Domingo, 30 de mayo

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Hice enfurecer a mi padre. Vaya, qué novedad. Por un momento creí que el viejo barrigón moriría. Se puso tan rojo, que parecía que en cualquier momento saldrían disparados sus sesos y se esparcirían por doquier.

Al parecer, el tío Lucas vendrá en junio y se quedará hasta septiembre. Nos lo comentó durante la cena. Siempre me ha gustado cuando viene. Es joven, 30 años. Es tan genial que a mi padre le molesta su simple nombre. Tengo la hipótesis de que es envidia. Mi padre se llama Everardo (semejante nombre), y su hermano menor, Lucas. Papá se mató la espalda trabajando, mientras que Lucas lo tuvo todo al nacer. Papá tuvo que valerse por sí mismo, ser la cabeza de los hermanos y emprender su propio camino y negocio, mientras que Lucas, al ser el menor, tiene derecho a todo por naturaleza. La herencia es suya. Tampoco es que sea rico, pero sí que se la vive bien.

Si de por sí ya estaba cabreado, le hice explotar más cuando le dije:

—Bien podría ser como Lucas, pero quieres que me esfuerce en estudiar algo que no me gusta. La vida es sencilla, pa'.

Tiró la comida, y por un pelito, la mesa. Me gritó, y me dijo lo mismo de siempre, con unas cuantas obscenidades agregadas. Al final, mi madre lo calmó, y como buen idiota que soy, no dije nada y me limité a subir a mi habitación.

Es así como llegué aquí.

La verdad, no quiero admitirlo, por si alguien llega a leer esto. Pero me estoy haciendo a la idea de que, en realidad, a nadie le importa lo que yo opine. Es decir, a mis padres solo les interesa que piense en una carrera para que nuestra familia conserve el buen prestigio ante la sociedad. Por nada más. ¿A Sabrina? Hasta cierto punto, su interés por mí va relacionado con la falta de atención de su padre. Buscando el mismo patrón inconscientemente. O al menos eso creo yo. Porque nadie en su sano juicio amaría la falta de cuidado que le doy a las personas y a las cosas. ¿Adrián? Tenemos una amistad regularmente buena, pero nunca me he sentido tan cercano a él. Si la noche anterior se quedó a dormir, fue por ofrecimiento de mi mamá. He visto como se miran entre ellos; ¿me importo a mí mismo? Irremediablemente, sí, pero no significa que me quiera. ¿Cómo puedo querer a alguien tan malagradecido? Dicen que, entre más conoces a una persona, menos la quieres.

Y yo me conozco muy bien.

En este sentido, a nadie (salvo a mí mismo), podría interesarle lo que realmente pienso o siento. Así que, creo que puedo admitir libremente que ya lloré por un buen rato debido a la escena que ocasionamos mi padre y yo. Siento que hago un mal papel como persona, pero, es que no conozco otro. ¡No conozco otro papel más que el de mí mismo!

¿Sabes, libreta hedionda? Me siento frustrado y decepcionado. Puede ser que ahora, comparta los mismos sentimientos con mis padres al pensar en mí.

¿Sabes algo más? Creo que ya dejaré de darle vueltas al asunto. Creo que estudiaré para ser contador, aunque no me apetezca. Es hora de dejar de ser una basura.

Junio |EN EDICIÓNHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora