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– ¿Tu papá compró su casa? – su expresión mostraba confusión y enojo.
Dios, Jung Ui, ¿por qué siempre lo tienes que arruinar para mi?
– Puedo explicarlo – moví mis manos –. El quería hacerme un regalo, una casa-
– ¿Y le pediste la casa de Jung Ui?
– ¡No!
– ¿Sabias que sería esa?
– ... Si. Pero cuando él ya la había comprado.
– Eso es muy lejos – se alejó un poco de mi –. Yo realmente entiendo lo que me contaste, lo juro, pero quitarle la casa a otro, es demasiado extremo.
– ¿Cual es el problema, Beomie? – Jung Ui había bajado las escaleras y estaba sentada en el último escalón –. Yo me iba a ir de ahí de todos modos, ¿y a quien carajos le importa donde vivan mis padres? – se apoyó contra pared –. Choi, si esa era tu venganza, no me afecta en nada. Digo, por lo que Beomie dijo, asumo que le contaste lo mala niña que fui.
– Por lo visto, nada te afecta a ti. ¿Cómo iba a hacerlo, ni corazón tienes? – me acerqué a ella, molesto. Su mirada indiferente y con aires egocéntricos me ponían la sangre a hervir.
– Hey, Yeonjun – Beomgyu se puso entre nosotros –. ¿Quieres calmarte?
Ella abultó su labio. – Beomie, no te enojes con tu novio, después de todo, tiene toda la razón, soy una perra sin corazón.
Gruñí. – Mira, Jung Ui... ¿Eh?
– Jung Ui, no lo eres – Beomgyu la miró con pena.
Ella suspiró. – ¿Nos dejas solos, Beomgyu?
– No, ustedes comenzarán a discutir y-
– Prometo no hacerlo – Jung Ui alzó la mano –. La verdad es que estoy cansada de eso. ¿No lo estás también, Yeonjun?
– Ni siquiera sé si debería creerte este teatro, o de qué tendría que hablar contigo. Pero está bien, voy a escucharte.
Beomgyu movió su pie contra el piso, inquieto. – Entonces iré arriba... espero que no se digan nada malo – caminó hacia la escalera, y Jung Ui le dio paso.
Los ojos de esa chica se abrieron con un gran brillo cuando lo vió subir con cuidado y bastante despacio. Me recordó a aquella primera vez donde había enloquecido, de manera positiva, cuando creyó que Beomgyu era gay.
Él se fue y ella me miró con la boca abierta, semejante a una sonrisa. – No puedo creer que Beomie... – cubrió su boca.
– Deja de lado tu lado fujoshi y di lo que tengas que decir.
– Me disculpo por todo.
No me la creo.
Crucé mis brazos. – ¿Que quieres? ¿Qué esperas obtener de esto?