Jimin sonrió -Yo también te quiero mucho Jungkook. Eres mi mejor amigo- dijo sincero aunque inocentemente le había clavado una puñalada al corazón del joven príncipe.
-Sí, Jimin solamente me ve como su amigo y es tan puro e inocente que no imagina que mis palabras van en otro sentido- pensó. Tal vez era mejor así; continuar con esa amistad aunque por parte de uno de ellos hubiera un sentimiento mucho más fuerte.
-¿En qué tanto piensas?- el mayor se había quedado cayado y mirando a la nada durante su reflexión.
Jungkook con un dejo de melancolía y pesar se puso en pie -En que ya es tarde y es mejor que regrese a mi habitación. Por la mañana tengo que pedir disculpas y arreglar el problema en que me metí por el impacto de la noticia- y sonriendo ligeramente dio una pequeña reverencia despidiéndose del rubio.
Como bien había dicho, por la mañana, cuando los sirvientes reales fueron a anunciar que era hora de levantarse, se aseó y rápidamente fue a la sala del trono donde sabía que encontraría a su padre. Tocó unas cuantas veces y recibió respuesta afirmativa para entrar. El chico dio tres pasos y puso una rodilla al suelo haciendo una profunda reverencia como saludo -Padre, vengo a ofrecerte una disculpa por mi comportamiento de ayer y sé que debo ofrecerle una a Lady Lalisa y su padre así como a todo el pueblo. De verdad lo lamento, pero no supe cómo reaccionar... ¿Cuándo será la boda?-
El rey se puso en pie mientras Jungkook seguía en esa misma pose. Se acercó a él y tomó su cabeza y luego sus hombros para que se pusiera de pie y lo mirara -Mi querido hijo. Yo también lamento el no haberte informado y me puse a pensar en que esto fue el detonante para tu reacción e igualmente me arrepiento de haberme molestado contigo, pero es cierto que tu actuar no fue el de un príncipe y debes disculpas a todos los demás- dijo comprensivo pero firme. -No habrá boda aún, solamente fue el anuncio del compromiso, deseo que vayas conociendo a Lady Lalisa, que sepan más el uno del otro, para que cuando tengas dieciocho años se casen. Ambos son muy jóvenes aún y debes seguirte preparando para cuando reines-
Por la tarde, Jungkook ofreció disculpas a Lalisa y su padre por su arrebato. Aunque seguía sin gustarle la idea de tener que cortejarla y convivir con ella durante tres años más, no podía decir nada a su padre acerca de sus verdaderos sentimientos pues aún, teniéndole la mayor de las confianzas, sabía que no era algo fácil de decir o asimilar. Ni siquiera para él lo era, aunque ya tenía muy en claro que el príncipe del reino del Resplandor Eterno, era su persona especial.
Lalisa y Jungkook comenzaron a verse diariamente en el palacio. Tanto ella como él eran acompañados por unos sirvientes que se quedaban a escasos metros de ellos lo que al menos a él le parecía muy incómodo e innecesario ¿Por qué con Jimin no le ponían gente a cuidarlo? -Seguro porque es hombre-. La chica era agradable, no era una niña mimada o vacía, al contrario, tenía un carácter valiente y fuerte, le gustaba platicar de arte, sobre todo de música, bien educada y muy bonita. Seguro más de uno estaría complacido de tenerla como futura esposa, pero Jungkook no. A pesar de poner esfuerzos en tratar de que le gustara y deseara estar con ella, en lo único que pensaba era en a qué hora se iría para poder verse con Jimin.
-Otra vez Lisa hizo que llegara tarde contigo. No quiero estar con ella, es decir, sé que tengo que hacerlo, pero me molesta tener que darle más tiempo que a ti o que tú seas quien me tiene que esperar mientras estoy con ella sentado sin hacer nada divertido, solo platicar- se quejaba tirado en la cama junto al otro chico y mirando el techo del cuarto secreto.
-Bueno, conmigo muchas veces también estás solamente platicando... como en éste momento- le señaló Jimin con una sonrisa divertida volteando hacia él
El pelinegro también sonrió y comenzó a reír un poco -Tienes razón. Pero a mi me gusta estar así contigo. Aunque sea solo contemplar tu rostro me hace muy feliz- volteó a verlo, sus ojos se encontraron y Jungkook posó su mano en una de las mejillas de Jimin -Eres muy hermoso-
-Gracias. Tú también lo eres- dijo y Jungkook se sentó en la cama frustrado y con algo de molestia en su rostro -¿Qué pasa? ¿No te gustó que te dijera eso? Pero si era un halago como el tuyo-
-Lo sé, pero... nada. Se me olvida que aún eres un niño para muchas cosas Jimin, además uno muy puro- y él dos años mayor, era un joven quien comenzaba a tener en claro muchas de sus necesidades y deseos algo primitivos. Pero si en algo también estaba seguro era que no quería corromper al otro, aunque le costaba mucho trabajo evitarlo.
Un día, Jimin estaba con su madre y le preguntó acerca de los requisitos que se tenían para que él ocupara el trono lo que la tomó por sorpresa -¿A qué te refieres hijo?-
-Me refiero a que si hay algo que me tenga que diferenciar de los demás. Es decir, alguna característica o alguna regla que cumplir, una prueba ¿Cómo es que se sabe que yo puedo ser el rey y no cualquier otro si todos hemos aprendido lo mismo?- sabía que por ejemplo Jungkook tenía clases especiales y necesitaba casarse pero a él, no le habían pedido nada diferente a los demás para mostrar que podría ser el futuro rey.
-Tú serás el futuro rey, solamente porque eres mi hijo, el hijo de la reina como ha sido desde tiempos inmemoriales- pensó unos segundos -Lo que caracteriza a un rey o reina debe ser la pureza de su alma y sus acciones, la forma de conducirse con honestidad, con amor a sus súbditos, pensando en la igualdad y en el respeto hacia cada uno de ellos. Eso es lo que hará de ti un rey, esas son las características y pruebas que diferencian a una majestad-
El pequeño príncipe asintió -Deseo llegar a ser alguien digno de ese valioso cargo- deseaba llegar a hacerlo y tal como habían dicho hacía mucho tiempo, lograr junto a Jungkook que ambos reinos convivieran en paz y borrar todos aquellos conceptos erróneos que se tenían de los habitantes del Reino Azul -Lo que más anhelo es poder traer paz entre ambos reinos, que seamos uno solo y gobernar al lado de Jungkook- abrió sus ojos al darse cuenta de lo que había pensado y la reina lo notó.
-¿Pasa algo? Te quedaste pensativo de pronto- Jimin negó con un movimiento de cabeza y tras una reverencia se marchó a su habitación donde volvió a reflexionar en sus palabras.
-¿Por qué habré pensado en gobernar junto a él? Cada quien estará en su propio reino. Jungkook se casará, será rey del Reino Azul y gobernará junto a Lady Lalisa y yo como un buen amigo, abriré las puertas de nuestro reino a los suyos para que cumplamos ese sueño- Durante la noche el pequeño príncipe soñó con Jungkook como muchas otras veces había hecho antes. Sin embargo, esta vez soñó con el toque hecho a su mejilla y sus palabras -Eres muy hermoso-
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Feliz día del Amor y la Amistad mi gente bonita. Pasen un gran día, que reciban muchos libros, muchas flores o lo que sea que se regalen en sus países. Abrazos.
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Amor transgresor.
FanfictionDicen que si miras la luna podrás sentir una paz indescriptible, pero también cierta nostalgia pues, a pesar de que hoy en día no hay nada en ese bello astro, esto no siempre fue así. En la luna, si observas con atención y luego cierras tus ojos...
