Había pasado una hora desde que Gus se había dormido y Greco se disponía a despertarlo.
- Venga guapo, levanta el culo que es hora de entrenar - movió un poco su hombro haciendo que la cabeza del chico de moviera también pero lo único que consiguió fue un bufido y que el rubio pasara la pierna sobre él y colocara la cara en el hueco de su cuello mientas dejaba una de sus manos sobre su pecho - no me hagas esto anda, que así me cuesta más hacerme el duro - el menor volvió a quejarse - venga Gus, no me seas anda - dió un par de nalgadas suaves al rubio, el cual empezó a despertarse pero seguía remoloneando.
- Un ratito más - susurró contra el cuello del moreno provocándole un escalofrío.
- Ya has tenido un ratito más, ¿cómo puedes dormir tanto?
- Es una habilidad innata, venga, te doy un beso a cambio de cinco minutos - dejó un beso en el cuello de Greco y volvió a cerrar los ojos.
- ¿Me estás intentando chantajear con besos? - rió ante las ocurrencias de Gus y le dió un beso en la frente.
- No es chantaje es negocio - subió la otra pierna encima de Greco, quedando tumbado sobre él.
- Venga, levanta ya anda, que me has dicho antes que si que íbamos.
- Voooy, joder tío, ni siquiera te dejas comprar con besos y abrazos - se estiró espabilándose y sacó la cabeza del hueco de su cuello, mirándolo a los ojos algo molesto.
- ¿Así que solo me das amor para eso? - le preguntó divertido elevando una ceja.
- Eres tonto, sabes de sobra que no, pero bueno, uno lo intenta, de todas formas si no me levanto de encima tuya, nadie va a entrenar - sonrió victorioso.
- Podría levantarme igualmente, así que no digas tonterías y levanta el culo anda - se acercó un poco a la cara del contrario y dejó un beso rápido en sus labios a la par que daba otra palmadita en su trasero.
- Está bien, pero solo porque soy benevolente - sonrió por el beso y se puso en pie.
- Claro, muchas gracias, señor benevolente - rió y se puso los zapatos junto a Gus, después ambos se dirigieron hacia el gimnasio - Bueno, hoy a ver si no te mueres en la cinta y al menos llegamos a las pesas.
- Calla, eso nunca pasó, lo que ocurrió fue que la cinta estaba rota - dijo todo lo serio y digno posible.
- Claro - rió Greco subiendo a una de las cintas.
Tras media hora en la cinta, pasaron a las pesas otra media hora y por último, en el saco de boxeo otros 15 minutos.
- No puedo más, estoy muerto - jadeaba Gus camino a las duchas.
- Ha sido intenso la verdad - habló Greco mientras secaba el sudor de su cara con la camiseta, subiéndola y dejando ver su torso, el cual el rubio miró sin disimulo, el mayor sonrió al notarlo, pero prosiguió sin decir nada al respecto.
Una vez en las duchas ambos comenzaron a desnudarse, estaban algo tenso, Gus por el miedo y Greco porque era la primera vez que iba a intentar no alejarse del menor en esa situación.
Al terminar de desvestirse se dirigió a la ducha más lejana a Gus por costumbre, pero paró en mitad de camino y se giró hacia él, que ya estaba bajo una de las duchas y lo miraba esperando su reacción.
- Greco, no pasa nada si no puedes aún - estaba nervioso, pero no quería que el moreno se sintiera mal si no podía acercarse a él.
- Si que puedo - el rubio hizo una pequeña mueca, lo conocía lo suficiente para saber que solo por su cabezonería lo haría, así que asintió sin más y prosiguió con la ducha, dándose la vuelta por si aquello lo hacia sentir menos intimidado.
Unos segundos después sintió unas manos sobre sus caderas, dió un pequeño repullo, pero decidió no girarse, no quería que el otro se sintiera presionado, por lo que decidió seguir su ritmo. Greco se acercó un poco más pegando su cuerpo al de Gus, y dejó un par de besos en su hombro subiendo hasta su cuello.
- ¿Ves? Solo debías confiar en mi - susurró dejando un último beso en su cuello antes de girarlo lentamente, tenerlo de frente le impactó pero estaba dispuesto a seguir, lo observó de pies a cabeza tomándose su tiempo, y lo acercó de nuevo besándolo suavemente.
Gus posó lentamente sus manos sobre su cuello, quería abrazarlo pero no sabía si era buena idea, por lo que decidió ir sin prisas, al colocar sus manos notó que el cuerpo del moreno volvía a tensarse, empezaba a entender que todas las situaciones donde le hacían sentir que estaba siendo aprisionado por él estando desnudo le provocaban aquella reacción, pero no sabía que hacer en esos momentos, por lo que bajó de nuevo las manos.
- No, vuelve a colocarlas - Greco lo había notado.
- No hace falta...
- Confía en mi - el rubio asintió y volvió a subir los brazos rodeando su cuello, el moreno lo empujó suavemente hacia la pared, quedando ambos bajo el chorro de agua de la ducha, se miraron y sonrieron - te dije que iba a ir bien - el menor sonrió y lo abrazó más fuerte atrayéndolo hacia él y besándolo de nuevo.
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La Cárcel
RomanceGreco, un nuevo integrante en la prisión, empieza a ser un estorbo para Gustabo y su plan de escape, al ver que sus métodos habituales no sirven con el nuevo, tendrá que buscar otra forma de convencerlo para que esté de su lado.
