Capítulo 32

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Lo prometido es deuda, un capítulo a mitad de semana, aunque es uno peque, pero que nos deja listos para lo que se viene en los próximos capítulos que saldrán el domingo.

Nos leemos pronto


- ¿Qué pasa doctora Lewis? –cuestiona Daniela al ver la seriedad en el rostro de la doctora después de revisar sus estudios de química sanguínea en conjunto con el seguimiento hecho por Poché, además de la toma de sus signos vitales y de la ecografía realizada- ¿vamos mal? –pregunta con temor ocasionado que Poché tome más fuerte de su mano.

-Vamos estables- responde la doctora creando mayor incertidumbre y confusión en la pareja de chicas- Charlie va muy bien, su desarrollo se encuentra dentro del límite inferior permitido por lo que vamos a necesitar reforzar los suplementos, aunque debemos tener cuidado porque te estas subiendo de peso y no es sano para tu presión.

-Eso es culpa de Poché- responde Daniela molesta- con el pretexto de que no debo hacer esfuerzo alguno hace todo por mí, el único momento que me deja caminar es cuando salimos a dar paseos de treinta minutos a una hora y lo hacemos despacio para no forzarme.

-La doctora dijo que no debíamos llevar actividades físicas extenuantes así que yo solo hago que sigas sus indicaciones porque conociéndote saldrías a correr no sé cuántas millas al día como lo hacías antes de mudarte al apartamento de la tía Nela.

-Nunca debí contarte que lo que más extraño al estar embarazada es correr por las mañanas- menciona Daniela para sí misma pero la doctora quien no se perdía ni una sola de las interacciones de la pareja interrumpe a Poché antes de que contraatacara.

-Disculpa Daniela- llama la atención de ambas- ¿eras deportista?

-Toda mi vida estudiantil estuve en equipos de atletismo, al terminar mi prepa comencé a trabajar para ayudar a mi madre y salía a correr entre dos y cuatro millas por las mañanas, pero al mudarme acá dejé de hacerlo, es muy diferente correr en la Florida a hacerlo en Nueva York.

-En ese caso vamos a incrementar el tiempo que caminas, solo trata de que sea sobre una superficie plana, ocupo que te actives de forma gradual y sin tanto esfuerzo, solo hasta donde tu cuerpo te dé sin forzarlo, tal vez tu organismo necesite un poco del ejercicio al que estaba acostumbrado.

- ¿eso significa...que nosotras...podemos? –Daniela pregunta con timidez sobre si ella y Poché podrían tener sexo.

-No está prohibido, pero tampoco es una luz verde- menciona la doctora.

- ¿Cómo? –se pregunta Poché confundida.

-Digamos que pasaron del semáforo rojo al amarillo, lo que significa que no está prohibido, pero tampoco es una carta abierta para que vayan a tener sexo cual conejos- sonríe la doctora ante su broma.

-En ese caso no podemos- menciona Poché con firmeza.

-Gorda esas no fueron las palabras de la doctora- responde Daniela quien, al sentirse sin mareos, ni cansancio y mucho menos dolores de cabeza, se encontraba lista para llevar al siguiente nivel su relación con la fotógrafa.

-Daniela, María José- ambas chicas la miran con atención- hagan su vida normal, trabajen con precaución, descansen lo que es debido y si en algún momento ambas están cómodas en una situación romántica solo dejen que fluya, besos y caricias suaves no la van a matar María José, posiciones incomodas, penetraciones descuidadas, presión en el vientre, muchas horas de actividad sexual intensa y ahorcamientos si le van a generar complicaciones- observa como el rostro de ambas fluctúa entre palidez y sonrojo- pero estoy segura de que ambas saben comunicarse, ambas saben respetarse y ambas quieren lo mejor para su relación y su bebé.

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