La noticia del escape de los dos ladrones había llegado a oídos del rey y su asesor a la mañana siguiente diciéndoles que la cerradura de la celda no había sido forzada y todo parecía indicar que se había tratado o de un error al dejar mal cerrada la puerta o que alguien los había ayudado a escapar.
-Te digo Jungkook, esto fue obra del señor Manoban- no le cabía la menor duda -Solo los nobles y nosotros tenemos acceso a esa parte del palacio, además ya escuchaste, no tuvieron ningún problema para escapar- se pasó una mano en el cabello con enfado -Debiste haberlo destituido desde que subiste al trono-
-Jimin, no tenemos pruebas. Pero si así fuese, hay un dicho muy sabio "mantén al enemigo en casa" Por eso no le destituí, para saber cualquier cosa que trame Lalisa o que controlemos lo que le dejamos saber... además estaban ahí por un delito menor, saldrían en unos días de todos modos- explicó el joven rey sin darle mayor relevancia al asunto.
-Y hablando de Lady Lalisa... hace mucho que no sabemos de ella. Eso me tiene inquieto- desde que se había ido del palacio hacía un año y meses, no se habían topado con ella ni había armado escándalos -No creo que sea porque haya reflexionado y aceptado su nueva condición-
-Mi querido Jimin, he estado pidiendo algunos datos sobre lo que ella hace, a quién visita o quién la visita y lo que se me ha informado es que Lalisa se ha sumido en la deshonra y por eso no sale casi de su casa o visita a alguien. Sin embargo, ha estado yendo al menos dos veces al mes al Reino del Resplandor acompañada de Lady Rosé. Ella es la única persona con la que tiene contacto además de su padre y sus damas- Jimin se sorprendió de escuchar que Jungkook la había estado investigando todo este tiempo.
-Pues aún así, tengo un mal presentimiento. Cada que pienso en ella siento algo aquí- señaló entre su pecho y cuello.
El mes pasó y aquellos dos hombres se entrevistaron con el señor Manoban en medio de la noche al lado de la herrería como bien habían acordado. -¿Encontraron más hombres que deseen unirse al plan?- preguntó él a lo que los hombres bajaron la cabeza.
-Lamentablemente solamente son unos cinco hombres, no cientos como nos había dicho- dijo uno de ellos -Si nos diera más tiempo, o tal vez...-
-Olvídenlo. Quizá no son suficientemente hábiles para persuadir a las personas de unirse a una causa que les traerá riquezas inimaginables- dijo el señor Manoban quien regresó a su casa y contó todo a su hija.
Lalisa hizo una ligera rabieta -Debí haberlo imaginado, esos dos tipos son unos ladrones de poca monta, ni siquiera una pequeña estatua se pudieron robar... Necesitamos gente más capaz, gente que tenga ambición, que no tema a romper reglas, que pueda causar caos sin tentarse el corazón...-
-¿Qué estás queriendo decir hija?- ojalá no fuera lo que él se estaba imaginando.
Sonrió malignamente -Liberemos a las personas de la cárcel del reino. Encomendemos a ellos la misión, al fin son personas de mala calaña-
-¡Ellos son personas peligrosas! Esto no es un juego Lalisa- Ladrones, asesinos, defraudadores, lo peor del reino era lo que iba a parar a la cárcel lejana a donde nadie deseaba ir ni siquiera por curiosidad. Sólo se sabía que esa gente era tratada acorde a sus terribles crímenes y que una vez dentro, no saldrían de ahí nunca, no como las pequeñas mazmorras del palacio.
-Precisamente por eso es que son los más aptos para mi plan. Yo tampoco estoy jugando, ya me cansé de ser señalada tras la deshonra. Vaya con el director de la cárcel, ofrézcale diamantes también así como indulto real si llegase a ser atrapado. A los presos igualmente dígales que podrán llevarse lo que sea y como sea, que no hay reglas que cumplir mas que el dejarnos ilesos a usted y a mi- Lalisa se encontraba desesperada por llevar a cabo su plan rápidamente. Había esperado tanto y planificado tanto que debía salir a la perfección.
Todo fue hecho como la chica había propuesto y el director de la cárcel del reino aceptó. Liberaría a todos los criminales del reino el día que fuera acordado. Los criminales también aceptaron, ellos que habían estado ingresados ahí desde hacía años estaban todos sedientos de poder, de venganza, de poder saciar de nuevo su sed de sangre y destrucción.
En la mañana del día donde la venganza se llevaría a cabo, Lalisa mandó llamar a Rosé para al fin contarle su plan y que ella le ayudara como buena amiga y cómplice a llevarlo a cabo, pero la chica le miró incrédula y aterrada de lo que planeaba -¡Nunca en la vida te ayudaría a eso Lisa! ¡Pero cómo se te ocurre semejante barbaridad! Yo seré tu amiga, pero eso es demasiado y como amiga te digo que debes recapacitar, no debes dejarte cegar por tus deseos de venganza. Pensé que sería algo normal, alguna venganza sutil de una chica de alta sociedad ¡Esto es inaudito y ahora mismo voy a ir a contarlo al rey!-
-¡Ni se te ocurra!- nunca pensó que su amiga le daría la espalda, pensó que siempre estaría con ella en las buenas y en las malas y ahora que la necesitaba más que nunca, había decidido revelarse y deseaba echar todo a perder, eso no lo permitiría. Lady Lalisa tomó un jarrón pesado que tenía en su salita y se lo lanzó encima a Rosé dejándola aturdida. Cosa que aprovechó para salir de ahí y dejarla encerrada diciéndole a su doncella que se marchara a su casa quien no puso objeción al ver el semblante aterrador de la ex-princesa.
Mientras, Jungkook y Jimin se preparaban para ir al Reino del Resplandor a visitar a la reina como hacían cada mes. El menor de pronto se sintió mareado y un dolor se instauró en su pecho -¿Jimin estás bien?- preguntó el pelinegro alarmado sosteniendo al otro por los hombros.
-Jungkook, siento que algo terrible va a pasar. Por favor, que cierren las puertas del castillo- dijo al borde del llanto.
-Eso no se puede hacer, tú sabes que es día en que los aldeanos aprovechan para comerciar. ¿Bajo qué motivo les diríamos que no está permitida la entrada?- cuestionó el rey.
-Entonces que haya una mayor vigilancia, que los soldados se aposten en la entrada- lo tomó del pecho -Por favor- Jungkook asintió y dio la orden al comandante de las tropas reales.
Los dos chicos partieron y fueron al castillo donde se vieron con la reina. Jimin se fundió en un abrazo con su madre quien lo vio con un semblante preocupado y él le comentó que tenía un mal presagio desde hacía algunos días pero que ese día en particular se había intensificado.
La compañía de la reina, los mimos de Jungkook y el estar en su castillo, poco a poco hicieron que el chico se sintiera más sereno, además todo estaba transcurriendo en el orden habitual y la gente iba y venía de forma tranquila entre los reinos.
El señor Manoban había ya informado cuándo y a qué hora debían soltar a todos los presos así que el director de la cárcel hizo lo propio y los presos comenzaron a ir hacia el castillo en caballos y carretas proporcionados por el noble. Al llegar al pueblo, padre e hija salieron al encuentro de los más de doscientos hombres.
-¡Señores, ha llegado su hora! ¡Podrán cobrar venganza por haber perdido su libertad y podrán tener riquezas inimaginables del reino vecino!- gritos jubilosos se escucharon de aquellos hombres -¡Pueden saquear, destruir todo a su paso! ¡Hagan lo que les plazca, pero el castillo del Resplandor y sus habitantes son míos!- todos volvieron a gritar en apoyo y se prepararon para entrar al castillo del Reino Azul como si fueran cualquier habitante que deseaba pasear en el reino vecino.
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Hasta aquí mi reporte Joaquín. Penúltimo capítulo.
¿Cómo ven a la loca? Les dije que era peligrosa. Una mujer despechada y burlada es el peor enemigo que puede haber.
Les dejaré una nota para el esperado final.
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Amor transgresor.
FanfictionDicen que si miras la luna podrás sentir una paz indescriptible, pero también cierta nostalgia pues, a pesar de que hoy en día no hay nada en ese bello astro, esto no siempre fue así. En la luna, si observas con atención y luego cierras tus ojos...
