Su cabello rubio se movia con forme al viento, la tarde era hermosa, estar con Lisa me hace sentir muy bien, a pesar que a veces se comporta como extraño y otras veces es muy atenta.
Abrazaba su cintura con fuerzas por miedo a caerme del caballo, aún que no podía ver su rostro, podía oír que sólo reía. El caballo bajo la velocidad hasta el punto de detenerse.
Lisa bajo y me ayudó a bajar, perdió las fuerzas en sus brazos y caímos al pasto.
Quedé encima suyo, pude sentir una conexión mágica entre nosotras, su mirada estaba clavada en la mía, sentía mariposas en mi estómago y la sangre empezó a subir a mi rostro, no quería quitarme de encima, podía ver cada uno de sus finos rasgos, su mano tocó mi espalda hasta llegar a mi cara.
- L-lo siento - dije tímidamente.
Ella respondió con una sonrisa, me levanté y le extendí la mano para ayudarlo a que se parara.
Se colocó de nuevo su sombrero y tomó la rienda del caballo y lo ató a un árbol para que no se fuera.
Empezamos a caminar un poco más allá del las tierras de la hacienda Kim, el lugar sin duda era inmenso.
- Solía venir aquí con alguien todas las tardes - dijo sentándose en el pasto en la sombra de un gran árbol.
_ ¿Enserio? ¿Y quien era ese alguien? - dije curiosa.
- Se podría decir que es la chica que siempre e amado - dijo mirando el lago.
- ¿Dónde está ella?
- Es una larga historia... Y muy triste
- ¿Podrías contarme?
- Todo empezó cuando tenía diez años, mis padres murieron en un accidente aéreo - su voz empezaba a cortarse, para darle fuerzas tomé su mano - mi abuela trabajaba y mi hermano mayor también, tomé la responsabilidad de cuidar a mi pequeña hermana que sólo tenía once meses de haber nacido - podía sentir como apretaba mi mano ligeramente - las cosas empezaban a ponerse feas, pues a mi hermano le acusaron de robo y lo detuvieron en la cárcel, para sacarlo debíamos pagar fianza y no teníamos, sin la ayuda de él a mi abuela se le hacía muy pesado trabajar por su edad, empecé a buscar trabajo y fue aquí donde llegué con las esperanzas al máximo después de haber sido rechazada en ya muchos lugares. Hablé con el capataz en ese entonces era igual que todos me rechazó por mi corta edad e inexperiencia, el señor Kim iba saliendo y escucho todo, él me contrato al oír mi estado, al principio empecé como todos, recogiendo manzanas, me fascinaba hacerlo, las manzanas empezaban a ser mis confidentes pues estaban presentes en los momentos más duros de mi vida. El capataz era un hombre duro, cruel, déspota y sádico, por alguna extraña razón le gustaba verme sufrir. Un día, me quedé hasta tarde con los manzanos, cuando lo mire llegar en su caballo, bajó de el animal y se acercó con una fusta.
- ¿Luego que pasó? - pregunté después de que se había quedado callada.
- Intento hacerme daño, corrí lejos, me había pegado en las piernas, la espalda, hasta en el rostro, yo le había lanzado una que otra piedra en la cara, pero él tenía ventaja por ser más grande y más fuerte, nunca nadie supo de eso - dijo limpiando unas lágrimas rebeldes que se escapaban de sus ojos - Esperé a que me pagarán, entre mi abuela y yo sacamos a mi hermano para abandonar mi empleo.
Me sentía sorprendida al oír que otro hombre quería hacerle daño en este lugar que se suponía ser seguro, aún que eso es enfermo no lo juzgo Lalisa es una muy hermosa, estoy segura que cualquiera quisiera tener algo con ella.
-¿Cómo es que volviste a este empleo y que tiene que ver con la persona con la que venías a este lugar? - pregunté confundida.
- Pasaron cinco años, debía esperar a que Minnie creciera y fuera a la escuela para poder trabajar, cuando pedí empleo aquí de nuevo, supe que el anterior capataz estaba preso así que aproveché para trabajar aquí, al cumplir los diez y siete años, conocí a una chica maravillosa - dijo sonriendo - desde el principio tuve muchas disputas con ella, no puedo negar que me gustó desde el primer día que la vi, las cosas con ella iban bien. Me sentía muy enamorada de ella, empezábamos a platicar y a convivir. A ella nunca le gustó involucrarse con las cosas de campo, salíamos a cabalgar todas las tarde, llegábamos aquí sin falta. Mientras el tiempo pasaba, me sentía cada vez más enamorada de ella y no sólo por que es hermosa si no por sus virtudes - se miraba lindo cuando hablaba a sí de ella, sonreía bobamente, y eso me parecía gracioso.
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Vestido blanco
RomanceUna joven millonaria maneja una línea de moda muy famosa, la meta en su vida estaba terminada, no podía ser más feliz, tenía el amor de su hermanita, el de sus mejores amigas y el de su prometido. La vida le dará una vuelta de 180° al enterarse de...