El rey pensó que se trataba de una mentira, algo que su hijo se había inventado para evitar que le dijera que no podía ver a ese niño pues toda la gente sabía que ambos reinos no tenían forma de comunicarse al haber sido cerrada la única vía de acceso hace siglos. Se conmovió bastante de pensar que su pequeño hijo estaba tan ávido de compañía así que asintió -Está bien. Pueden jugar juntos, pero que no vengan más príncipes al palacio. Y mi consentimiento también será basado en que dejes de escaparte de las clases que te corresponden como futuro rey- indicó con firmeza y se acercó a Jimin para observarlo mejor -Pareces un buen niño, aunque al parecer, por estar contigo, el príncipe ha faltado a sus deberes. No porque te deje convivir con mi hijo, olvides que él es la majestad y tiene otras responsabilidades-
Jimin volvió a hacer una reverencia de forma grácil -No sabía de eso su majestad, me disculpo. Pensé que el príncipe Jungkook disponía de tiempo para jugar conmigo-
La forma en que se había expresado y sus movimientos hicieron que el rey dudara un momento de que se tratara de un plebeyo común, pero esta se disipó rápidamente porque el que ese niño fuera un verdadero príncipe del otro reino, se trataba de algo inverosímil.
-Él tiene razón, la culpa ha sido toda mía porque yo me escapaba y lo citaba a esta hora. Lo lamento, no vuelve a pasar- reverenció.
Los niños volvieron a quedar solos y Jimin preguntó sobre qué clase de responsabilidades eran a las que había estado faltando a lo que él, apenado contestó -Mis clases de espada- Nuevamente el rostro del niño ante sus palabras lo hizo complementar la idea -Me enseñan como manejar la espada-
-¿Pero qué es una espada? ¿para qué es o por qué te dan clases de eso?- Jimin necesitaba saciar toda la curiosidad que esto le representaba.
-Una espada es una cosa larga que tiene un mango por donde la tomas porque toda la demás parte es filosa y puede cortar. Me enseñan a manejarla para poder atacar a otros y defender el reino de ser necesario.
-¿Entonces te enseñan a cómo lastimar a otros? ¿por qué alguien necesitaría aprender eso? Se supone que un rey debe amar a sus súbditos, no hacerles daño- todo eso lo había dejado atónito.
-Ehm bueno... si. Pero más bien es para poder defender a otros, es decir, solo haría daño a la gente que tiene malas intenciones para conmigo, mi padre o la gente buena del reino- era algo muy complejo de poder explicar.
Jungkook y Jimin siguieron frecuentándose, ya no en el mismo horario sino en diferentes para no interrumpir las responsabilidades del otro y también para que la reina del Resplandor Eterno, no siguiera con preocupación acerca del paradero de su hijo durante una hora o más después de la escuela.
-Hijo ¿Qué ha pasado? ¿por qué ya no juegas con los demás niños? ¿A dónde vas que nadie sabe de ti de pronto?- preguntó con preocupación la hermosa reina.
Jimin bajó un poco la mirada -No ha pasado nada, solamente... he querido estar solo. Me gusta pasear por los patios y... me pongo a leer- sentía algo extraño en su interior, sabía que estaba diciendo la verdad, pero no completa. El niño sí había estado leyendo, había sacado varios libros de la biblioteca y más de una persona lo había visto cargando esos libros hasta que lo perdían de vista en el patio. Libros de historia de su reino que llevaba a Jungkook y él hacía lo mismo a los que intercambiaban las portadas y llevaban a sus respectivos palacios para poderlos leer por las noches o cuando tuvieran tiempo, evitando así sospechas acerca de su contenido.
El pequeño rubio se sentía cada vez más fascinado y atraído hacia aquél nuevo mundo. Algunos de los libros contenían bellas ilustraciones que le daban una idea de cómo eran los lugares y animales que en ellos se describían. -Me gustaría ver a alguno de los animales como los caballos o gatos- mencionó un día que estaban sentados a la orilla del lago del palacio.
-Entonces ven, vamos a que veas al menos a los caballos. Aquí tenemos varios pues otra de mis clases es de equitación- como sabía que Jimin le preguntaría por aquella palabra continuó explicando -Quiere decir que enseñan a subirte al lomo de un caballo y dirigirlo para que te lleve de un lugar a otro y no sea tan pesado o tardado como caminar. Ellos son más resistentes a correr distancias largas-
Fueron a los establos y Jungkook sacó a su caballo, lo ensilló y montó en él a pesar de tener que literalmente brincar pues aún su estatura no le permitía subir con la gracia debida. Jimin lo observó y se sintió atraído por estos animales de inmediato -Eres muy afortunado en tu reino. Todo lo que he visto y lo que he leído es muy bello-
-Lo es- afirmó orgulloso -Aunque tu reino también es muy bonito ¿Otro día podría ser yo quien vaya para allá?-
-Pudiera ser, pero allá no habría forma de disimular que eres de otro lugar, conocemos a todos los niños del reino y además como ya te había dicho, todos somos rubios y no habría forma de esconder tu cabello oscuro- pero quisiera poderlo mostrar.
Ambos niños siguieron compartiendo momentos, se fueron haciendo muy cercanos, conversaban, jugaban, nadaban, hasta Jimin había aceptado tomar pequeñas lecciones de equitación y ahora se podía subir a un caballo y pasear un poco con él en los campos del palacio. Como se veían ya a horas distintas, habían disminuido las preocupaciones por parte de la reina pues el pequeño príncipe había vuelto a convivir con los demás en su reino.
Algunas veces se veían durante las noches, Jimin bajaba de su alcoba al patio cubierto en una blanca capa. No había vigilancia en su reino, ni guardias ni nada, por lo que todos podían ir y venir a su antojo, pero a esas horas sería extraño ver al príncipe solo, así que se escabullía grácilmente para que nadie le notara hasta llegar al cuarto debajo de la fuente donde Jungkook lo esperaba también para evitar ser visto y además cubrirse del frío.
Ahí los dos se echaban en la cama a leer, seguir conversando o pensar en el futuro -Cuando seamos reyes hagamos que nuestros reinos convivan juntos como antes. Quisiera que la gente de tu pueblo conozca a los míos y se den cuenta que no son como dicen, que hay gente buena y amable, que podemos convivir en paz- decía el mayor con anhelo mientras Jimin asentía y sonreía pues él deseaba lo mismo.
Cuanto más pasaba el tiempo, el rey y los demás sirvientes o trabajadores del castillo se fueron habituando al pequeño niño compañero de juegos de su majestad el príncipe. Aunque nadie sabía cómo llegaba o cómo y a dónde se iba, estaban ciertos de que era un buen niño, muy amable y hacía feliz al otro quien al fin se veía como un niño de su edad, lleno de vida y sonriente, no como el pequeño que vagaba por el castillo solo y desanimado como antes.
Un buen día su majestad el rey pidió a Jimin unas palabras a solas con él ante la sorpresa de ambos niños, pero más que nada de Jungkook quien pensó que los separarían y quedó esperando muy nervioso. -Jimin. Te he visto y escuchado cómo te desenvuelves con mi hijo y los demás al igual que conmigo durante estos meses. Aunque dudaba y aún me es increíble, he llegado a pensar que aquello que me dijeron al principio es verdad... que tú eres el príncipe del reino del Resplandor Eterno- el niño asintió -Pues bien. Deseo saber cómo haces para llegar, para entrar y salir del castillo- el pequeño negó.
-Lo siento su majestad, prometimos que ese será un secreto entre nosotros para proteger nuestra amistad. Cuando llegue el momento, diremos cómo es que nos comunicamos- sus palabras eran firmes, en ningún momento dudó ni aún cuando el rey mismo era quien le pedía.
-¿Vas a ocultar información a un rey, pequeño príncipe?- inquirió él -Te tenía en un buen concepto, como alguien bueno y digno de confianza.
Tomó un poco de aire -Precisamente porque soy alguien digno de la confianza de su majestad el príncipe es que no puedo revelar el secreto-
El rey sonrió y asintió -Tienes el temple de un futuro rey. Estoy seguro que lo serás. Puedes retirarte- y esa fue la primera y última vez que el rey preguntó algo sobre la vía de acceso entre los dos reinos aunque sabía que estaba en una de las bodegas del castillo pues era donde su hijo siempre se metía y desaparecía o de donde ambos salían hacía los jardines.
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Hola mi gente. Nuevo capítulo, me costó tenerlo antes porque tuve problemas con la página y en la aplicación no me gusta escribir porque no lo hago rápido con el teclado del cel. En fin, ya anda bien todo y hasta aquí mi reporte.
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Amor transgresor.
Hayran KurguDicen que si miras la luna podrás sentir una paz indescriptible, pero también cierta nostalgia pues, a pesar de que hoy en día no hay nada en ese bello astro, esto no siempre fue así. En la luna, si observas con atención y luego cierras tus ojos...
