Comprensión a lo desconocido

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La reina al escuchar sus palabras miró al chico con terror. Sabía que era cierto lo que decía pues sus ropas y su cabello eran de colores y no blancos y rubios como todas las personas del Resplandor Eterno. Deseaba ponerse en pie y echarse a correr, pero ninguno de sus músculos se movían. 

El chico se acercó un poco más -No tema, no pretendo hacerle daño. Yo solamente estaba buscando a Jimin, pero no pude evitar escuchar que estaba llorando y mencionó su nombre así como esos conceptos erróneos hacia mí y hacia mi gente- le sonrió ligeramente y le extendió un pañuelo para que secara sus lágrimas -¿Es usted amiga de Jimin? Veo que les ha confesado la verdad ¿no es cierto?- 

La mujer lo veía atónita pero ya no con miedo. Algo en los ojos de aquel chico y en su voz, le brindaban tranquilidad y confianza. Tomó el pañuelo y lo pasó por sus ojos al tiempo que negaba con su cabeza grácilmente -Yo soy su madre, la reina del Resplandor Eterno. Y sí, ayer me confesó todo- 

Jungkook se sorprendió ¿Cómo era eso posible? lucía solamente unos cuántos años mayor que él -Me disculpo enormemente por mi atrevimiento- reverenció -Es que luce demasiado joven como para ser su mamá- 

La reina agradeció el cumplido con un movimiento de cabeza -Tengo cuarenta años Jungkook, pero aquí la gente envejece muy lento- le invitó a sentarse a su lado señalado ligeramente con su mano y el joven tomó asiento. 

-Me da gusto que Jimin al fin se haya atrevido a confesar la verdad. Él tenía miedo de su reacción y puedo ver que usted continua creyendo las cosas que les han hecho creer en su reino. No los culpo, pues lo que sucedió hace siglos fue algo terrible; sin embargo, crea en mis palabras. Yo quiero a su hijo, demasiado, jamás me atrevería a hacerle un daño- 

-Puedo ver que no eres alguien con maldad, tus ojos son serenos y cálidos...- el otro reverenció ligeramente -Pero, no voy a dejar que se acerque nuevamente a ti. Aunque tus sentimientos hacia él no sean malos, no puedo dejar que ustedes se frecuenten, va contra las leyes. Yo fui quien impidió que él llegara contigo para verte esta tarde- explicó ella. 

El joven se puso de pie -Pero Jimin y yo nos amamos. No puede hacer eso- dijo con algo de enfado sobresaltando un poco a la monarca. Al darse cuenta de esto respiró para calmarse y continuó -Me disculpo... Estoy seguro de que usted desea que su hijo sea feliz ¿No es verdad?- ella asintió -Pues bien, él no puede ser feliz si nos impiden vernos. Nos necesitamos, como si fuéramos el agua o el aire para el otro. Encontraremos la forma de estar juntos, así nos tengamos que enfrentar a cualquier obstáculo- 

Ella volvió a entristecer y puso sus manos en las rodillas apretándolas para aguantar los deseos de comenzar a llorar nuevamente sin poder evitarlo -Jimin tuvo un accidente esta tarde, justo porque al impedirle verte, buscó la forma de hacerlo y cayó desde su balcón golpeando fuertemente su cabeza- 

Al escuchar estas palabras, Jungkook comenzó a correr hacia el palacio con todas sus fuerzas, sin escuchar a la reina que intentaba detenerlo y quien también corría detrás de él pero a una velocidad mucho menor. Al entrar por la puerta, vio que aquel lugar era demasiado grande, pero la reina había dicho que la habitación de Jimin tenía balcón así que suponía era en algún piso superior y corrió por las majestuosas escaleras de diamantes que si hubiera sido otro momento, seguramente se hubiera detenido a admirar maravillado. 

Entró por un pasillo y se encontró con un joven que llevaba una charola vacía, seguramente trabajaba en el castillo y quizá le había llevado comida a Jimin así que le cortó el paso -¿Dónde está la habitación del príncipe Jimin?- le preguntó. 

El hombre dejó caer la charola aterrado al ver la persona que le había hablado. No tenía que ser un genio para darse cuenta de que ese era un habitante del Reino Azul -No me haga nada... yo... yo...- Jungkook lo tomó por los hombros -¿dónde está la habitación del príncipe?- repitió amenazadoramente y a aquel sirviente no le quedó más remedio que contestar y salió corriendo apenas fue liberado. 

Jungkook tocó la puerta con fuerza y gritó -¡Jimin! ¡Soy yo, Jungkook! ¿Puedes escucharme?- 

El rubio seguía en cama aún algo débil. Acababa de tomar su cena cuando escuchó esa maravillosa voz que le hizo recobrar las fuerzas. De inmediato se puso en pie y fue trastabillando hacia la puerta -¡Jungkook! ¡Aquí estoy! ¡Ayúdame!- Se quitó de la puerta al escuchar cómo el príncipe trataba de abrirla a la fuerza y en ese momento, la reina llegó. 

-Por favor, deja de golpear la puerta, te vas a lastimar- el otro no hizo caso y continuó aunque la herida en su hombro comenzó a sangrar nuevamente -¡Estás herido! Es cierto, Jimin me lo dijo- trató de tomarlo del brazo y él se quitó molesto. Ella bajó la mirada un momento -Veo maravillada cómo ustedes no temen al dolor, al peligro o cualquier otro obstáculo con tal de verse...- suspiró y sacó las llaves de su vestido para abrir la puerta y dejar pasar al chico. 

Entró rápidamente y ambos se abrazaron y besaron -Amor mío, no sabes lo que sentí cuando tu madre me dijo que habías caído desde el balcón... no vuelvas a ponerte en riesgo- dijo el pelinegro. 

-Fue la única opción que encontré para llegar a verte y advertirte. Lamentablemente salió mal y...- se separó un momento y vio a su madre -Mamá... ¿quieres decir que nos permites seguirnos viendo?- 

Asintió -Solamente bajo algunas condiciones como que tendrán que hacerlo fuera de la vista de cualquiera de nuestros súbditos y que si Jungkook falta a su palabra de no hacerte algún daño, tú permitirás que se imponga la pena correspondiente- ambos asintieron y sonrieron para volver a abrazarse -No comprendo en su totalidad lo que sienten el uno por el otro, pero creo que es un buen sentimiento- 

Ambos se miraron enamorados -Es maravilloso esto que llaman amor. Sientes que no cabe tanto júbilo en tu pecho y que ves en sus ojos estrellas más relucientes que cualquiera, estrellas que guían tu camino y que nunca deseas dejar de mirar- explicó el más joven. 

Ella sonrió y asintió ante sus palabras para luego quitar el candado de la puerta del balcón -Los dejo solos. Por favor Jungkook no tardes mucho, aún Jimin tiene que seguir reposando- se despidió de ambos y salió. 

-Sabía que mi mamá comprendería a final de cuentas, pero nunca imaginé que tú fueras quien la convenciera y que te vería aquí ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Cómo se conocieron?- 

El otro comenzó a explicar todo lo que había sucedido en el patio y luego explicó lo previo empezando por aquello que había dicho a Lalisa -No me siento orgulloso de haberla amenazado de esa forma, pero creo que se lo merece después de que ella causara que ya no puedas ir más a mi reino. Pero al menos aquí nos podremos ver aunque escondiéndonos- 

-Si, es una lástima, pero verás que luego podremos convencer a mi madre que deje que otros te vean y vayan dándose cuenta de lo maravilloso que eres y de que no tienen por qué temerte. Así, podremos dar inicio a nuestro sueño y volver a convivir todos en paz- Jimin lo tomó de la mano -Tal vez en éste momento no es una muy buena hora por la oscuridad, pero quiero que veas lo que yo veo todos los días- salieron al balcón y Jungkook quedó estupefacto al ver su reino en todo su esplendor -Todos los días puedo ver tu reino y pienso en ti. Cada noche salgo y te deseo buenas noches esperando verte al día siguiente y que algún día no tengamos que separarnos más- 

-Jimin ¿Qué me estás queriendo decir?- preguntó él mientras acariciaba su mejilla y él se recargaba un poco en su mano. 

-Lo que quiero decir es que me gustaría ser yo el que se casara contigo. Gobernar a tu lado, ser muy felices juntos. Quisiera ser parte de tu mundo por siempre- El otro lo besó fervientemente, cobijados por las estrellas y el gran Reino Azul. 

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Hasta aquí mi reporte Joaquín. 

Espero disfruten mucho el capítulo  con el que acabamos en lloración pero una lloración buena. Ya era mucha angustia, pero recordemos que esto no se acaba hasta que se acaba. 















Amor transgresor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora