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Capítulo 16- Decepciones.

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Palermo- Señoras y señores, van a entrar. Y todos sabemos muy bien lo que eso significa, ¿o no? Me encantaría tener más información, pero lamentablemente no la tenemos, así que os queda un solo camino: utilizar la violencia como método disuasorio.

Tokio- ¿Cómo?

Palermo- Que ni bien veamos aparecer el primer blindado, lo vamos a cagar a tiros, y lo vamos a hacer recular.-destapó las cajas llenas de armamento.

Tokio- ¿Eso te lo ha dicho el Profesor?

Sienna- No tenemos contacto con él.-habló mientras revisaba la radio.

Palermo- No sé si se debe a un problema técnico o si es algo más grave.

Bogotá- ¿Tienes algo?

Sienna- La radio no ha perdido frecuencia, nadie ha cortado la señal pero..., las interferencias que se escuchan al otro lado cuando la encendemos..se les ha debido caer la antena.

Palermo- El asunto es que estamos solos. Y que yo estoy a cargo ahora.

La ciudad japonesa dio unos pasos hacia delante, haciendo que la joven le mirara de reojo mientras se enfocaba en aquel aparato.

Tokio- Ey, ey, ey, a ver.

Su tono no le gustó nada, por lo que se giró para contemplar la escena.

Sobre todo.., por si tenía que interrumpir y pararle los pies..., nuevamente.

Tokio- No sabemos por dónde van a entrar. Ni sabemos si lo van a hacer por blindados, descolgándose por las ventanas o por las putas alcantarillas. Dime, ¿dónde coño vas a lanzar esos misiles?

Sienna- Por los conductos.

Milán- ¿Qué?

Sienna- Van a entrar por ahí, así que si sabemos dónde tirar esos misiles.

Tokio- ¿Nos hemos vuelto locos o qué?-se giró a los demás-no chicos, no me jodáis eh. Ahí fuera está nuestra gente. Hemos entrado aquí lanzando dinero, no bombas. Esa nunca sería una estrategia del Profesor. Él intentaría ganar tiempo

Palermo- Así que Doña Gatillo Fácil ahora quiere ganar tiempo. ¿Sabes lo que creo Tokio?

Tokio- ¿Qué?

Palermo- Que sabés que si sacamos los antitanques, no te van a dar a Río.

La joven cogió sus armas, y al ver que ninguno se movía aún. decidió advertirles una última vez.

Sienna- ¡Que nos van a quemar con Napalm! ¡Nos van a gasear! ¿¡Qué coño os pasa!?

Toda la banda comenzó a imitar a la castaña, armándose hasta los dientes para defender sus vidas del ataque que estaban a punto de sufrir.

Palermo- ¿Podemos hablar?-preguntó una vez se quedaron solos.

Sienna- La Policía Nacional va a entrar. No es un buen momento.

Él asintió, sabiendo que en parte, tenía razón.

Pero la joven solo había dicho eso, para evitarlo.

Era muy incómoda la situación, y a le había molestado bastante que le ocultara durante seis años que sentía algo por ella.

La joven siguió mirando esa radio.

Había algo que no le cuadraba en ella.

Y lo descubrió cuando comprobó las frecuencias.

Había distintos canales, pero dos de ellos no tenían nada en común con el resto.

Sienna, nuestra historia.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora