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Llegó la hora de la huida, Greco, Manolo y Gus se dirigieron hacia la celda de Armando, Manolo se les unió un rato después de la conversación ya que el alcaide había muerto por la herida de bala.

Al entrar en la celda lo primero que encontraron fue el cadaver del guardia que Greco había dejado con Armando, estaba destrozado, el moreno no podía creer que alguien pudiera hacer algo así a otro ser humano, apenas parecía un hombre, la mayoría de sus huesos estaban en lugares donde no debían.

- ¿Os gusta? Es mi mejor obra de arte sin dudas - rió Armando mirando a Greco esperando su reacción sabiendo que aquello le iba a afectar.

Greco quedó en shock unos segundos sin poder apartar la vista del guardia, al reaccionar salió de la celda apoyándose en la pared de fuera sintiendo náuseas ante aquella imagen.

- Vaya, parece que no le ha gustado - se burló Armando.

- Greco - Gus salió tras él - Greco no puedes demostrarle que te afecta, no puedes hacer eso, tienes que ser fuerte ¿me escuchas? - dijo agobiado ante la idea de que la tortura psicológica hacia Greco fuera el nuevo pasatiempo de Armando.

- No puedo hacer esto Gus, no puedo seguir el plan, no puedo fingir estar agradecido y ofrecerle la huida con nosotros - dijo Greco sintiendo una presión en su pecho, notando como la situación le sobrepasaba.

- Si puedes, puedes y vas a hacerlo porque de esto depende nuestras vidas, ¿está bien? - Gus sabía que estaba llevándolo al límite pero en este momento no podía hacer otra cosa aunque realmente estaba preocupado por como iba a terminar el moreno por todo esto.

Greco asintió recomponiéndose un poco.

- ¿Seguimos siendo 6 o hemos perdido a Greco? - se burló Armando saliendo de la celda con sus dos compañeros y Manolo.

- Está bien - dijo Gus serio - vámonos ya, no podemos perder tiempo - el aura dominante del rubio volvió a él, volvía a ser el líder del grupo.

- Vamos entonces - dijo Armando.

Los 6 hombres se encaminaron hacia enfermería ya que saldrían por la ventana de esa sala, tras abrir la puerta con la llave que Gus consiguió hacía mucho tiempo, cerraron tras ellos evitando que más presos se unieran y empezaron a entrelazar las sábanas con las cuerdas en silencio.

Greco sabía que era su turno de actuar pero le estaba costando fingir gratitud tras todo lo ocurrido.

- Oye Armando - dijo al fin - he pensado que... Bueno, sin vuestra ayuda no habríamos conseguido salvar a Gus y de verdad estoy muy agradecido, así que, quería proponeros uniros a nosotros hasta salir de la ciudad, tenemos un plan y...

- Greco, cállate - dijo Gus serio mirándolo con advertencia.

- Se merecen esto, nos han ayudado - dijo Greco.

- ¿Qué pasa? - dijo Armando mirando a ambos con curiosidad.

- Bueno, tenemos unos contactos que nos ayudarán a salir de la ciudad y quería ofreceros venir con nosotros, está claro que vais a tenerlo complicado en cuanto se den cuenta de que faltamos.

- ¿Qué mierda haces Greco? ¿Cómo se te ocurre invitarlos a esto? - dijo Gus enfadado.

- Gracias Greco, al menos tu no eres una rata como estos dos putos desagradecidos - dijo Armando mirando mal a Gus y a Manolo - Iremos con vosotros

- Bien - dijo Greco.

- Eres un imbécil - dijo Gus a Greco.

- Joder Greco, solo tenías que cerrar la boca - dijo Manolo molesto.

La CárcelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora