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A Lee SeokJin le hacen la propuesta de ser el asistente personal del hijo de el empresario más importante de Daegu. Sin embargo, al aceptar, acepta de igual manera el romanticismo y la pasión que le embarga cuando mira esos ojos esmeralda, tan...
"Y sé que cometo los mismos errores cada vez. Los lazos se cortan, nunca aprendo"
Washington, Estados Unidos.
4 meses después...
—Por el poder que me concede, los declaro esposo y marido. Puede besar al novio— Declaró el Padre con una media sonrisa.
Taehyung mordió su mejilla interna intentando no mostrarse reacio al besar a Baekhyun, o mostrarse melancólico porque pensaba cumplir su sueño de casarse, solo que, con una persona distinta que debería de estar odiándolo y deseándole el infierno justo ahora.
Y es tan contradictorio, porque en la Secundaria se moría por probar los labios de Byun, o estar en esta situación. Pero el amor joven no es para siempre, y el dolor en su corazón por correr a su castaño se lo confirmaba.
Sus labios se unieron, pero sus ojos no se cerraban por completo, el flash de las múltiples cámaras de la muchedumbre que estaba en el lugar los obligaron a cerrar los ojos a la fuerza. Aunque siendo sinceros, los labios del contrario no se comparaban ni un poco a los de sus verdaderos amados.
Y así, los bolsillos del Señor Park y el Señor Byun se desbordaban de billetes gordos, aunque costara los sentimientos y la paz mental de sus propios hijos.
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Las rosas del jardín de la residencia Park era cercano a lo más inefable y bello que Jin haya visto, tantas rosas rojas y sutilmente otras blancas eran hermosas. Y de algún modo, el rojo impactó en su vida y también rompió su corazón. El rojo era pasión, era peligro, era amor, el más intenso en la paleta cromática y era lujuria. Muy cercano a lo que vivió con Taehyung o lo que sintió por él.
—¿Señor Lee?— Preguntó una voz grave y ronca a sus espaldas. Volteó en seguida.
—Sí, lo soy— dijo con una sonrisa
—Soy el asistente del padre de el señor Taehyung, un gusto.
—El gusto es mío— estrecharon sus manos.
—Me dice que usted desea renunciar al ser asistente del señor Taehyung, ¿Correcto?— lo miró alzando una ceja.
—Es correcto— asintió
—Su carta de renuncia fue recibida por el empresario Park— informó
—Muchas gracias— Sonrió, y observó por última vez la elegante residencia que pasó tantos momentos. Le decía adiós, adiós a tanto pasado que invadía la mansión.
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—Así que, ¿Te gustan los debates intelectuales también?—preguntó el más pálido emocionado
—Podría decirse que sí— respondió el moreno inseguro— Me gusta escuchar las opiniones de las personas y cómo se expresan— Yoongi frunció el ceño
—Eso es ridículo, ¿Quién mierda va a un debate a escuchar? en mi perspectiva, me gusta defender mis ideas y principios— dijo tocando su pecho con orgullo
—Dios mío, entonces deberías ser abogado, Yoon
—Si, yo quise estudiar Derecho, pero nunca tuve el dinero suficiente y bueno, me ves aquí en una cafetería con empleo precario como un inútil— se encogió de hombros restándole importancia
Namjoon se mordió el labio inferior, queriéndole decir al pelinegro que para nada era un inútil.
—¿Y una beca?— se apresuró a preguntar, pero tal vez no fue gran idea por la expresión disgustada del contrario.
—Tengo déficit de atención, así que por lo regular no fui muy bueno en la escuela, tenía muy bajas calificaciones y le daba vergüenza a mis padres, especialmente a mi mamá, hasta que me echaron de la casa por mi TDAH y mis preferencias sexuales — Confesó ido
Namjoon se sorprendió por lo dicho por el pelinegro, y entendió el por qué era tan arisco y desconfiado, por qué hablaba tanto, o no respetaba turnos, o no tenía autocontrol.
—Deja de mover tanto la pierna— le tocó sutilmente la rodilla para que Yoongi dejara de moverse tan nerviosamente.
—¿Es todo lo que dirás, idiota?, literalmente te conté mi mayor secreto y solo dices que deje de mover la maldita pierna ¡Eso no es moralmente correc-!— El de hoyuelos le tapó la boca a pesar que el contrario seguía protestando.
—Ey, yo te acompañaré en cada paso del camino si me permites, eres una persona maravillosa, y... si es necesario seré tu verdugo— le sonrió mostrando sus hoyuelos. Sin mover la mano de la boca de Yoongi, a pesar que este haya dejado de hablar o protestar.
Se miraron un rato más sonriendo hasta que Yoongi se soltó del agarre de Namjoon y lo abrazó, porque tal vez él era la única persona que no lo miraba como un bicho raro o si quiera lo apoyaba.
Nam, con el corazón que se quería salir de su caja torácica, se limitó a corresponder el abrazo y besar el cabello azabache del más bajo.
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Washington, Estados Unidos
Taehyung y Baekhyun como los recién casados, obtuvieron la llave de su propia residencia, a nombre de Park por tener más beneficios que Byun.
—Mira, vamos a generar reglas, tú duermes en alguna cama de invitados y solo formaremos contacto físico cuando sea necesario frente a cámaras, ¿Entendido?.
Byun se cruzó de brazos disgustado.
—¿Por qué yo en la cama de invitados?, ¿Sabes lo importante que soy para la sociedad?— Dijo alzando la voz.
—¿Sabes quién paga el maldito techo donde vivimos?, mi papá carajo, importante mis bolas— el pelinegro se volteó con su maleta hastiado.
Byun lo persiguió de brazos cruzados
—Ey, sabemos que ninguno quiere la mera presencia del otro y cada uno tiene el amor de su vida en Daegu, ¿no?— lo miró dominante cambiando de tema.
—El mío sí, no sé si el tuyo— se cruzó de brazos. Baek puso los ojos
—Lo que sea, tenemos que hacer una estrategia para viajar hasta allá
—Te escucho...— dijo interesado
Byun sonrió complacido.
—Lo que haremos será esto... Pero tomará algo de tiempo, como... ¿4 meses más?
Taehyung mordió su labio inferior, pero esperaba que todo valiera la pena. Por su lindo castañito.