A la siguiente mañana, Greco fue el primero en despertar así que decidió desayunar antes que los otros dos e irse al gimnasio.
Se encontraba golpeando un saco cuando vió aparecer a Manolo, su presencia allí le extrañaba, nunca le gustó demasiado ir a hacer ejercicio.
- ¿Ocurre algo? - preguntó preocupado.
- No, bueno, solo quería decirte que si necesitas hablar o algo, bueno... Que también eres mi amigo, así que puedes contar conmigo - era su forma de decir que no estaba de acuerdo con la actitud de Gus.
- Gracias, tú también eres mi amigo - las palabras del contrario sorprendieron a Greco pero las agradeció - y sobre ayer, la verdad es que no entiend...
- Greco, tienes visita, una chica, no sabía que habías ligado en el mes que estuviste fuera, como has aprovechado el tiempo chaval, es guapa - el guarda bromeó dando una pequeña palmada en el hombro de Greco el cuál miró a Manolo a modo de despedida y siguió al guarda.
Cuando llegó a la sala vió a Lena, lo que le hizo sonreír, echaba de menos hablar con ella, así que sin perder más tiempo se acercó a la mesa donde estaba ella sentándose.
- ¿Has venido de verdad?
- Claro que sí, ¿no me tenías fe Greco? - la chica sonrió.
- Bueno, es que no es un lugar al que le guste venir a la gente, pero me alegro de verte - sonrió de vuelta.
- Y yo a tí, además me tienes que contar la historia del reencuentro y presentarme a tu chico - la chica guiñó a Greco y este negó con la cabeza riendo.
Al otro lado de una de las ventanas de la sala que daban al pasillo se encontraba Gus, el rumor de que una chica había venido a visitar a Greco llegó rápidamente a él, y había ido a comprobarlo, ahora observaba que todo aquello era cierto mientras sentía la rabia subir por su cuerpo, así que buscó la forma de entrar a la sala, miró al preso que ayudaba con la lista de visitas y sonrió al recordar que le debía un favor.
En unos minutos estaba entrando en la sala dirigiéndose decidido hacia la mesa donde se encontraba Greco y la chica.
- ¿En serio? Y después que...
- Hola chicos, que es eso tan interesante de lo que estáis hablando - fingió una sonrisa mientras se sentaba junto a Greco el cual lo miró entre sorprendido y molesto.
- ¿Qué haces aquí Gus? - dijo serio.
- ¿Así que tú eres el famoso Gustabo? Empezaba a creer que eras un delirio de Greco - al escuchar que la chica hablaba de él la miró extrañado - soy Lena por cierto, había olvidado que no me conocías, como Greco ha hablado tanto de tí tengo la sensación de que nos conocemos - rió al ver como el moreno la miraba frunciendo el ceño y susurraba un "chivata".
- ¿De mí? - sabía que Greco habló de él con la chica pero no esperaba que tanto.
- Si Gus, de tí, algunos no tenemos miedo de mostrar debilidad cuando se trata de quien queremos - soltó molesto el moreno, lo que hizo que el rubio sintiera la culpabilidad sobre él.
- Eso sí, Greco tenía razón eres guapo y tienes unos ojos azules muy bonitos - habló la chica calmando la tensión que se había formado tras el comentario de Greco, el cual le había puesto al día de la situación con el rubio aunque sin profundizar demasiado.
- Y-yo... Os dejo hablar de vuestras cosas - Gus se puso en pie nervioso sin saber que hacer o decir.
- Un placer conocerte Gustabo - contestó la chica.
- Igual...mente - fue lo último que dijo antes de dirigirse a la salida de la sala, pero entonces paró justo antes de salir, sabía que si no lo demostraba ahora, si no lo hacía justo en este momento, después no se perdonaría a si mismo haber perdido a Greco, así que volvió hacia la mesa decidido.
ESTÁS LEYENDO
La Cárcel
RomanceGreco, un nuevo integrante en la prisión, empieza a ser un estorbo para Gustabo y su plan de escape, al ver que sus métodos habituales no sirven con el nuevo, tendrá que buscar otra forma de convencerlo para que esté de su lado.
