Explicaciones complicadas

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Jungkook fue a su habitación rápidamente. Algo en él le decía que debía advertir a Jimin acerca de lo sucedido, así que tomó un pergamino y escribió un mensaje donde le solicitaba que por ningún motivo fuera a comentar acerca de lo que sentían el uno por el otro o las muestras de afecto que habían tenido y después le explicaría el por qué más a detalle. Fue a la habitación secreta y dejó la carta sobre la cama con la esperanza de que el chico la leyera antes de cruzar a su reino al día siguiente. 

Por la mañana muy temprano, Jimin, quien no había podido dormir bien quizá debido a la preocupación y los sentimientos recién descubiertos,  fue a la fuente y bajó encontrando la nota. La leyó y se quedó pensando en el motivo por el cuál la había escrito aunque no tardó en darse cuenta pues una vez que salió del pasillo de las bodegas para buscar a Jungkook en el jardín, fue interceptado por su majestad, el rey. 

-Jimin, necesito hablar contigo en éste momento. Acompáñame- y debido a la orden dada, no puso ninguna objeción y lo siguió hacia el salón del trono donde el mayor tomó asiento en su trono y mientras él esperaba de pie. -Supongo sabes que ayer hablé con mi hijo después de que él tuviera aquellos desplantes con Lady Lalisa- el chico asintió -Pues bien, quisiera saber qué piensas tú de ella y la actitud que tiene el príncipe hacia su prometida- 

-Su majestad, yo no soy quien para poder dar una opinión acerca de Lady Lalisa. Casi no nos hemos tratado. Habremos alguna vez cruzado cuatro o cinco palabras pues generalmente ella no me dirige ni la mirada. Entonces no tengo mayor idea de cómo es y por tanto me debo abstener de decir algo sobre su persona- se disculpó el joven príncipe del reino del Resplandor Eterno. 

El rey sonrió -Tú siempre tan diplomático Jimin. Me agrada eso de ti y que eres un caballero que no hablará sobre una dama. Ahora bien, cambiemos de sujeto. ¿Crees que la actitud y el trato que tiene mi hijo hacia ella son correctos?- 

El chico no comprendía por qué su majestad le preguntaba sobre eso pero trataría de intervenir a favor de Jungkook, así que decidió contestar sinceramente -Cuando ellos están juntos, yo no estoy presente señor. Por supuesto, con lo poco que él me ha contado y he podido ver, puedo decir que él es bueno con ella, jamás le ha faltado al respeto, pero sobre todo, trata de complacerlo a usted- 

-¿A qué te refieres?- la última parte le había llamado la atención -¿Cómo que él trata de complacerme?- 

Asintió -Así es. Él se esmera en tratarla, en los paseos o las pláticas, solo porque usted es quien se lo pide. Porque desea que usted esté feliz con él. Jungkook desea que usted sea feliz y si para eso tiene que casarse con Lady Lalisa, él lo acepta- 

El hombre se movió un poco en su trono y se hizo hacia adelante -¿Me estás diciendo que solamente convive con ella por ese motivo? ¿Es que ella no le agrada?- Jungkook le había dicho que sí, que hasta la deseaba.  

 -Yo desconozco los sentimientos de su hijo hacia ella ¿Por qué no le pregunta personalmente?- 

Se volvió a acomodar en su trono y recordó las palabras que había dicho el pelinegro la tarde anterior, mismas que lo habían hecho rabiar un poco ¿Acaso serían ciertas y no solamente parte de una afrenta? -Jimin, yo sé que no puedes mentir por tu naturaleza, así que dime ¿Qué sientes por mi hijo?- 

Pensó que era como si Jungkook supiera que su padre tramaba el cuestionarlo sobre el tema y se había adelantando a la situación al escribir el mensaje. Era verdad, no podía mentir y quizá eso le jugaría en contra, así que trató de meditar sus palabras -Siento mucho aprecio por él, es mi amigo, una persona muy especial y disfruto mucho su compañía- contestó. 

-Ya veo... ¿No sientes algo más? ¿Él no siente algo más por ti?- siguió tratando de sacar información ante lo que el pequeño se puso nervioso. 

No podía decirlo, Jungkook se lo había pedido, pero no encontraba qué hacer para poder evitar responder -Él... él...- 

En ese momento entró Jungkook por la puerta bastante enfadado y tras él, el guardia que estaba cuidando la puerta y al que el príncipe había apartado después que le dijera que el rubio estaba dentro. 

-¿Se puede saber por qué está interrogando a Jimin, padre? No por ser el rey tiene derecho a tratarlo así. Ni que fuera un criminal- se adelantó hasta donde estaba su amigo, colocándose un poco enfrente de él en clara muestra de protección. 

Su majestad levantó una ceja -Le pregunto algunas cosas. No es un interrogatorio ni mucho menos. ¿O acaso temes que fuera a revelar algo indebido ?-

Jimin bajó un poco la cabeza y mordió sus labios, justo eso sucedía, él estuvo a punto de revelar algo que al parecer, podía causar algún problema ¿Es que acaso eso que se llamaba amor no era un buen sentimiento como había dicho Jungkook? 

Sus fosas nasales se ensancharon un poco y apretó la mandíbula -Solamente, no considero justo que lo ponga en esta situación pues sé que el motivo de todo esto, son las quejas de Lady Lalisa-  de eso no le quedaba ninguna duda -Deseo dejar en claro que aún si no contara con la amistad de Jimin, el tiempo que dedicaría a ella no sería mucho mayor, ni tampoco creo que caería rendido ante sus encantos, sencillamente porque no la amo, no es alguien a quien yo haya elegido ¡Me fue impuesta como futura esposa sin que se me haya tomado en cuenta! ¡Mis sentimientos no le importaron en lo más mínimo!- explotó. 

Aquel arrebato y las palabras previas pronunciadas por el príncipe rubio, lo llevaron a darse cuenta de que quizá había cometido un error, un grave error al haber pasado por alto los sentimientos de su propio hijo. Pero ya estaba hecho y él era un rey, no se supondría que aceptara tener errores, no se iba a desdecir pues eso era un acto de debilidad -Necesitas una esposa y yo elegí a la más apta de las hijas de los nobles de nuestro reino. Una mujer hermosa, talentosa, dispuesta a servirte y ser una buena pareja para ti- 

-A mí ella no me importa y me casaré solamente porque no tengo otra salida pero sobre todo por respeto y cariño a usted que es mi padre. Pero sepa que me ha condenado a la desdicha. Mi mente y mi corazón jamás serán de Lalisa- hizo una profunda reverencia y se dio la vuelta para tocar a Jimin por el brazo y que también lo acompañara. 

El rubio sintió tristeza, pero también un profundo enfado. Antes de dar la vuelta y salir junto al otro príncipe, dedicó una mirada al rey quien al verlo, sintió un escalofrío. Jimin parecía odiarlo y quererlo asesinar con los ojos, esos ojos amables y serenos que ahora reflejaban completamente lo contrario ¿Qué no se suponía que los habitantes del Reino del Resplandor Eterno no podían tener sentimientos malos? 

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Mi gente bonita. Apenas pude actualizar, pero aquí está su capítulo, esperando lo disfruten. (Solo han pasado cuatro días desde la anterior actualización y ya siento que fue mucho tiempo jajajaja)

Amor transgresor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora