One shoots LitiagoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora