Tras aquella conversación el rubio subió a su cama de nuevo. En las siguientes semanas la tensión entre ambos disminuyó, Greco estaba menos a la defensiva con el rubio y éste había dejado la manipulación a un lado con él, pues descubrió que hablando las cosas con tranquilidad era más fácil con el chico y en el fondo le gustaba que alguien consiguiera ese cambio en él, aunque a veces le desesperaba lo cabezota que podía llegar a ser, como aquella mañana donde ambos discutían cuál era la mejor opción.
- A ver Gustabo piensa un poco, es mejor en la mañana, cuando abran las celdas, la gente está dormida, hasta los funcionarios están empanados en ese momento y tendremos como una hora y algo hasta que nos echen en falta - ambos andaban hacia la celda, acababan de salir de la lavandería donde trabajaban mientras hablaban con cuidado de que nadie les escuchara.
- Vale, ahora usa tú la cabeza, en la noche antes del cierre es mejor, tenemos muchas más horas hasta que se den cuenta por la mañana y si nos pillan en la oscuridad será más fácil escondernos.
- La oscuridad no nos hará falta porque nos van a pillar nada más salir con tu gran plan, a ver genio que se van a dar cuenta en el paseo nocturno que hacen al cerrar la celda.
- Mira ahora hablamos con Manolo a ver que opina él - el rubio sonrió victorioso.
- Oye eso es trampa, sabes que me odia y tú eres su jefe, te va a hacer caso, además, seguro que adornas la historia con tu pico de oro para que vote tu plan tío - el moreno frunció el ceño y Gustabo le dio un leve empujón en el brazo.
- Venga anda no seas dramático, que Manolo tiene opinión propia, pero claro, si él sabe apreciar un plan maestro de alguien que escapa por segunda vez y que tiene experiencia y tú no, ya es que yo le manipulo - rió divertido mirando al contrario que había fruncido aún más el ceño - anda quita esa cara de niño enfadado - Greco terminó por reír un poco también y relajó su cara, no sabía como sucedió pero ahora era capaz de bromear con el contrario y no le disgustaba para nada, de hecho le gustaba tener a alguien con quien hablar así.
Entraron en la celda y explicaron a su compañero ambos planes para ver cuál le parecía mejor.
- A pesar de la poca gracia que me hace el barbas, tengo que admitir que su plan tiene más sentido - la cara de Gustabo era un poema, no podía creer que ese plan le pareciera mejor que el suyo - es que... A ver, en la noche nos van a descubrir, aún hay mucha vigilancia, además de que lo notarían en el paseo nocturno, y la noche no es una ventaja, de hecho todo lo contrario, los policías sacarían a los perros y nosotros no veríamos una mierda.
- Bueno Gustabo, tenías razón, Manolo sabe apreciar un buen plan realizado por un genio - dio un par de palmaditas en su espalda y rió divertido por la situación - y hey quita esa cara de niño enfadado - su risa aumentó ganándose una mirada enfadada del rubio.
- Bueno yo me voy - Manolo se retiró de la celda dejando a ambos chicos.
Greco se tumbó en su cama y comenzó a ojear un libro que cogió de la biblioteca hace unos días.
- No es justo, mi plan es mejor, pero no pasa nada, cuando nos pillen y acabemos aquí de nuevo os lo echaré en cara - se tumbó en la cama del mayor junto a él y cruzó sus brazos sobre el pecho.
- En serio Gustabo, a veces eres como un niño pequeño ehh, no nos van a pillar, no seas gafe - lo miró de reojo y sonrió recordando su victoria de hace unos minutos.
- No soy un niño pequeño - le gustaba que el moreno le llamara así, por lo que tuvo que contener una sonrisa para seguir con su enfado ya más fingido que real.
- Si lo eres, un niño de 2 años que lloriquea porque no se juega a lo que él quiere.
- Cállate, eso es mentira - al final comenzó a reír mientras empujaba al moreno aplastándolo contra la pared, era habitual que el menor se tumbara en esa cama junto al otro chico ya que en las noches de insomnio solía bajar de su litera para seguir perfeccionando la huida juntos.
- Para, que me aplastas Gustabo - el rubio lo soltó mientras ambos reían.
- A LAS DUCHAS - tras el aviso del funcionario todos los presos se dirigieron al lugar.
Éste era el único momento donde Greco seguía alejándose de Gustabo y Manolo, el rubio sabía a qué se debía aquello, ya que una vez intentó acercarse junto con Manolo y el de la barba se tensó rápidamente pidiendo que al menos en las duchas le dejaran tranquilo, su reacción había sorprendido al menor pero pocos segundos después comprendió que el chico no debía sentirse cómodo al verse en esa situación después de lo ocurrido hacía meses atrás, lo comprendió y tal y como pidió le dio su espacio sin volver a acercarse a él en esos momentos. Lo que sí hacía era mirarlo, con sutileza claro, no quería que nadie se diera cuenta y menos él, tenía buen cuerpo, eso era innegable pero cuando el chico se giraba y veía su trasero no podía evitar sentirse mal, lo que le hacía apartar la vista rápidamente. Ese día recordó la vez donde Greco fue el que lo miró a él, el muchacho había repasado su cuerpo de arriba a abajo sin ningún reparo y eso le agradó a Gustabo, incluso se giró para darle mejores vistas, pero el mayor no había vuelto a mirarlo así, en las duchas simplemente se lavaba con rapidez y salía del lugar uno de los primeros, y aquello entristeció un poco al rubio, que sin saber por qué, echaba de menos que lo mirara otra vez de esa forma.
Tras la cena todos fueron a sus respectivas celdas, pero Gus parecía que acababa de despertar, estaba enérgico y feliz.
- Tenemos una pieza más para salir de este sitio, lo estamos consiguiendo chicos - Manolo solo asintió y se dirigió a su cama como de costumbre, desde la muerte de Emilio se había vuelto muy silencioso.
- Sí sí, pero relájate que no vas a dormir nada anda - Greco se tumbó en su propia cama tranquilo y siguió leyendo el libro de esa tarde.
- Oh venga no seas aburrido barbas - el rubio se tumbó junto a él y le quitó el libro de sus manos - a ver que tenemos aquí... "Ambos se besaron con desesperación mientras sus cuerpos se unían..." Pero bueno Greco eres todo un romántico - el chico comenzó a reír mientras estiraba el brazo al lado contrario del moreno que intentaba arrebatárselo.
- Gustabo dámelo anda y no digas tonterías, leo eso porque no había nada más en la biblioteca - sonreía divertido por la situación y siguió intentando alcanzar el libro echándose un poco sobre el rubio. Cuando lo alcanzó fue consciente de la poca resistencia que había puesto el menor y al girar la cara hacia él pudo notar que éste lo miraba fijamente y que estaban más cerca de lo que deberían pero por alguna razón ninguno se movía. Pasaron unos segundos donde ambos observaban el rostro contrario con detalle, hasta que Gustabo al sentir la mirada del moreno sobre sus labios los relamió lentamente y se acercó con cuidado, al ver que el otro no se alejaba siguió con el movimiento hasta sentir como sus respiraciones se mezclaban y sin pensarlo mucho más juntó sus labios con los del contrario.
Era un beso lento, lleno de incertidumbre y temores, el mayor fue el primero en reaccionar y separarse con la respiración algo agitada y una mirada que reflejaba sorpresa por lo sucedido - Gust...
- Shh calla - el menor volvió a juntar sus labios a los del contrario, le gustaba como sabía aquello, como lo hacía sentir y en ese momento era todo lo que le importaba, acercó sus manos al cuello del chico, atrayéndolo más para profundizar el beso y entonces sintió la lengua de Greco lamer sus labios a modo de petición para entrar en su boca a lo cual el rubio cedió sin rechistar.
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La Cárcel
RomanceGreco, un nuevo integrante en la prisión, empieza a ser un estorbo para Gustabo y su plan de escape, al ver que sus métodos habituales no sirven con el nuevo, tendrá que buscar otra forma de convencerlo para que esté de su lado.
