Cúmulo de sentimientos

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Esa madrugada, Jimin contemplaba el gran Reino Azul desde una terraza del palacio. Aún cuando ya conocía un poco de este, continuaba maravillándose de su imponente tamaño y belleza -Algún día Jungkook reinará en ese lugar junto a Lady Lalisa... ¿Será que nos podremos seguir viendo como hasta ahora? A ella no parece gustarle mucho mi presencia. Ojalá podamos llevar a cabo lo que pensamos hace mucho tiempo sobre volver a hacer que los reinos convivan- estaba tan inmerso en sus pensamientos que no reparó en que alguien se acercaba. 

-¿Otra vez contemplando el otro reino hijo mío? Desde pequeño lo haces, lo ves con detenimiento, con añoranza. A veces me da miedo el pensar que quisieras estar ahí...- hizo una pequeña pausa en la que se acercó a tomarle la mano -Jimin, ese lugar, puede parecer bello, pero en realidad, está lleno de seres despreciables que nunca deberían relacionarse con los nuestros para no contagiarnos de su maldad- 

Los ojos del chico se llenaron de lágrimas, no podía decirle a su madre que él desde hacía nueve años iba a ese lugar casi diariamente, que era ahí donde había pasado los más bellos momentos de su vida, que adoraba los árboles, las flores, los animales, la comida y que la gente era buena, pero sobre todo, que había encontrado a una persona a la que quería con especial fervor. Cerró sus ojos, y bajó la cabeza mientras sus lágrimas caían alarmando a la reina. 

-¿Qué sucede? ¿Por qué entristeces?- trató de levantar su mentón pero Jimin se hizo para atrás rápidamente. 

-No es nada... Solamente, no puedo creer que se continúe con esa idea arcaica. Hace mucho tiempo, ambos reinos convivían ¿Por qué no puede ser más? ¿Por qué solamente por la princesa se destruyó esa confianza y aprecio?- 

-Lo que le pasó a ella fue terrible y más que suficiente para que nuestra gente se diera cuenta del gran error que había sido hermanarse con ellos- ella había crecido también con esa idea así como sus predecesores hasta llegar a los tiempos de aquella desdichada princesa y por supuesto, nunca había cuestionado aquellas palabras "Todos los habitantes del Reino Azul son malos y hay que seguir evitándolos por siempre"

-Pues yo no estoy de acuerdo- espetó y se retiró a sus aposentos donde, al verse al espejo, pudo notar cómo su entrecejo se había comprimido denotando una clara seña de enojo misma que lo sorprendió. Ojalá su madre no lo hubiera notado -No se supondría que debería tener esta clase de sentimientos- Sin embargo la reina sí había escuchado un tono diferente en su voz, pero como ella no conocía el enfado, lo pasó por alto a pesar de que las palabras del príncipe le habían generado cierto malestar en su pecho. 

Al día siguiente, Jungkook tenía un desayuno con Lalisa en el comedor del palacio. Apreciaba esto pues la mesa era demasiado larga y había solicitado que ella estuviera en una cabecera y él en otra durante todos los días que habían llegado a comer juntos. Sin embargo, el rey había solicitado ese día que la chica fuera sentada justo al lado de Jungkook para que él pudiera al fin darle alguna muestra de su aprecio como habían dicho la tarde anterior lo que le tenía nervioso. 

La chica tenía la más grande sonrisa al ver que su petición había sido tomada en cuenta y su futuro suegro había dado esa orden. Comía delicadamente mientras de soslayo veía a su prometido aún sin pasar por alto que su rostro parecía que estuviera sufriendo. Y en verdad lo hacía. 

Terminaron de comer y Jungkook al fin, después de meditarlo mucho, acercó su mano a la de ella por debajo de la mesa -Lady Lalisa, espero me disculpe por no haberle dedicado el tiempo suficiente. Ayer mi padre me hizo darme cuenta de ello, pero trataré de empeñarme en hacerla sentir que la estimo- 

Ella enrojeció y asintió -Le agradezco- dijo y cerró sus ojos al ver que Jungkook se estaba aproximando para besarla. Cuánto había añorado ese momento, al fin sentiría los labios de su prometido, el príncipe, posarse en los suyos; pero al final, un casto beso fue depositado en su frente. 

-La veo después para nuestro paseo por el lago. Tenga un buen día- se puso de pie y salió del comedor a su habitación y de ahí iría a la habitación secreta como había quedado con Jimin. 

-Ayer por la noche me molesté con mi mamá- confesó el rubio ante un perplejo Jungkook -Sí, experimenté ese sentimiento... no me gustó, pero creo que era válido porque continúa con esas viejas ideas... Siento que algún día tendré que decirle que ya he venido a este reino y no es para nada como nos han intentado hacer creer- sonrió. 

-Me da gusto que tú hayas hecho una idea propia de cómo es mi reino y mi gente en verdad, al menos a los pocos que conoces. Yo tampoco conozco a todos mis súbditos pues son demasiados, pero igualmente los que he tratado, no podría decir que son los seres desalmados y terribles que pregonan los tuyos- Le regresó la sonrisa. 

Salieron al jardín y se sentaron a la sombra de un árbol mientras contemplaban el lago. En un momento, Jungkook volteó hacia Jimin y miró cómo el sol, acompañando su blanca piel y rubia cabellera hacía de él una criatura hermosa. El otro se dio cuenta y volteó -¿Qué sucede?- 

Ambos se pusieron en pie y Jungkook puso su mano en la mejilla del otro -Veo lo hermoso que eres. Cada vez más- 

Estas palabras removieron algo en el interior de Jimin como en veces anteriores al igual que el cálido toque. Algo lo impulsó a hacer lo mismo, a sentir la piel del príncipe bajo su palma lo que hizo que una sensación extraña recorriera desde sus dedos hasta su pecho -¿Es esto lo que tú también sientes cuando pones tu mano en mi mejilla? ¿Esta sensación recorriendo tu interior?- 

El pelinegro asintió sin dejar de perder contacto con su rostro o sus ojos -Sí Jimin, esto siento desde hace mucho por ti y me llena de alegría que tú también lo sientas- Se contemplaron sin decir nada unos segundos y luego ambos bajaron sus manos -Pensé que solamente era yo quien tenía estos sentimientos. Es por esto que no quiero estar con Lady Lalisa, no puedo porque a quien amo y a quien quiero besar es a ti- y diciendo esto, Jungkook posó sus labios en los de Jimin; un beso puro, sincero, porque no podía dar su primer beso a alguien que no fuera él. 

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Aaaaaaaahhhh soy bien mugre cursiiiiii jajajaja. El ama del kamasutra y los avisos de puerquedad ha cambiado para poner corazones a su alrededor.  Awwww, sean felices con el nuevo capítulo y celebremos el cumpleaños de Hobi. 

Amor transgresor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora