-¿A dónde cree que va con tanta prisa princesa?- dijo la señora Park al verla, imaginando lo que habría descubierto, pues para ella, no era un secreto que ambos jóvenes se demostraban su amor ahora de formas más adultas.
Lalisa sentía el corazón en la boca y lágrimas de coraje salían por sus ojos -¡Usted está al tanto te todo esto y los apoya! ¡Es algo inmundo!- dijo y al momento, recibió una bofetada por parte de la mujer que la dejó en silencio.
-¡Claro que los apoyo, lo que ellos sienten es amor! ¡El príncipe nunca le ha mentido! Si algo aquí es inmundo es lo que usted y el rey les hicieron a ellos- soltó con todo el coraje que tenía -Gracias a personas que no comprenden y aceptan el amor en todas sus formas es que me quedé sin mi hijo. No voy a permitir que eso le pase a sus majestades- y la siempre tranquila y bondadosa señora Park se le fue encima a Lalisa quien gritaba y pataleaba sin poder hacerle nada. Al final Lalisa había quedado despeinada y arañada por el rostro y los brazos -¡Y no se atreva a ir con el rey a contarle porque no respondo de mí!- advirtió.
La chica se puso en pie alterada y salió corriendo a sus aposentos donde revisó el daño causado -¡Maldita! ¿Quién iba a decir que la cocinera los protegería de tal forma?- tocó una de sus mejillas que aún despedían algo de sangre -Pero esto no se queda así. Yo siempre encuentro la forma de vengarme-
Mientras, los príncipes retozaban en el pasto, abrazados uno al lado del otro. La luz del reino del Resplandor los cobijaba mientras se sentían aún más conectados en cuerpo y espíritu.
-Jimin, hoy sentí cómo te liberaste y disfrutaste tanto o más que yo. Supongo que se debe a lo que hablaste con la reina ¿no es cierto?-
-Así es. A partir de ese momento sentí que ya no tenía un peso que cargar, que podía ser yo y disfrutar de los sentimientos que he descubierto contigo... aunque estos tengan un precio que pagar- suspiró al recordar que estaba cambiando a su reino y su naturaleza por el amor hacia su príncipe.
-Me has dicho que esto te hará perder tu pureza, pero no creo que lo que hacemos sea impuro o deba tener un castigo ¿Cuál se supone que es el precio como tal?- preguntó por enésima vez ya que el rubio nunca había querido decírselo.
Le sonrió enamorado -El precio es que a causa de mi falta de pureza yo no podré ser rey y además me convertiré en uno de los tuyos- confesó al fin.
Se puso en pie escandalizado -¡No puede ser Jimin! ¿Por qué no me lo dijiste antes? Yo no quiero que eso suceda, no debes renunciar a eso por mí-
También se paró y le tomó las mejillas mirándolo dulcemente -Es una decisión tomada y que cuenta con la aprobación de mi madre. No te preocupes Jungkook, yo quiero estar contigo porque tu eres lo más importante para mi y entrego gustoso mi reinado y mi longevidad- Se besaron y sucumbieron nuevamente al placer. La tenue luz que los acompañaba, no dejaba ver que algunos cambios habían sucedido.
Jungkook regresó al palacio y encontró a la señora Park aún en la puerta con una gran sonrisa -Joven príncipe, la arpía que tiene por esposa los descubrió...- el chico se aterrorizó sin comprender entonces por qué la cocinera estaba tan feliz -pero yo le di su merecido, defendí a sus majestades tal como les he prometido. Seguramente la encontrará algo diferente y de mal humor así que quizá no sería bueno que fuera con ella-
Seguía confundido pero agradeció la información y a pesar de todo, fue a la alcoba que compartía con ella encontrándose con lo que la señora le había hecho y se puso a reír divertido -La señora Park es única. Se merece un cofre repleto de oro-
Lalisa por poco y lo ataca pero fue detenida por las fuertes manos del príncipe -Ni se atreva, que sería la última cosa que verían sus ojos. Atacar al príncipe es la peor afrenta y sería condenada a muerte sin contemplaciones- La chica se dejó caer pesadamente en la cama, se tapó con las cobijas y no dijo nada más.
A la mañana siguiente Jimin se despertó con algo de dolor en la región trasera de su cuerpo y sonrió mientras un enrojecimiento cubría sus mejillas al recordar la causa de esto. Pero no se arrepentía, deseaba más, más de aquella forma en que Jungkook lo hacía sentir y su cuerpo reaccionó ante este pensamiento lo que causó que tuviera que recurrir a lo que el otro le había enseñado cuando eso sucedía.
Al bajar a tomar su desayuno con la reina, ella ya estaba sentada en el comedor esperándolo y al verlo palideció casi cayendo de su silla -Hijo ¿Qué te sucedió? Tu cabello...-
Jimin fue hacia ella para detenerla -¿A qué se refiere?-
La reina, habiéndose recuperado un poco le dijo -Tu cabello ha cambiado, se ha oscurecido- le dijo con urgencia -Creo que te has hecho como los habitantes del Reino Azul- Su hijo ya no era alguien puro.
Las sirvientas que en ese momento entraron con el desayuno también se dieron cuenta y dejaron escapar expresiones de sorpresa y hasta temor. Se quedaron paradas sin saber qué hacer hasta que la reina les ordenó salir y buscar al señor Chen y guardar silencio ante lo que habían visto.
Unos minutos más tarde, el hombre llegó al palacio y fue conducido a la habitación del príncipe donde estaba él con la reina esperándolo. No tuvo que ver mucho, simplemente al verlo, llegó a la conclusión de que -El príncipe ha dejado de ser puro. Le dije su majestad que esto podía llegar a pasar si continuaba viéndose con aquel habitante del Reino Azul. Él ha mancillado a su alteza con su maldad-
El príncipe se puso en pie totalmente indignado -Le prohíbo expresarse así del príncipe Jungkook. Él no me ha mancillado, yo he deseado que esto ocurriera. Hasta la noche de ayer él no sabía lo que podría ocurrir y se mostró claramente consternado cuando lo supo, porque es bueno. Pero así mismo, le expliqué que es una decisión mía y cuento con el apoyo de la reina, mi madre-
-¿Es eso cierto su majestad?- preguntó el señor Chen a lo que la reina asintió. -Pues bien, no queda más remedio que hacer cumplir la ley. Su hijo queda fuera de la sucesión del trono y como tal ya no será su alteza el príncipe, pero además, como ya es un humano como los del reino Azul, no podrá estar más entre nosotros-
Jimin abrió los ojos sorprendido ¿En serio lo iban a desterrar? ¿Su madre permitiría tal cosa? La miró preguntándole silenciosamente, suplicándole internamente que no cumpliera con esa parte de la ley donde indicaba que los habitantes de cada reino no podían quedarse a vivir en uno que no les correspondiera. La reina se puso en pie -Señor Chen, tome en cuenta que aún si ya no es heredero al trono, Jimin sigue siendo mi hijo y no lo puedo echar así como así del reino como si hubiera hecho algo totalmente imperdonable. Él lo único que hizo fue seguir a su corazón y buscar su felicidad-
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Nuevo capítulo para mi gente bonita. Feliz inicio de semana.
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Amor transgresor.
FanfictionDicen que si miras la luna podrás sentir una paz indescriptible, pero también cierta nostalgia pues, a pesar de que hoy en día no hay nada en ese bello astro, esto no siempre fue así. En la luna, si observas con atención y luego cierras tus ojos...
