Eran las siete de la tarde, aún no sabía nada de Gustabo, pero tampoco le interesaba saberlo, o eso se decía, estaba en su turno de trabajo en la lavandería, solo, cuando la puerta se abrió y el rubio entró como si nada a empezar su turno de trabajo, la indiferencia ante el tema cabreó más aún a Greco.
- ¿Por qué no me has contado que tenías un juicio? - estaba molesto y dolido, no esperaba que no confiara en él, pero la respuesta del contrario solo empeoró ese sentimiento.
- No era de tu incumbencia - le contestó sin levantar la vista ni siquiera.
- ¿En serio? ¿Eso es todo lo que vas a decir? - se acercó al menor buscando respuestas y enfadándose aún más al sentirse ignorado.
- Mira Greco, he tenido un día de mierda, lo que me apetece ahora mismo es una paja o follar para rebajar tensiones, cuando eso ocurra te contestaré, así que si no vienes a hacer ninguna de esas dos cosas ya puedes irte, no tengo ganas de tus dramas - no entendía la actitud del rubio con él, pero si eso es lo que quería, pues lo tendría.
Se separó del menor acercándose a la puerta y bloqueó el pomo de la puerta, volviendo a acercarse a Gustabo hasta terminar tras él - está bien, ¿quieres follar? Perfecto, follemos - pronunció la última palabra cerca del oído del contrario, provocando un escalofrío en su columna.
Se estaba dejando llevar por la rabia, quería respuestas y si Gustabo pretendía vacilarle, atendería a sus consecuencias.
Empujó el tronco del menor con firmeza y algo de brusquedad contra la lavadora frente a la cuál se encontraba y abrió sus piernas en un movimiento con su pie.
- ¿Gr-greco que haces? - aquello le excitaba, no lo iba a negar, pero no entendía que estaba pasando, el moreno ni siquiera era capaz de estar cerca de él en las duchas y ahora estaba ahí, con intención de follárselo.
- Lo que has pedido, me tienes harto con tus gilipolleces y con el trato que estás teniendo conmigo, no pienso aguantar ni una vez más que me hables así, dijiste que éramos iguales y estos días no me has tratado como tal - la rabia se podía notar en su voz y en sus actos, bajó con fuerza los pantalones y la ropa interior de Gustabo y no pudo evitar excitarse al ver el trasero de este ante él.
- Greco, déjalo - intentó incorporarse asustado al pensar que aquello podía hacer que el moreno se alejara de él de nuevo como pasó tras el beso, pero el contrario volvió a empujarlo contra la lavadora.
- Calla - lo siguiente que notó fue el pene de Greco contra su entrada, no sabía en que momento se había bajado los pantalones pero no le importaba, sentir aquello le excitaba aún más - no pienses que voy a ser cuidadoso contigo, no lo mereces - antes de poder contestar a eso, el rubio sintió la presión del pene entrando levemente en él, lo que le causaba dolor y placer a partes iguales, e inconscientemente alzó más el culo haciéndolo mas accesible.
Greco comenzó un leve movimiento de vaivén sin introducir más el pene en el contrario, ayudando a que este se fuera acostumbrando a la presión y al cabo de unos segundos profundizó más el movimiento entrando más en él, provocando esta vez un gemido de placer por parte de ambos.
Los movimientos cada vez eran más rápidos y profundos, hasta conseguir entrar del todo en el rubio, en ese punto ambos estaban suficientemente excitados y comenzaron a moverse con rapidez mientras Greco agarraba con fuerza la cadera del otro, los gemidos cada vez eran más audibles y el sonido de los cuerpos chocando inundaba toda la sala.
- Sí, ahí joder Greco, justo ahí - al oír aquello el moreno siguió con las estocadas en esa zona. El menor dirigió su mano hacia su propia entrepierna pero algo lo impidió.
- No, no, tú hoy no te tocas - le colocó la mano de nuevo en la lavadora y se inclinó más sobre él pegando el torso a la espalda de Gustabo, el cuál no estaba de acuerdo con la decisión de Greco pero en ese momento no pensaba contradecirle.
Ambos se movían al mismo ritmo buscando contacto, no les importaba si alguien los escuchaba, solo querían sentir placer, el orgasmo estaba cerca para los dos chicos.
En cuestión de minutos, el rubio se corrió dejando caer su peso sobre la lavadora mientras el mayor siguió penetrándolo por unos segundos más hasta que terminó por correrse dentro de Gustabo.
Después de calmar la respiración unos instantes, el mayor salió del rubio, empezando a razonar lo que acababa de pasar en aquella sala, observó el culo del contrario, del cuál empezaba a salir lentamente el semen y abrió los ojos como platos sin creer que había hecho eso.
- ¡Abrid la puerta! - los gritos de uno de los guardias hicieron que ambos chicos reaccionaran rápidamente subiéndose las prendas inferiores y dirigiéndose a la puerta abriéndola en un movimiento rápido.
- ¡¿Se puede saber que hacíais aquí encerrados?! - el guardia los miró entrecerrando los ojos y observando el lugar comprobando que todo estuviera en orden.
- Nada, la puerta estaba atascada no la hemos tocado, hasta que no has avisado ni siquiera lo habíamos notado - dijo con convicción Gustabo.
- Que sea la última vez que ocurre algo así, la puerta abierta, ¿entendido? - ambos chicos asintieron - ahora salid de aquí el turno ha terminado, es hora de cenar - salieron de la sala rápidamente y tras girar la esquina, Greco acorraló a Gustabo contra la pared, colocando ambos brazos a los lados de su cabeza, atrapándolo en medio.
- Bien, ahora responde a mi pregunta, ¿por qué no me contaste nada al respecto y me trataste así? - el contrario suspiró y rodó los ojos pero finalmente contestó.
- Porque este juicio no debería haber sido hasta después de habernos fugado de aquí, pero por alguna razón lo adelantaron, eso me hace pensar que el siguiente también lo adelantarán y si eso ocurre, me iré al corredor de la muerte antes de poder salir de aquí.
- ¿Y qué tiene que ver eso con mi pregunta? - el moreno lo miraba sin comprender lo que estaba diciendo.
- Joder Greco, pues que me van a matar y prefiero alejarme de ti a tenerte cerca y tener que despedirme de alguien que me importa y antes de que preguntes porqué a Manolo sí y a ti no, no es lo mismo y lo sabes, ahora déjame pasar - dio un empujón al moreno y salió de la zona dejando a Greco mudo, pero con una frase resonando en su cabeza "me van a matar".
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La Cárcel
RomansGreco, un nuevo integrante en la prisión, empieza a ser un estorbo para Gustabo y su plan de escape, al ver que sus métodos habituales no sirven con el nuevo, tendrá que buscar otra forma de convencerlo para que esté de su lado.
