Martes, 8 de junio

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Estoy en el andén número 2. Nunca he subido a un tren. No voy a mentir, me siento algo estúpido por ello, pero estoy algo nervioso.

Al final, mis padres decidieron darme el móvil. Mi primer pensamiento fue ‹‹Sabrina››. Mas sabía que no tendría mensaje de ella. Así que reservé mis esperanzas y las guardé en el bolsillo; me dieron algo de dinero en un sobre (a ojo de buen cubero, es suficiente para mi traslado y por si ocurre algo imprevisto), pero no he contado realmente cuánto es, ya que no quiero que alguien tenga sospechas de la cantidad, y luego intenciones de robarme; y, por último, antes de subir al autobús, indicaciones de donde encontrar a Rosa.

No paro de imaginar lo que me espera. Justo ahora, imagino la escena en la que una anciana me golpea la espalda con una cubeta llena de leche por no saber ordeñar una vaca. Muevo la pierna de un lado al otro, como un reflejo inconsciente de mi ansiedad.

¿Qué me deparará el día?

Junio |EN EDICIÓNHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora