En una cafetería en el centro de Tokio una muchedumbre observaba atentamente a dos hombres, un de unos 25 años de edad y otro que rondaba ya los 50 años estaban probando, degustando y calificando siete tazas de café y de té distintos. El dueño del local rogaba a cualquier dios que existiera que pasara raspando, uno de los dos lo miró y anotó algo en una libreta argollada.
—Debo decir — el hombre dejó la taza encima del mostrador —El sabor es consistente con una agradable acidez, y tiene una tostación o tostión realmente suave. Por mí pasarían sin embargo — afiló su mirada —el aroma es similar a la madera, un completo desastre; pésimo aroma pese a tener tan buenos atributos. Por eso no tiene la acreditación de un café de calidad. 5.5 de 10.
—Ahora viene el té — el otro señor, uno muy elegante de cabello largo con un par de canas notándose y una frondosa barba y portando unas gafas de lente oscuro habló —no tengo demasiadas quejas, pero visualmente se ve mal, el sabor es agradable con un aroma realmente bueno y una textura suave pero nada empalagosa. Para mí pasan con un 6 de 10, eso sí notarán que mi hijo es mucho más estrictos que yo.
El dueño del café se sintió halagado por la degustación del té había tenido el caballero de larga cabellera, sin embargo estaba completamente devastado ante la crítica y opinión del menor, un joven que como catador de café llevaba casi cinco años y cuyas críticas siempre eran mordaces casi llegando a lo hiriente con quienes lo prepararon.
(...)
Al día siguiente, Ukyo leyó en su celular mientras estaba cerrando su restaurante algo acerca de una feria de cafés especiales, además de tés que a ella sin duda le podrían interesar; vio a Akane pasar de vuelta a casa en silencio de pronto se detuvo a detallar a la de la espátula justo antes de que Ranma apareciera caminando por la acera de en frente.
—Ukyo — llamó Ranma —¿qué tienes? te ves preocupada.
—No sé cómo Shampoo consiguió mi número de teléfono — mencionó la chica —ella me acaba de mandar una invitación a participar en un encuentro de cafés especiales, pero ¿con qué cara voy a presentarme ante ella después de lo que le dije?
—Es obvio — el chico se sentó junto a ella —Shampoo tiene una mala fama ¿no? — la chica asintió —como desaparecí y con lo de mi accidente es normal que le echaran la culpa a ella aunque esa otra chica llamada Kodashi o algo así no me da buena espina.
—Es verdad — Ukyo se colocó de pie —cuando le dije que a Shampoo que ella tuvo la culpa salió llorando.
—Y tú la defendiste — Ranma le comentó —por cierto anoche te vi en la fiesta de disfraces muy cercana con Shinobu.
—Son alucinaciones tuyas — la muchacha se dio media vuelta sonrojada —e-ella y yo no somos nada y-y si lo fuéramos ¿a quién le importa?
—No te conocía esos gustos Ukyo — dijo Akane llegando de sorpresa.
—A-A-Akane — titubeó la castaña.
—Hay que hacer algo para que se junten — el chico sonrió de lado —le hablaré a Shampoo, mañana.
Y tan repentinamente como llegó, Ranma se marchó, para Akane que siempre era suspicaz en todo sentía que Shampoo todavía estaba detrás de esas secuelas del accidente de su prometido, las sospechas eran tan evidentes que incluso Ukyo notó algo en el comportamiento de Akane y eso no le agradó para nada.
—Ukyo ¿qué sabes de Shampoo? estoy segura de que ella le hizo algo a Ranma — Akane exigía respuestas.
—¿Por qué no se lo preguntas directamente a Shampoo? — contraatacó Ukyo con otra pregunta.
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Recuerdos de Nada
Fiksi PenggemarTras sufrir un grave accidente de tráfico, Ranma despierta en un hospital sin saber más que su nombre, no recordaba a nadie ni nada antes del accidente. Durante ese tiempo los que lo conocían no se enteraron de su estado de salud sino hasta un año y...