Al llegar se dirigió a su cama sin ánimos y pasó el resto de la tarde allí, hasta la hora de la cena donde estuvo callado mientras recibía alguna que otra mirada del rubio.
Una vez en la celda se quedó dormido rápidamente, pero en la madrugada sintió cómo alguien lo zarandeaba mientras pronunciaba su nombre.
- NO - se despertó gritando cuando sintió una mano en su hombro intentando tranquilizarlo.
- Tranquilo, solo ha sido una pesadilla - Greco observó al rubio que estaba sentado al borde de su cama, mirándolo preocupado, por lo que se incorporó y comenzó a calmarse.
- ¿Estás bien? - el moreno asintió a modo de respuesta - Supongo que ha sido duro verla, ¿no?
- Por favor, ahora no me hagas esto, no estoy de humor - su tono de voz expresaba el cansancio que llevaba ocultando desde hacía tiempo y Gustabo por primera vez sintió algo de pena por él, aunque no lo admitiría.
- Greco, no estoy usando ningún tipo de manipulación ahora, deja de creer que todo lo que digo tiene alguna intención, también puedo ser amable ¿sabes? - se molestó un poco, en general le daba igual lo que opinaran sobre él pero estaba intentando ser comprensivo y el moreno no se lo ponía fácil.
- Lo siento, es que tengo la sensación de tener que estar a la defensiva todo el rato en este lugar - pasó las manos por su cara intentando despejarse mientras suspiraba con pesadez.
- Y haces bien, no debes fiarte de nadie.
- Lo sé - sentía la mirada del contrario sobre él y le miró de vuelta, esta vez no encontró nada extraño, solo un chico de unos 25 años - perdón por despertarte.
- No te preocupes, no estaba dormido.
- ¿Y eso? ¿Te cuesta dormir? - se dio cuenta de que el chico seguía sentado al borde de su cama pero decidió no decir nada al respecto.
- Si, bueno, lo normal - se notó algo incómodo y comenzó a jugar con el borde de las sábanas, por lo que Greco no insistió, ambos se quedaron mirándose en silencio en la oscuridad, no era una situación incómoda aunque pudiera parecerlo.
- Greco - el rubio lo miraba curioso y aquello le hizo pensar al moreno en un niño pequeño.
- Dime
- ¿Cuántos años tienes?
- 28 ¿y tú? - le pareció extraña la pregunta, ambos habían dejado claro que no eran amigos pero supuso que necesitaría la información para algo.
- 25 - el rubio pareció darse cuenta de la situación, se encontraba en la cama del contrario hablando sobre sus edades, eso no era algo que hacías con alguien que no te caía bien, pero es que si se paraba a pensar, el chico no le caía mal, incluso creía que si se hubieran conocido en otras circunstancias podían haber sido grandes amigos. Entonces recordó lo que le hizo y sintió una pequeña punzada en el pecho, era la culpa, realmente no había conseguido dormir bien desde aquel día, sabía que Greco no hizo nada más allá que joderle su ego y él se dejó llevar por su orgullo, humillándolo de la peor forma posible, por una parte quería disculparse, pero él nunca hacía eso, ni siquiera sabía como hacerlo realmente, podía fingirlo pero cuando era algo que sentía de verdad, no era tan fácil, aunque también pensaba que si lo hacía conseguiría algo de paz para descansar al fin.
- ¿Qué piensas? - Greco se había incorporado un poco y lo miraba tranquilo, por una vez no estaba a la defensiva, lo cual Gustabo agradeció internamente.
- En todo, quiero... Quiero decirte algo pero no sé si la voy a cagar - el moreno lo miró serio tensándose un poco.
- No creo que puedas cagarla más de lo que ya lo hiciste - estaba dolido, se notaba al hablar y el menor supo que seguía siendo un tema delicado.
- De hecho quería hablar sobre ese tema, yo...
- ¿Ahora quieres reírte de mí otra vez por eso? ¿Qué pasa, no fue suficiente con la humillación pública o con no poder evitar recordar todo lo ocurrido cada vez que entro al puto baño? ¿También quieres saber el diagnóstico? Me desgarraste, dos días pensando que no me iba a poder mover y otros dos para conseguir sentarme, pero te aseguro que el dolor físico no fue lo peor porque tú - dio un pequeño golpe en su pecho con el dedo índice - y tus amigos os encargasteis de que todos vinieran a ver como me habíais dejado ahí tirado con los pantalones bajados y con tu ADN chorreando entre mis piernas, así que sí, lograste tu objetivo: me humillaste como nadie lo había hecho antes, puedes estar orgulloso, te llevaste el premio - terminó de hablar algo alterado por el recuerdo de todo - y ahora hazme un favor y deja de pretender que somos amigos, déjame dormir - se tumbó girándose hacia la pared.
- No quería reírme de ti ahora, y no estoy orgulloso, de hecho... Lo siento, de verdad, creo que tú y yo podríamos haber sido buenos amigos y conseguir grandes cosas juntos, y sé que no te merecías eso, pero también es cierto que tú ya tomaste tu venganza, Emilio era como un hermano para mí, me devolviste el dolor emocional y físico, estamos en paz aunque no quieras verlo.
- Yo no quería matarlo y tampoco tenía pensado hacerte eso, solo ocurrió así, tú lo planeaste, tuviste rato para arrepentirte, ni siquiera creo que la humillación haya estado al mismo nivel.
- Greco, ese día te ganaste el respeto de la gente, lo digo en serio, y además mi grito en ese momento no ayudó mucho, eso fue bastante humillante.
- Y el respeto que gané lo perdí en el momento en el que me senté en la mesa con vosotros.
- Vale, pues yo también lo perdí entonces al aceptarte - suspiró mirando la espalda del contrario el cuál se negaba a girarse - no eres el único que ha perdido cosas en esta alianza, pero piensa que nos vamos a ir de aquí, ¿que más da lo que piensen? Que les jodan a todos.
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La Cárcel
RomanceGreco, un nuevo integrante en la prisión, empieza a ser un estorbo para Gustabo y su plan de escape, al ver que sus métodos habituales no sirven con el nuevo, tendrá que buscar otra forma de convencerlo para que esté de su lado.
