Cuando se separaron por la falta de aire Greco lo miraba asustado y Gustabo no entendió que ocurría pero tampoco quiso preguntar sobre eso.
- Oye, tampoco es como que nos hayamos comprometido al matrimonio por esto, relájate - rió nervioso sin saber como calmar el ambiente en ese momento.
- ¿Qué? Em... Ya, ya, lo sé, solo es que... No sé porque he hecho eso - se dio cuenta que seguían demasiado cerca y se alejó, tumbándose a su lado mientras fingía volver a la lectura.
- Bueno que no pasa nada, tranquilo, además... A mí no me ha disgustado, está bien celebrar los logros y hoy hemos logrado avances respecto al plan - el chico seguía observando el libro pero Gustabo sabía que no estaba leyendo nada, podía ver sus ojos fijos en un punto.
- Esto no se repetirá, ¿vale? - aquello pilló por sorpresa al menor, no entendía por qué se negaba si le había gustado tanto como a él, tampoco estaban hablando de tener una relación o algo, solo poder desahogarse uno con el otro de esta forma, en la cárcel era bastante común pues al final estaban allí encerrados y solos, por lo que terminaban buscando el afecto entre ellos, pero sabía que con Greco no funcionaría la presión así que simplemente asintió en silencio.
Cuando el moreno se atrevió a mirar de nuevo al menor que estaba a su lado pudo ver que se había dormido y tras maldecir internamente su suerte lo zarandeó un poco para despertarlo pero solo consiguió un leve quejido y que el chico se acurrucara más en la cama, se veía tranquilo dormido y no pudo evitar acercar su mano para acariciar su cara en un corto movimiento.
- ¿Qué mierda estoy haciendo? - susurró para sí mismo seguido de un suspiro.
Finalmente decidió ignorar el cuerpo que tenía al lado y dormir sin pensar mucho más en la situación que habían vivido hacía unos minutos.
Aquella noche tuvo una pesadilla que hacía meses que había desaparecido de su repertorio, pero al parecer el beso había hecho que su subconsciente quisiera recordarle lo que aquel chico le llegó a hacer tiempo atrás.
- Greco, tranquilo es solo una pesadilla, shh - era Gustabo, al estar tumbado junto a él, se había despertado por sus quejas en el sueño. El mayor despertó y lo miró algo desorientado, pero rápidamente su mirada cambió a una llena de dolor y arrepentimiento.
- Vete a tu cama
- Pero que ha...
- Por favor, solo vete - apartó la mirada del chico pero esta seguía mostrando dolor, tenía una lucha interna consigo mismo desde que su relación con el rubio había mejorado y aunque intentaba ignorarla y sabía que el chico llevaba razón al decirle que ambos se habían hecho daño no podía evitar sentir que se estaba fallando a sí mismo.
- Vale, está bien - por la posición en la que estaban, el moreno supuso que en algún momento de la noche habían terminado abrazados y cuando el chico se fue a su cama sintió un pequeño vacío en el pecho.
El menor notó como algunas lágrimas mojaban su rostro, antes de despertar a Greco había escuchado como le estaba suplicando a él que no lo hiciera, no podía sacar su voz desesperada repitiéndolo una y otra vez " No, por favor Gustabo, no lo hagas" al escuchar eso entendió con qué soñaba y se sintió peor de lo que nunca lo había hecho, no sabía que le estaba ocurriendo, nunca se arrepentía de sus actos y menos aún lloraba por hacerle daño a alguien, pero con él era diferente, sabía que la había cagado y lo que más le dolía era saber que no podía remediarlo por mucho que quisiera, al pensar todo aquello no pudo evitar soltar un sollozo mientras las lágrimas seguían brotando de sus ojos.
Greco seguía despierto y se quedó helado al escuchar el sonido emitido por el menor, ¿acaso estaba llorando? No sabía muy bien el motivo pero estaba claro que era algo relacionado con él.
A la mañana siguiente Greco ya había salido de la celda cuando los otros dos se despertaron, y al llegar al comedor se dieron cuenta que tampoco estaba allí, por lo que entendieron que habría desayunado antes.
- Oye Gustabo, ¿ha pasado algo con Greco? - Manolo lo miraba esperando una respuesta, por suerte no se había enterado de nada de lo que ocurrió la noche anterior.
- No, tendrá un mal día, solo eso - mintió, ganándose un asentimiento silencioso del chico.
Salieron al patio pero tampoco vieron a Greco allí y no fue hasta la hora de trabajo en la lavandería cuando lo encontró al fin. El chico estaba trabajando y al notar como el rubio se colocaba a su lado se tensó un poco, ninguno de los dos habló hasta que cerca del final de la jornada Gustabo se decidió por romper ese silencio.
- ¿Vienes a comer?
- Ve tú, ya iré más tarde - el moreno ni siquiera lo miró a la cara y aquello solo incrementaba el malestar del menor.
- Vale - salió del lugar y comió junto a Manolo. No hubo rastro de Greco en todo lo que quedó de tarde y en la cena se repitió lo mismo, el chico seguía sin mirarlo a la cara y volvió a esquivar comer con ellos.
La situación se estuvo repitiendo por varios días hasta que Gustabo se cansó de estar así y aprovechó que ambos se quedaron solos en la lavandería para hablar.
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La Cárcel
RomanceGreco, un nuevo integrante en la prisión, empieza a ser un estorbo para Gustabo y su plan de escape, al ver que sus métodos habituales no sirven con el nuevo, tendrá que buscar otra forma de convencerlo para que esté de su lado.
