34

59 4 2
                                        

A la mañana siguiente todo siguió con normalidad, fueron a desayunar y después a trabajar, y en la tarde los tres chicos dieron un paseo en el patio mientras charlaban.

- Nunca había fallado el 0,01%, ¿vale? Un respeto - dijo frunciendo el ceño el rubio.

- Pues esta vez nos ha fallado de pleno - respondió Manolo - Tranquilo Manolo, todo irá bien estoy un 99,9% seguro de que todo está perfecto - imitó la voz de Gustabo.

- Yo no hablo así - contestó el imitado dándole un golpe en el hombro.

- ¿Me puede explicar alguien de qué habláis? - Greco los miraba sin entender nada de lo que decían.

- Pues que tu querido novio siempre que hace algún plan lo prepara al 99,9%, es decir, deja un 0,01% de margen de error y según él eso sirve de amuleto para que el plan no falle, pero está claro que no ha funcionado en este plan - explicó Manolo.

- Es la única vez que ha fallado - se defendió el rubio.

- Pues entonces tal vez tu querido Greco sea el 0,01% de error - bromeó mirando a Greco.

- Que te den Manolo - contestó el nombrado riendo - ¿Y de dónde sacaste ese amuleto Gus? - lo miró extrañado.

- No sé, lo inventé y funcionaba - se encogió de hombros.

- El pitoniso Gustabo lo llamaban, creando amuletos de la suerte - rió Manolo ganándose otro golpe del rubio, pero rápidamente se tensó y su semblante cambió a uno serio - Chicos, vienen...

Bueno, bueno, ¿así que no eran rumores? Estás de vuelta Greco - la voz de Armando hizo que Gus y Greco se giraran hacia este y los suyos y que el rubio instintivamente se pegara a Greco intentando protegerlo, acto que Armando notó.

- Vete de aquí, ya ajustamos cuentas hace semanas - habló el rubio con seriedad y tono firme.

- Tranquilo Gustabo, solo venía a darle la bienvenida - mostró esa sonrisa tan siniestra que siempre dió mala espina al moreno y estiró la mano hacia él.

- Gracias, bienvenido tú también, ¿qué tal tú pierna? - contestó Greco notando como la sonrisa de Armando se transformaba en una mueca de rabia durante una fracción de segundo antes de volver a sonreír, sabía que ese comentario le había molestado.

- En recuperación, ya veo que tú estás sano - lo miró de arriba a abajo analizándolo - debo irme, me esperan, nos volveremos a ver - se giró y dió un par de pasos antes de girarse de nuevo hacia ellos - por cierto Gustabo, debes estar contento con su vuelta, se te ve mejor, toda la prisión pensaba que te enterraríamos en pocos meses si seguías tan deprimido, hasta los chicos de las celdas cercanas a la tuya estaban sufriendo en las noches con tus gritos, al final resulta que la vuelta de Greco ha sido un bien... común - sonrió de nuevo y se escucharon las risas de los hombres de Armando, tras eso se alejaron de allí.

- Gilipollas... - susurró Manolo antes de girarse a mirar a Gus preocupado por como le había sentado aquello.

- Gus... No les hagas caso - dijo Greco al ver la cara del rubio la cual se habia teñido de rojo y miraba amenazante a Armando marchar, el moreno supuso que estaba planeando cien formas diferentes de matarlo - Ignóralo, solo intenta crear otra pelea, no le des lo que quiere - se acercó al rubio y tocó su hombro pero este lo apartó de un movimiento brusco y se sentó en uno de los escalones de la grada.

Tanto Greco como Manolo se quedaron sorprendidos por esa reacción, pero intentaron no darle mayor importancia.

Horas más tarde, en la cena, todo seguía igual, Gus no había hablado desde lo sucedido con Armando y aunque los otros dos lo notaban decidieron no presionarlo, ambos sabían lo que significaba para el rubio que le vieran vulnerable, así que prosiguieron como si nada, cenando. Greco miró la mano de Gus sobre la mesa y acercó la suya para darle un pequeño apretón, quería que supiera que estaba ahí si lo necesitaba, pero el menor volvió a apartarse de él y esta vez se levantó con brusquedad volviendo a la celda, dejando a los otros dos chicos en el comedor sin palabras.

Tras unos segundos, Greco se levantó enfadado y fue tras él, le había dolido aquello, no tenía culpa de nada y no iba a permitir que lo pagara con él.

Llegó a la celda y lo encontró tumbado en la cama.

- ¿Se puede saber que te pasa? - preguntó el moreno enfadado.

- Nada - dijo con indiferencia mientras ojeaba una revista, lo que enfadaba más aún a Greco.

- ¿Y entonces a qué viene todo esto?

- No entiendo a qué te refieres - siguió contestando con la misma indiferencia y sin levantar la mirada de la revista.

- ¿Que no lo entiendes? Te has apartado de mí dos veces como si te quemara mi tacto - la paciencia se le estaba agotando.

- No sé de qué hablas.

- ¿Qué no sabes de qué hablo? ¿Encima me vacilas? - el moreno elevó su tono de voz debido al enfado - Y mírame mientras te hablo joder - cogió la revista y la apartó consiguiendo que el contrario lo mirara.

- No me vengas a montar un numerito por no ser un empalagoso contigo, no somos dos adolescentes en un parque, somos dos presos en una cárcel - habló con frialdad, con ese tono de indiferencia que tanto odiaba el moreno.

- Todo esto es por lo que ha dicho Armando, ¿no? Mira te lo perdono porque se que te jode que te vean débil, pero no me vuelvas a contestar así, lo digo en serio, no voy a aguantar esto.

Manolo entró a la celda dirigiéndose en silencio a su cama, había escuchado parte de la conversación y esperaba que Gus se callara al entrar él, no quería que siguiera echando todo a perder con Greco.

- ¿Que me perdonas? No te he pedido que me perdones, si buscas alguien con quien pasear de la mano por el patio, no soy el indicado y devuélveme la revista.

Tras unos segundos de silencio donde ambos se aguantaban la mirada, Greco reaccionó, su cara la cual mostraba asombro al escuchar a Gus hablarle así, pasó a mostrar enfado y lanzó con fuerza la revista contra el pecho del rubio - toma tu puta revista - dijo saliendo de la celda.

- Gus te has pasado tío, te has pasado pero mucho, ¿qué mierda haces? - Manolo lo miraba enfadado.

- No te metas en esto, no va contigo - contestó sintiendo una punzada de culpa en su pecho, pero se negaba a ser el débil de la prisión, ser el hazmerreír, le habían escuchado gritar por las pesadillas, eso era demasiado para él.

- Eres un idiota, no lo mereces y lo único que vas a conseguir así es que se canse de tí, no va a estar siempre esperando a que dejes de ser un imbécil, y yo no voy a estar siempre justificando tus acciones.

- YA LO SÉ, LO SÉ JODER, PERO NO PUEDO, NO VOY A PERMITIR DE NUEVO LO QUE HA PASADO AHÍ FUERA - su respiración se agitó tras gritar.

- Si de verdad te importa el chico, aprende a dejar tu puto orgullo a un lado, y si te importa más la opinión de 4 presos que no verás más en un año, deja a Greco y que encuentre a alguien que si lo valore - aquellas palabras dolieron a Gus, pero Manolo tenía razón.

Greco estuvo dando vueltas por la prisión pensando en toda la situación con el rubio hasta que avisaron que era hora de volver a las celdas, entró en silencio, observó que el rubio estaba de espaldas y que no había bajado a su cama como de costumbre así que tras un suspiro se tumbó en su propia cama solo, lo cual le hacía sentir raro, hacía mucho que no dormía en esa celda sin compañía, fue difícil conciliar el sueño esa noche para ambos.

La CárcelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora