32

70 6 2
                                        

Cuando Greco vió de quiénes se trataban todo se paralizó - no puede ser... - susurró.

- Greco.. estás vivo... - el rubio se acercó rápidamente a él, pero antes de tocarlo empezó a retroceder, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas - no puede ser verdad, estás aquí... - antes de dejar caer sus lágrimas, se dió la vuelta y salió del lugar rápidamente empujando a Manolo que se encontraba tras él.

- Gus... - Greco y Manolo lo siguieron hasta el baño donde el rubio se había encerrado en uno de los cubículos y sollozaba intentando acallar su llanto para que nadie pudiera oírlo. Al ver allí a Greco, se había quedado en shock y se negaba a llorar delante de todos, ni siquiera se atrevía a tocar al moreno por si no era real

- Gus por favor déjame entrar - su cuerpo se negaba a reaccionar solo podía llorar mientras se abrazaba a sí mismo, llevaba un mes creyendo que estaba muerto y ahora estaba ante él.

- Dale tiempo - susurró Manolo - me alegro que estés vivo, que susto nos has dado - añadió junto a una sonrisa.

- Yo también me alegro de veros, creía que iba a estar solo...pero... ¿qué hacéis aquí? Creí que estaríais lejos ya - dijo sorprendido.

- No quiso irse sin ti, dijo que lo podíamos aplazar - contestó Manolo con una leve mueca mostrando su desacuerdo.

Esa noticias sorprendió a Greco, ¿acaso el rubio no era consciente de que podía irse al corredor de la muerte antes de salir de allí?

- Gus, te dije que os fuérais sin mi, ¿y si no te da tiempo? Tendríais que haberos idos joder - habló hacia la puerta del baño, su preocupación comenzó a aumentar; no pudo evitar sentir una punzada de culpa por haber querido morir, así que suspiró e intentó calmarse, no era el momento de recriminarle por haberse quedado.

- Lo siento Manolo, no quería perjudicaros - el nombrado asintió sorprendido y parecía que en su cara también había algo de culpa pero no dijo nada - voy a vigilar que nadie entre, Gus no querrá que lo vean así - susurró marchándose.

- Gus por favor ábreme, estoy solo - la puerta se abrió lentamente y Greco lo tomó como una invitación así que entró al estrecho cubículo quedando pegado al rubio. Al mirarlo se dió cuenta que estaba más delgado que antes y unas oscuras ojeras decoraban la piel bajo sus ojos - lo siento - no podía evitar sentir culpa así que sin pensarlo mucho más lo abrazó con fuerza, el contrario le devolvió el abrazo rápidamente.

- No eres un fantasma, estas aquí de verdad - susurró mientras Greco dejaba un beso en su frente y se soltaba del abrazo para sujetar su cara y besar sus labios, el menor colocó las manos en su cuello para acercarlo más aún, no solía ser tan intenso, pero esta vez se lo permitió a sí mismo, lo necesitaba.

Cuando ambos se separon por falta de aire dejaron sus frentes pegadas mientras recuperaban la respiración - te quiero - susurró Greco pegando el cuerpo del otro al suyo haciendo que Gus sonriera al escucharlo - vamos fuera anda, Manolo nos está cubriendo - el menor asintió y ambos salieron más calmados ya.

Tras una hora en la que Greco explicó que le había pasado, omitiendo la parte de que se dejó morir y de la conversación con su familia, Gus se había quedado dormido abrazando a Greco con fuerza como si temiera perderlo de nuevo y el moreno acariciaba su espalda suavemente, por otro lado Manolo estaba en su cama en silencio, parecía debatirse entre decir algo o callar.

- Greco, yo también lo siento - aquello pilló desprevenido al moreno, ¿por qué lo sentía? Al ver la cara de desconcierto, se explicó - cuando te metiste en la pelea no deje que Gus se metiera a ayudarte, no quería perderlo también a él, es el único amigo que me queda y tenía miedo por él, tal vez si no hubiera hecho eso, tú no habrías terminado en el hospital - el moreno se mantuvo unos segundos en silencio pensando en que decir.

La CárcelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora