Día 19: Jaque mate.

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El crepúsculo que anunciaba la culminación de la tarde acompañaba a dos animales sentados al aire libre cerca de una choza, jugando una partida de ajedrez mientras esperaban el regreso del conejo que les encargó la vigilancia de la pequeña vivienda.

—Las cosas han estado complicadas últimamente —habló la pantera moviendo una ficha, rompiendo con el pequeño sosiego de alrededor.

El felino contrario no respondió hasta pensar con cuidado la siguiente jugada.

—Ya lo creo. El secuestro de ese muchacho puso patas arriba a todo el pueblo, sobre todo por el hecho de que sacó a relucir que nosotros, la caballería, no estábamos preparados para situaciones como estas —comentó el ocelote, moviendo su ficha.

No era muy necesario suavizar el golpe. Los dos sabían que la oración más adecuada era "sacó a relucir la incompetencia de nuestra organización actual", pero como no estaban en la mejor condición de opinar al respecto mejor hacerse los desentendidos.

Pasaron varios turnos en los que la noche ya se hacía más presente. La pantera fue quien hizo la última jugada.

—Jaque mate —dijo, retirando la ficha de su oponente para colocar la suya.

El ocelote sonreía con las cejas levantadas. Desde antes de empezar el juego ya era consciente del resultado, pero igual en esta partida su compañero repitió algo que solía hacer en todas las anteriores. Solo que esta vez el ocelote no se quedaría con la duda:

—Oye, ¿por qué siempre me dejas solo con el rey? En nuestras partidas siempre tienes la opción de ganarme sin la necesidad de quitarme todas mis fichas —preguntó, recordando derrotas pasadas.

La pantera sonrió.

—Ir directamente por el rey es una imprudencia. Lo más sensato es eliminar a todos sus súbditos, a todo el que pueda representar una amenaza en el cometido. Después de que el terreno esté despejado, arremeter contra el objetivo sin preocupaciones —confesó.

El ocelote se estiró un poco para acomodarse en su asiento.

—Me da la impresión de que eso es una enseñanza real aplicada al juego —comentó, dando a entender la ironía del asunto —. Ahora que ya sé tú secreto quizá pueda ganarte a la próxima.

—¿Estás seguro?

—No —admitió en un bostezo —. Pero se vale soñar —rió

Furtuber2020Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora