Pasaron las horas, la cena había terminado y el moreno volvió a sentarse con sus compañeros de celda aunque el rubio siguiera sin hablar mucho con él.
Ahora se encontraban en la celda, Greco estaba tumbado en su cama mirando hacia arriba y los otros dos chicos jugaban a las cartas.
¿Quieres jugar? - la voz de Gustabo lo sacó de sus pensamientos y giró la cabeza observando al chico que tenía sus ojos puestos sobre él, al igual que Manolo, esperando su respuesta.
- Vale - se levantó de la cama para sentarse junto a sus compañeros y empezaron a repartir las cartas.
- Cinquillo, ¿sabes jugar? Vamos a echar un par de partidas rápidas antes de que apaguen las luces - el menor explicaba aquello mientras observaba sus propias cartas.
- Si, sé jugar - dijo en un tono tranquilo mientras miraba sus cartas, no estaban del todo mal.
- Pues allá vamos - al cabo de unos minutos la partida finalizó y el ganador fue Greco, el cuál sonrió ante su victoria.
- Eso ha sido potra, la suerte del principiante - se quejó Manolo.
- Claro, será eso, asume que te ha ganado.
- Dirás que nos ha ganado - el tono del chico hizo reír a Greco y a Gustabo que intercambiaron una mirada divertida por la situación.
- Tranquilo que la siguiente la ganaré yo - advirtió el rubio con un tono divertido pero seguro en su voz.
- Ya veremos - esta vez habló el moreno que volvió a mirar al chico desafiándolo de manera divertida.
- ¿Quieres apostar algo? - la propuesta pilló por sorpresa a Greco.
- No te recomiendo apostar contra él, siempre gana - Manolo sonrió como si la situación le resultara familiar.
- ¿Qué propones? - el moreno no se iba a dejar asustar por la fama del otro, él podía cambiar su suerte y confiaba en ello.
- No sé.... ¿La esclavitud del contrario durante un día? - aunque usó un tono de voz inocente como si aquella idea acabara de aparecer en su cabeza el mayor sabía que no era así.
- ¿Esclavitud? - el moreno lo miró con ambas cejas alzadas y algo de desconfianza.
- No pienses nada raro, no me refiero a ese tema, eso está fuera de la apuesta - sus palabras tranquilizaron al chico que relajó su expresión y asintió en señal de aprobación.
La partida comenzó y el ambiente era más tenso esta vez, el silencio reinaba en la celda, estaban concentrados.
- GANÉ - fue Manolo el que consiguió la victoria.
- Joder tío, ¿por qué te hemos dejado jugar la partida si ni siquiera has apostado? - la mirada de Gustabo expresaba incredulidad y frunció el ceño mientras lanzaba las cartas junto al montón que había ante él.
- Porque no pensabais que pudiera ganar, pero lo he hecho y ahora a joderos, os he roto todo el rollito de tensión no resuelta que lleváis - rió feliz sin darle más importancia a sus palabras.
- ¿Rollito de qué? - la cara del moreno en ese momento era indescriptible, no podía creer que acabara de decir eso.
- Si, si, a ver que no soy gilipollas, se nota bastante.
- Si que eres gilipollas porque tremenda estupidez estás diciendo, ganar te ha afectado - esta vez el que habló fue el rubio que quitó importancia a lo que decía el otro mientras recogía las cartas.
- Lo que digáis, yo me voy a dormir ya.
Al terminar de recoger cada chico se dirigió a su cama, pero Gustabo y Greco se dedicaron una última mirada junto a una sonrisa, fue un gesto rápido pero les sirvió para saber que las cosas entre ambos se habían calmado.
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La Cárcel
RomanceGreco, un nuevo integrante en la prisión, empieza a ser un estorbo para Gustabo y su plan de escape, al ver que sus métodos habituales no sirven con el nuevo, tendrá que buscar otra forma de convencerlo para que esté de su lado.
