Estaban desayunando cuando vieron a Manolo entrar al comedor y se acercaba sonriente.
- Manolooo, joder tío me salvaste el culo - saludó Gustabo mientras se daban la mano y una palmadita en la espalda.
- Me debes una, y muy gorda, mejor dicho, me debéis - señaló a ambos chicos sonriendo aún.
- Oye no es mi culpa que Gustabo tardara la vida entera ahí dentro - se quejó el moreno.
- Que Dios te lo pague, seguro que vas al cielo por tu buena acción - los tres chicos rieron.
Unos minutos más tarde ya habían contado lo que sucedió una vez que lo llevaron a aislamiento y sobre la idea del entrenamiento que había propuesto Greco.
- A mí me vale lo que sea, mientras no hayáis follado en mi cama - dijo aquello con demasiada tranquilidad para gusto de sus dos compañeros.
- Pero Manolo joder, ¿nos ves con pintas de querer follar con el otro? - contestó rápidamente Greco, la idea de haber hecho algo así con Gustabo en la celda le puso nervioso.
- Eso digo yo, que guarro eres - añadió el rubio.
- Primero de todo, he dicho follar, nunca dije que fuera entre vosotros, pero ya veo que el subconsciente os traiciona - ambos notaron el calor en sus mejillas pero el más perjudicado fue Gustabo que al ser el de la piel más blanca se le notó el sonrojo con mayor intensidad - y segundo, ante la pregunta de Greco, ¿de verdad quieres que conteste?
- ¿De verdad solo te han metido una semana en aislamiento? Creo que voy a proponer al guardia que la amplíe a un par más - sugirió el menor mientras desayunaba intentado aparentar que aquello le importaba poco.
- Que alegría tenerte de vuelta - dijo el mayor con ironía disponiéndose también a seguir con su desayuno.
- Anda no os quejéis tanto que me sacrifiqué por vuestra incompetencia - le divertía la situación, la cara de ambos era un poema y tras una semana en aislamiento por culpa de ellos al menos tenía el derecho de reírse un rato a costa de los dos.
- Vamos, arriba - alzó la voz el moreno a la par que daba tres palmadas.
- Joder Greco... ¿Qué quieres? - Gustabo abrió los ojos con dificultad y lo miró molesto por los ruidos.
- Dije que esta tarde aprovecharíamos para entrenar en las horas libres así que dejad de vaguear y moved el culo - miró a Manolo que había colocado la almohada sobre su cabeza intentando seguir su siesta - Tú también Manolo - le apartó la almohada consiguiendo un gruñido por parte del contrario.
- Gus, recuérdame por qué metimos a éste en el plan - habló Manolo con voz adormilada.
- Yo que sé no me acuerdo - contestó el rubio con el mismo tono.
- Ah ¿no? Pues yo si que recuerdo escucharte decir "lo necesitamos, tiene que entrar, nos será útil" - intentó imitar la voz de Gustabo.
- Yo no hablo así y era cierto, lo necesitábamos.
- ¿Queréis dejar de hablar cómo si no estuviera aquí? - miró a ambos y al ver la poca intención que tenían de levantarse de sus camas volvió a hablar, pero esta vez, molesto por la actitud de ambos - haced lo que os de la gana, pero no queda mucho para el día y yo paso de que me pillen, así que me voy a entrenar para evitarlo, estoy harto de vuestras tonterías - salió de la celda enfadado.
Pasaron unos minutos, parecía que ambos chicos se habían vuelto a dormir pero entonces se escuchó un leve bufido y seguidamente Gustabo se levantó de la cama y comenzó a colocarse los zapatos.
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La Cárcel
RomanceGreco, un nuevo integrante en la prisión, empieza a ser un estorbo para Gustabo y su plan de escape, al ver que sus métodos habituales no sirven con el nuevo, tendrá que buscar otra forma de convencerlo para que esté de su lado.
