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Pd. Recomiendo leer escuchando la canción añadida.

Esa tarde volvió a su celda, por suerte estaba vacía y tras comprobar que no había nada raro en sus cosas, salió de allí, sabía donde estaba y lo que debía hacer.

Apretó la navaja improvisada que había creado con algunos de los objetos de enfermería, sabía que no podía ganar aquello a puños, eran tres, y aunque nunca había asesinado a nadie, en este momento no le importaba hacerlo, solo quería venganza.

Salió al patio y tras un vistazo rápido los encontró, se acercó rápidamente y antes de que pudieran darse cuenta le estampó el puño en la cara a Manolo, haciéndolo caer, sintió como Emilio se acercaba por su derecha, pero esquivó el golpe y se lo devolvió dándole en la nariz, seguramente se la había partido pero no le podía importar menos, lo consiguió, estaba frente a Gustabo que lo miraba sorprendido.

Tras un segundo donde sus miradas se cruzaron, Greco se lanzó sobre él agarrándolo del cuello de la camiseta y lanzándolo contra el suelo - ERES UN HIJO DE PUTA - se lanzó sobre él y comenzó a golpear con su puño la cara de su agresor, sintió como Emilio intentaba separarlo, pero en este momento el moreno parecía poseído y clavó la navaja improvisada al este sin ver muy bien la zona, después la recuperó y siguió con Gustabo hasta que escuchó como se acercaban los oficiales, entonces una idea pasó por su cabeza y sin pensarlo dos veces la llevó a cabo, se levantó y le clavó la navaja en la entrepierna tirando de izquierda a derecha mientras que el rubio daba el grito más inhumano que cualquiera de allí había escuchado antes, tras eso los oficiales lo separaron y se lo llevaron a aislamiento, pero antes de eso pudo escuchar como pedían una ambulancia y hablaban de un muerto.

Pasó un mes en aislamiento, creía que se iba a volver loco ahí dentro si no se había vuelto ya el día de la pelea. Por lo que escuchó, Emilio murió, la navaja le perforó una vena importante en el cuello y no sobrevivió a eso, y a Gustabo tuvieron que operarle, por desgracia habían conseguido que su miembro funcionara bien, pero lo que más miedo le daba a Greco era en lo que se estaba convirtiendo, ni siquiera se sentía mal por lo que había hecho.

Esa noche volvió a su celda, se temía lo peor, realmente pensaba que esa noche lo matarían, pero no ocurrió nada. Gustabo aún estaba recuperándose de la operación por lo tanto estos días dormía en la cama de Manolo ya que este tenía la litera de abajo y Manolo pasó a dormir en la litera encima de Greco que pertenecía a Gustabo.

Durante la noche el moreno no pudo pegar ojo, al cabo de una hora intentando conciliar el sueño, empezó a sentir una mirada sobre él y al girarse descubrió que era el rubio, lo observaba en silencio desde el otro lado de la celda, Greco le sostuvo la mirada, no quería que pensara que tenía miedo, pero cuando analizó más la mirada del chico, se dio cuenta que no era amenaza u odio, era respeto, Gustabo había comprendido que no se dejaría dominar, no era un subordinado, era un igual, y tendría que respetarle como hacía con Armando y los suyos. Y así se mantuvieron, observándose en silencio, hasta que se quedaron dormidos.

Pasaron los meses y todo parecía en calma, Greco se había ganado el respeto, no solo de Gustabo, sino de toda la prisión, que habían visto la pelea y decidieron que era mejor no meterse en líos con él; y por otro lado, Gustabo que ya había vuelto a su cama habitual sobre la de Greco, seguía con sus planes junto a Manolo. Habían conseguido una convivencia tranquila, no molestaban a Greco y éste no se metía en sus cosas, ya les había oído algo sobre el plan pero no le interesaba en lo más mínimo o al menos así fue hasta que le llegó la noticia.

Parecía un día normal, pero entonces un par de oficiales vinieron preguntando por él y bajo la mirada extrañada de ambos compañeros, salió junto a los funcionarios.

La CárcelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora