165- Presentación fallida (3) -165

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A la mañana siguiente, me desperté siendo la cuchara grande. Que descuidado de mierda, tranquilamente podrían vernos.
Cómo Mau todavía dormía, sutilmente quise soltarlo, pero él no me dejó, entrelazó nuestras manos y no me dejó alejarme.

Reí. —Buen día.— Sonreí y le di un beso en la cabeza. —¿Cómo dormiste, pimpollo?

Él soltó una risa por el apodo que usé y se giró un poco para verme.

—Re bien… mejor que nunca.— Me sonrió. —¿Y vos?

—También, aunque no paré de pensar que en esta cama seguro le diste masa a tu mujer mil veces.

Rodó los ojos.

—¿Hace falta que hablemos de esto tan temprano? Mejor dame un beso.— Puso su mano en mi nuca y me acercó para darme un beso rápido.

—No me olvido eh… en esta cama hay nenes que te pertenecen.

Rió. —Que celoso que te despertaste.

Me encogí de hombros. —Te lo ganas por haberme besado aunque tengamos pareja.

—Shhh… dame otro.— Hizo lo mismo y me encajó un pico. —Mmm a ver, otro.— Otro beso. —Uh, capaz que otro.— Otro beso.

Reí. —Para tonto, pueden entrar.

—Bla, bla, bla.— Me besó de nuevo. —Tiago, tus labios son adictivos.— Otro.

—¿Mi aliento mañanero también?

—Callate no tenés aliento.— Rió y me dió otro beso.

Sonreí y esta vez fui yo quien le dió repetidos besitos.

—Mauro me quiero matar.

—¿Por?— Me miró a los ojos.

—Porque me encantas.

Rodó los ojos. —Que problemón.

—Es un re problemón.— Le di un beso. —¡Basta no puedo parar!— Otro.

Soltó una risa.

—No pares. Nooo re puto!!

...

Estábamos desayuna-almorzando ya que eran como las dos de la tarde.
Comimos sanguchitos de miga con coca cola mientras mirábamos una película.

—¿Y cómo durmieron anoche?— Preguntó Tuli. —Me imagino que recontra cómodos ya que mi colchón es el mejor del mundo.— Hizo una pausa. —Mauro lo sabe mejor que nadie.— Le guiñó un ojo.

Lo miré haciéndome el serio.

—Totalmente innecesario Fiorella.— Le dijo Mauro a su novia.

—Bueno perdón.—Rió. —¿Entonces pasaron bien la noche? ¿tuvieron frío?

Negué. —Nada que ver.— Miré a Mauro con gesto pícaro, obviamente disimulando.—Dormimos re bien.

—¿Durmieron abrazaditos?— Me preguntó Belén.

Fruncí el ceño.

—Ni en pedo…

—No abrazo a mi novia y lo voy a abrazar a este cabeza de taza.— Dice Mauro salvandome.

—¿¡No te abraza!?— Le preguntó Belén a Tuli.

—Poco…— Lo miró mal a Mau.—Pasa que es re frío… prefiere dormir hecho una bolita antes que abrazarme.

—Perdón, nací así.— Dice él encogiéndose de hombros.

¿Tan frío era con ella? Conmigo fue todo lo contrario, me abrazó toda la noche y me mimó hasta que dejé de ser consciente.
¿Tan afortunado soy?
Que feliz me siento: Mauro me quiere y se siente cómodo conmigo.

One shoots LitiagoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora