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Por unos minutos, ninguno de los dos habló y eso empezó a asustar a Gus, no quería que pasara como la primera vez que se besaron.

- ¿Estás bien? - el tono de voz preocupado hizo que Greco reaccionara.

- Más que bien, ¿y tú? - mientras contestaba atrajo al menor junto a él, abrazándolo para calmar su preocupación y dejando un beso en su frente.

- Perfectamente - sonrió al sentir el beso y lo abrazó de vuelta.

Después de un rato donde ambos consiguieron calmar sus respiraciones y relajarse, Greco fue el primero en hablar.

- Duerme hoy conmigo - susurró.

- Esta bien - susurró de vuelta dejando un beso en sus labios y poniéndose en pie para vestirse, el mayor lo imitó y tras eso, ambos se tumbaron abrazados de nuevo, quedando dormidos, en cuestión de minutos.

A la mañana siguiente Greco fue el primero en despertarse, sintió un peso sobre su brazo y al abrir los ojos vió la espalda de Gus, en algún momento de la noche había terminado haciendo la cucharita al rubio, lo que le hizo sonreir, estaba feliz, no solo por todo lo sucedido anoche, también porque esta vez no había tenido pesadillas al respecto. Estaba centrado en todo eso cuando notó que el contrario se movía y se giraba para mirarlo.

- Buenos días - dijo Greco observándolo.

- Buenos días - respondió Gus estirándose - que bien he dormido hoy la verdad, hacía tiempo que no dormía tan bien.

- ¿Soy cómodo? - preguntó el moreno elevando ambas cejas.

- Mucho, si fueras un colchón te compraría sin pensarlo - rió tras decir aquello y tras un beso rápido se puso en pie, seguido del contrario - ¿Y tú has dormido bien? - preguntó algo nervioso.

- Muy bien - notó como el menor se calmó instantáneamente al oír aquello - oye Gus, no tienes que preocuparte por eso, no va a pasar lo que crees, no voy a tener esos sueños - el chico asintió ante sus palabras.

- Vamos a desayunar, ya es la hora - ambos salieron hacia el comedor y comenzaron a desayunar en silencio.

- Deberíamos ir al gimnasio - se ganó un resoplido de Gus, lo que le causó risa.

- ¿Te parece divertido? - el menor lo miró indignado.

- Hombre, el recuerdo que tengo es un tanto gracioso, la verdad - intentó aguantar la risa ante la mirada del rubio - anda venga, que lo digo por ti, debes estar preparado para el momento, no habéis entrenado nada, sois unos vagos.

- Está bien, pero si que he entrenado dos veces contigo - Greco lo miró desconcertado, no recordaba haber ido al gimnasio con él desde que se desmayó -  hay más formas de entrenar la resistencia sin tener que ir al gimnasio y son mucho más divertidas - alzó una de las cejas mirándole con picardía, entendiendo al fin el moreno a que se refería.

- Anda ya, no me seas guarro, tu hoy entrenas en el gimnasio, el otro entrenamiento para cuando lo merezcas - al ver la cara de Gus al decirle aquello soltó una carcajada.

- Pues es una gran forma de entrenar la resistencia.

- Vamos anda - se puso en pie mientras negaba con la cabeza sonriendo por las palabras del otro.

La mañana pasó tranquila y tras el almuerzo fueron a la celda, mientras Greco convencía a Gus de ir esa tarde al gimnasio.

- Venga, ahora descansamos un poco para reposar la comida y después vamos a entrenar - insistía el mayor.

- Que no Greco, no me apetece, ve tú.

- Pero, ¿por qué?

- Porque no me apetece.

Greco no estaba entendiendo la actitud de Gus, ambos entraron a la celda y el menor subió a su cama, lo que molestó aún más al moreno, no entendía porque estaba tratándolo así.

- ¿Me puedes explicar que mierda te pasa?

- No me pasa nada, deja de ser tan pesado, ¿quieres que entrene? Está bien, pero iré solo.

- ¿Esto es en serio? Te has pasado estos meses yendo conmigo a todos lados y ahora, después de todo lo de anoche, ¿pasas de mi cara? - se quedó unos segundos de pie frente a la cama de Gus, pero este se había tumbado dándole la espalda y no le contestó - Que te den tío - se tumbó en su cama y se cruzó de brazos enfadado.

- Lo de anoche no implica que tenga que ir detrás de ti a todos lados - espetó.

- ¿Cuándo he dicho que tengas que hacerlo? Es que no entiendo por qué no quieres venir de repente - el enfado en ambos subía al igual que el tono de sus voces.

- Pues porque no.

- ESO NO ES UNA RESPUESTA.

- SI LO ES.

- NO LO ES, ¿VAS A EXPLICARTE O NO?

- NO TENGO NADA QUE EXPLICAR.

- DEJA DE MENTIRME.

- NO LO HAGO.

- JODER, QUE ME DIGAS LO QUE PASA.

- NO QUIERO IR A LAS DUCHAS CONTIGO Y QUE TERMINES ARREPINTIÉNDOTE DE LO QUE PASÓ AYER.

Aquello pilló de imprevisto a Greco, no esperaba que ese fuera el problema y no sabía que decir al respecto, pasaron unos minutos hasta que reaccionó.

Se levantó de la cama y subió a la del menor, encontrándolo aún girado hacia la pared, tocó su brazo suavemente - Gus... - el chico no se apartó ante el contacto, pero no contestaba - Oye... - susurró.

- Déjalo Greco, no vamos a ponernos a hablar de esto como si fuéramos una pareja de casados - aquello dolió al moreno haciendo que apartara la mano que tenía sobre el contrario.

- Mira Gus, estoy intentando ayudar, pero por lo que veo soy el único imbécil que se preocupa, no estoy diciendo que seamos una pareja de casados, pero si tienes miedos, deberías decírmelo, ocultarlos solo sirve para que pase lo que acaba de pasar, aunque ya veo lo que te importa - bajó de la cama del rubio - no son las duchas precisamente las que van a hacer que me arrepienta de lo de anoche - tras decir aquello se volvió a tumbar en su cama, esperando a poder ir al gimnasio.

El menor sabía que Greco llevaba razón pero él no era de los que hablaban sobre estos temas, las pocas relaciones que había tenido se basaban en peleas y en follar, de hecho así arreglaban las peleas, follando. Nunca había tenido que gestionar nada así, y el hecho de pensarlo le provocaba un miedo tan grande que solo quería huir, pero entonces recordaba todo lo de anoche, las palabras de Greco, la tranquilidad de dormir con él, los besos, los abrazos,... Todo eso que nunca antes había sentido.

Pasó las manos por su cara intentando despejarse y suspiró antes de decidir que hacer - no me creo que yo esté haciendo esto - susurró para sí mismo.

Bajó de su cama y se sentó al borde de la de Greco - tienes razón, lo siento, esto no se me da bien, pero vamos a hablar - el moreno lo miró y asintió haciéndole hueco en la cama.

- Te escucho - Gus se tumbó junto a él, estaba nervioso y algo incómodo por tener que hablar estos temas.

- Bueno...no sé, ya lo he dicho, me daba miedo ir contigo a las duchas porque sé que te incomoda estar conmigo allí - miraba sus manos evitando el contacto visual.

- Gus, mírame - el nombrado subió la mirada hacia los ojos de Greco.

- Eso no va a pasar.

- No lo sabes.

- Si lo sé, no va a pasar, confía en mí, vamos a ir a entrenar y vas a ver que no pasa nada - el menor terminó asintiendo con la cabeza a la par que suspiraba, sabía lo cabezón que podía ser el moreno y tampoco quería que pensara que no confiaba en él.

- Pero aún no, que es muy temprano - lo miró esperando que cediera.

- Está bien, iremos en un rato, descansa si quieres, yo te aviso - el contrario asintió, apoyando la cabeza sobre el hombro del mayor mientras bostezaba, cerrando sus ojos al sentir como Greco dejaba un beso en su frente.

La CárcelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora