Mitad de junio. ¿Cómo es que he sobrevivido una semana aquí?
Hoy Rosa me dijo que me daría parte del día para estudiar. Dijo que Junio la ayudaría, que no me necesitaba.
Y, sinceramente, no estudié. Tomé mis audífonos, y agradecí el no haber arrojado mi celular en medio de la noche. Me puse mis audífonos, y puse una canción de Akane, Color me blue. Se trataba de una relajante pieza de piano. Cerré mis ojos, y vi los de mis padres, los de Sabrina, los de Rosa, y los de ella. Los de Junio. Tristes y soñadores al mismo tiempo.
Hace un rato estaba hojeando la libreta, y me he dado cuenta de que he hablado demasiado de Junio estos últimos días. Me pregunto si no estaré sintiendo algo más por ella. Vaya, es muy pronto, no llevamos ni una semana de interactuar, pero hay algo en ella que... de alguna manera, me atrae. Y no sé si es de una forma romántica, o simplemente ella, como persona, me atrae. No es su físico exactamente, no es su voz, no es su rostro. Creo que es esa lágrima extraña infinita, infinita y extraña que compartimos. Aún no sabemos lo suficiente del otro, pero eso justamente me causa esa intriga de saber, de entender qué atormenta tanto a una tormenta.
Me da miedo que ella no sienta lo mismo por mí. Digo, no es como que quiera una relación con ella, ni mucho menos, es solo... Quisiera que ella sintiera tanta intriga por mí, como yo la siento por ella. Pero, ¿la sentirá? Quiero ser su amigo. Por primera vez quiero ser amigo de alguien, pero, ahora, me da miedo que ella no quiera. ¡Bah! ¡Pamplinas!
En fin. Después de dejarme a solas en mi habitación, Rosa me dijo que fuera a ayudarle en otras tareas, ya que Junio acababa de irse. Me puso a limpiar (otra vez) el suelo. Estoy harto de que tenga que limpiar el suelo a diario. ¿Por qué no deja que esté sucio de vez en cuando, para variar? ¿Es mucho pedir un poco de caos y suciedad de vez en cuando?
Mientras fregaba el piso, me puse a pensar en la universidad. No, no quiero ser contador. Ni abogado, como soñaba mi mamá cada vez que de pequeño me vestía de traje y tomaba un maletín de mi padre, al tiempo en que actuaba como el abogado ese que sale en la televisión. Desearía desear algo así. Sin embargo, solo deseo poder ser libre, poder entenderme, y entender a Rosemary, poder entenderme, y entender al mundo; poder entenderme, y entender a Junio.
¡Mierda, basta de Junio!
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Junio |EN EDICIÓN
Short StoryOliver no puede decidirse por una carrera universitaria aún. No tiene ni idea de qué es lo que hará con su vida después del verano, después de junio. Hartos de su indecisión, sus padres deciden mandarlo lejos, a la granja de la rezongona tía soltero...
