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El tiempo pasaba rápido, estaban a unos días de salir de aquel lugar, los nervios se sentían, habían decidido no entrenar esta semana por evitar lesiones que pudiera dificultar la huída, por lo que se dedicaban a comer, hacer sus turnos de trabajo y descansar, necesitaban energía.

Gus y Greco se encontraban en la celda mientras Manolo trabajaba.

- ¡Oye! Un respeto chaval que te puedo reventar la vida - ambos rieron tras aquella frase dicha por el rubio y Greco no dudó en seguirle el juego.

- ¿Tú y cuántos más? - alzó una de sus cejas y sonrió burlonamente.

- Yo solo, no necesito ayuda, ¿ves estos puños? - le mostró ambos puños a Greco - pues cuidado con ellos, que te pueden matar.

- A ver niño, que antes de que me toques te he reventado - estaba buscando picarlo y sabía que lo había conseguido al ver su cara tras llamarlo niño.

- ¿Lo comprobamos? - se puso en pie - venga vamos - fingió boxear contra algún enemigo invisible.

- No digas tonterías, si sabes que te voy a humillar anda vuelve aquí - se sorprendió por la reacción de Gustabo, no esperaba que su orgullo fuera tan lejos.

- ¿Tienes miedo? Sabes que voy a ganar en verdad - el mayor movió la cabeza de lado a lado sonriendo - le contaré a Manolo que no te atreviste a enfretarte a mi porque estabas asustado - aquello surtió efecto de inmediato.

- Vale vamos, pero después no llores cuando pierdas - se puso en pie frente al otro - en 3...2...1... - el menor hizo trampas, empezó antes de llegar a 0.

Estaban bobeando, Gustabo intentaba inmovilizar a Greco y viceversa, reían, se divertían a pesar de ser un juego de niños y de saber que en otras circunstancias ellos mismos no habrían llevado a cabo esta tontería, pero en la cárcel todo era diferente y esos pequeños momentos tan absurdos como ese, eran los que te hacían seguir sintiéndote humano y te ayudaban a continuar día tras día en ese lugar.

Finalmente el moreno consiguió tirar al otro pero éste agarro su brazo llevándolo con él y siguiendo la pelea desde el piso. Unos segundos más tarde Greco lo inmovilizó contra el suelo sujetando sus muñecas sobre su cabeza, el contrario lo miró con picardía subiendo una ceja y habló - No sabía que tu fantasía sexual era tenerme esposado - aquella frase puso nervioso al moreno, que aflojó el agarre, gesto que fue aprovechado por Gustabo consiguiendo cambiar posiciones, colocándose encima suya mientras retenía las manos del otro a ambos lados de su cabeza.

- Eres un tramposo que lo sepas - ambos calmaron las risas, pero ninguno parecía dispuesto a moverse.

- No lo soy, solo aprovecho oportunidades - replicó el rubio.

Se miraban en silencio mientras intentaban acompasar sus respiraciones con una sonrisa tonta en sus caras, parecía que el tiempo se había parado en la celda.

- Ya os dije que le había gustado que le dieran por el culo y quería más - al escuchar la voz de Armando seguida de la risa de los suyos, ambos chicos se levantaron rápidamente, desde que Greco hizo las paces con Gus y Manolo, Armando no había vuelto a buscarle, pero si sentía que le guardaba rencor por rechazar unirse a él.

- Deja de decir gilipolleces y lárgate de aquí subnormal - contestó Gustabo tenso por la reacción que pudiera tener Greco tras eso, no quería que volviera a distanciarse de él.

- A mí no me hables así, yo no soy tu perrita como este de aquí - señaló con la cabeza a Greco de forma despectiva.

Gustabo lo miró de reojo y comprobó que se encontraba con los puños apretados y la vista al suelo, lo que le inquietó aún más.

- No te lo voy a volver a repetir, lárgate - esta vez el rubio se había acercado a Armando dedicándole una mirada amenzante.

- No sabía que tu novio necesitaba que lo defendieran, con lo duro que pareció cuando mató a Emilio, quien diría que le iba el rollo de ser violado - la risa de todo el grupo ante el comentario se escuchó en toda la celda y cuando Gus estaba dispuesto a contestar algo se movió rápidamente al lado suya en dirección a Armando.

En cuestión de segundos Greco estaba delante de este pegando su frente con la del contrario, el cuál dió un paso atrás rápidamente, Gus era consciente de la desventaja que tenían, eran dos contra cuatro, aquello no iba a terminar bien para ellos y en cuestión de días debían salir de ahí, no querían meterse en esto ahora, pero al ver la expresión de Greco sabía que era imposible que este razonara en estos momentos.

- Greco, escúchame, no es el momento, déjalo, acuerdate de lo importante - se interpuso entre este y Armando e intentó hacerle entrar en razón mientras sujetaba sus hombros, por unos segundos la mirada del moreno se cruzó con la de Gus y pareció calmarse, estaba funcionando.

- Eso, haz caso a tu amo que sino te vas a quedar sin que te folle el culo como te gusta - aquello fue la gota que colmó el vaso, Greco apartó a Gus y se dirigió a Armando asestando un puñetazo en su cara.

Armando ordenó que nadie se metiera al notar como los suyos daban un paso hacia Greco y sacó una navaja improvisada a la vez que se acercaba al moreno, clavándosela en el costado.

- ¡NO! - Gustabo estaba a punto de meterse en la pelea cuando unos brazos lo rodearon impidiéndolo - SUÉLTAME, SUÉLTAME JODER, DÉJAME AYUDARLO, LO VA A MATAR - en ese momento Greco lo miró un segundo antes de susurrar un lo siento, al instante, Armando volvió a dirigirse hacia él, pero esta vez Greco pudo esquivar el golpe y quitarle la navaja clavándosela al contrario en la pierna.

- Gus joder, no vale la pena, si te metes todo el plan se irá a la mierda y no quiero perderte a ti también - era Manolo que se negaba a soltar al rubio.

No pasó ni un minuto cuando los guardias llegaron a la zona despejando aquello y llevándose a Greco y a Armando a enfermería.

Habían pasado horas y aún no sabían nada de Greco, los guardias no daban información y Gus se negaba a hablar con Manolo por haberle impedido ayudar, pasar solo por esto lo estaba matando, no quería que le pasara nada al moreno, le gustaba estar con él, le gustaba como se sentía todo cuando estaba cerca, no podía perderlo.

La CárcelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora