25- Conociendo mi nuevo hogar

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A la mañana del día siguiente, el 31 de diciembre de ese año, Shampoo y Akane decidieron ir en bicicleta a explorar parte de la gélida ciudad de Anchorage. Ambas veían la nieve sobre las carreteras, algunos adornos navideños que decoraban de forma sobria y, en algunos casos, exagerada las casas del vecindario próximo a la escuela Dimond de Anchorage. 

La amazona se mantuvo seria durante todo el recorrido mostrando en ciertas partes del trayecto, sobre todo cuando ella y Akane pasaron cerca del lago Birch; la menor de las Tendo se bajó de su bicicleta y observó el lago congelado por el fuerte invierno que azotó el Estado. Shampoo observó el lugar sin tantas ganas, desanimada y aburrida; por su parte, Akane mantenía una actitud relajada con relación a lo que podrían estar haciendo Ranma y Nabiki. 

Un suspiró abandonó los labios de Shampoo quien aún trataba de ahogar en silencio sus celos, las ganas que ella tenía por estar al lado del primogénito Saotome, ella dibujó algo en la nieve y con caracteres chinos escribió una frase que no traduciría aún.

Quería a Ranma. Especialmente que fuera feliz, si no era con ella estaba bien.

—Shampoo — llamó Akane repetidas veces —vamos, ¿te pasa algo?

—Uh... no — la amazona se colocó de pie.

—Tú no estás bien — se le acercó —Shampoo, ¿qué te pasa? ¿tiene que ver con Ranma?

El dolor punzante le hizo girar su cabeza, odiaba tener esa sensación de vacío inexplicable, una lágrima traicionera se le escapó sin remedio mostrando de esa manera su dolor y su preocupación por lo que fuera a pasar con Ranma y Nabiki, no sólo los dos habían acordado en compartir el mismo cuarto sino que también que ellos hallan salido sin decirle nada a ella. 

—Volveré a Japón — escupió la amazona —. Creo que Ranma estaría mejor contigo... talvez sólo fui el camino para que pudiera adaptarse a su nueva vida.

—No digas eso — Akane le limpió las lágrimas —, ¿sabes todo lo que ha hecho Ranma por ti? no sólo te defendió. En el comienzo pensé que tú le habías hecho algo a él.

—Mi bisabuela les contó ¿no? — Shampoo susurró.

—Sí, ella nos comentó que habías dejado de usar hechizos hasta te ganaste la confianza de mi padre el día que fuimos a esquiar... si no fuera por ti ya estaría en el hospital, tú no eres una mala persona, eres realmente impaciente... aunque yo no debería decir eso — la Tendo la vio a los ojos —así que escúchame, Shampoo, no puedo decirte qué tienen Ranma y Nabiki entre manos; sabes que mi hermana es enigmática.

—Eso lo sé pero Ranma es un libro abierto.

—Lo sé — asintió —sin embargo, ten fe que él tiene algo bueno para ti. Confía.

Shampoo se mantuvo en silencio a pesar del frío que tanto odiaba, continuó con su viaje de turismo en bicicleta con Akane explorando más allá de las fronteras del vecindario, haciendo amigos e, incluso, uno que otro pretendiente para la Tendo que vaya que despertaba el interés en los chicos; la amazona no concebía una vida sin su querido Ranma, y es que la actitud de él hacia ella había sido algo esquiva. 

Ella lo amaba sin importar en qué forma estuviera. A su mente le llegó una de las frases del sueño que tuvo ya hace tiempo además de una canción que el Saotome le recomendó: "don't take offense my innuendo".

—Akane — llamó la amazona —hoy es el último día del año.

—Es cierto — mencionó la pelinegra —el nuevo año será el año de la rata en el zodiaco chino.

Recuerdos de NadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora