Mauro Román Monzón, mejor amigo de Tiago Uriel Pacheco y viceversa.
Ambos vivían su vida como cualquier amistad.
Buscaban el amor en todos lados, y se ayudaban en eso.
Pero nunca había resultados.
¿Acaso había algún tipo de maldición que lograba que ninguna chica les preste atención?
-Mau.
-¿Qué?
-Yo creo que hoy vamos a tener suerte.- Dijo sentándose en una silla.
-¿Vos decís?
-Seee... aparte te tenés que poner las pilas porque va a ir Rocío al boliche y yo sé que te gustaaaa
Mauro sonrió y sus cachetes se pusieron colorados. Desvió su mirada y negó.
-Na amigo, es linda pero no me da bola.
-Por eso te tenés que poner las pilas para conquistarla gato. Yo te voy a ayudar.
-Bueno, no sé...
-Con una condición. O con dos condiciones.- Sonrió.
-¿Qué querés? Plata no tengo.
Tiago rió.
-No bobo, eso no, por ahora.- Bromeó. -Primero, quiero que me hagas la segunda con Emilia.
-¡AAAAH VISTE YO SABÍA QUE TE GUSTABA GIL!
-JAJAJAJ paraaa... y segundo, quiero que me dejes quedarme a dormir acá.
Mauro levantó una ceja.
-¿No tenés casa vos?
-Daale gil de mierda.
-JAJAJSJAJ bueno gato, podés quedarte. Eso sí, te llegas a poner medio trolo ahí en la cama y te echo a las patadas.
Tiago soltó varias carcajadas.
-Andá gil de mierda, si alguno de los dos se pone trolo sos vos.
-¡No! Ni en pedo gil.
Luego de bromear, reír, charlar y demás cosas, llegó la hora de ir a la fiesta.
El lugar no era tan lindo pero Mauro y Tiago se conformaron perfectamente. Lo que menos les importaba era si el lugar era moderno o no.
-Ahí viene Emilia, Tiago. Pela la chota dale.
-JAJAJAJAJ callate pelotudito, dale no me hagas quedar mal porque te mato.
La chica llamada Emilia se acercó a ellos con una sonrisa de oreja a oreja.
-Buenaaas, ¿Qué tal chicos? ¿Cómo andan?- Saludó a ambos con un beso en la mejilla.
-Todo piola wacha.- Respondió Mauro sonriente.
Ella asintió y miró a Tiago, quién estaba completamente congelado viéndola.
-¿Qué te pasa tarado? Dale reacciona.- Dijo Mauro pegandole una cachetada. Pero no funcionó. -Tiagoooo.- Lo sacudió agarrándolo del cuerpo.
Eso sí funcionó.
-Todo bien Emi, ¿Vos cómo andás? Estás hermosa, ¿Querés bailar?
Emilia y Mauro se quedaron frunciendo el ceño.
-Perdonalo, Emilia, no tuvo un buen día y está medio tildado.- Quiso disimular Mauro.
-Ah, bueno, no pasa nada chicos. Me voy que me está esperando mi novio.
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One shoots Litiago
RomansaMomentos randoms que se me ocurren de mi ship fav<3 Si se te ocurre alguna escribime, la hago y te doy créditos obvio.