Capítulo 8

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Narra Jennie

"Cada quien elige los labios que quiere besar, los ojos que quiere mirar, el corazón que quiere cuidar, y a la persona que quiere alegrar, yo te escogí a ti".

Abrir los ojos al instante. Había soñado algo de nuevo. Cada vez es más intrigante, son tan reales pero son sueños, siempre es la misma persona.

Desperté en los brazos de Kai, el dormía muy pacíficamente, eran como las siete de la mañana. Ya no quería estar acostada así que me levanté.
Aparte tenía junta en una reunión importante más tarde.

Salí de la cama con cuidado de no despertarlo. Al bajar las escaleras me encontré con la persona menos deseada.

Exacto Mina. Tomaba un café o té, que sé yo.

— Buenos días.
— Buenos días señorita — respondió cortante.

Bien, tenía una idea y era hablar con ella para que se resolvieran nuestras diferencias, y es algo difícil porque nosotras chocamos, pero si sale bien podré tener otra amiga.

— Quiero hablar algo contigo, claro si me permites.
— Le escucho.
— Bien, lo que pasa es que me intriga tu actitud hacía mi, ¿Por qué tanta indiferencia? — ella soltó una risilla, la cuál me molesto.
— Escuche Jennie, llevo muchos años, casi toda mi vida tratando de que Lisa sepa que existo, y todo estaba bien hasta que llegó usted a nuestras vidas.

Así que todo esto era por Lalisa.

— Es lindo que crea que todas sus indirectas son para usted, pero puede relajarse, no es la única estúpida que conozco.

Se levantó y se fue. Sinceramente me dejó impresionada, y peor sin palabras para contestarle.

Pero que carácter.

Así que Lalisa tiene algo con Mina y quiere una aventura conmigo, sabía que es una canalla, una muy guapa... ¡Dios mío que pensamientos!

— Hermana, buenos días —me saludó Ella.
— Buenos días mi amor — seguido de ella bajó Kai despacio.
— Hola, hermanita. Hola Kai - nos dimos un dulce beso, mi hermana empezó hacer caras de asco. No tardamos mucho en separarnos.
— Ayer hable con Katherine - comentó mi hermana.
— ¿Así? ¿Qué te dijo? — pregunté curiosa.
— Todos nuestros amigos han escrito algo en sí yeso, sólo yo faltó.
— ohhh... mmm, me gustaría que la invitarás a quedarse unos días, pero no creo que pueda caminar.
— Bueno trae muletas, pero su hermana no sé si la traiga, Kai podría ir, pero está peor que ella — comentó burlesca.
— Ya lo veremos más tarde
— ¿A donde vas amor?
— A una junta.
— ¿Quieres que te acompañe?
— No amor, Lalisa — miré Cómo su mirada se cambió a una fría y molesta — emm lo que quiero decir es que yo como nueva dueña y Lalisa como capataz de la hacienda estaremos al frente de las desiciones, y tu eres corredor de carreras y no eres un hombre de campo y tampoco sabes nada de negocios, no puedes ayudarme en nada amor - dije besándolo, el sólo asintió.

— Buenos días - dijo la rubia entrando a la casa
— Buenos días Lalisa - dijo alegre Ella.
— Buenos días senorita Kim - respondió muy amable.

Se ve muy atractiva el día de hoy. Su camisa de cuadros blanca y gris, su pantalón ajustado, su botas, el sombrero que nunca falta. Esa sonrisa que ilumina, sus ojos avellanados en los que siempre me pierdo.

¡Jennie concentrate!

Que vergüenza, me mira como si quisiera una respuesta. ¡¿Qué hago?!,

— Disculpa ¿Cómo dices?
— Que si ya nos vamos, debemos asistir a los señores Orange y Berry
— A claro, claro vámonos, nos vemos más tarde, mi amor - me despedí de Kai que me miraba atento
— Claro... Nos vemos mas tarde.

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