¿Qué es lo que quiero saber?
Para Alexis Parker, el romance ya pertenecía en segundo plano, no se encontraba en la búsqueda de quién se pretendía amar, tenía otros asuntos pendientes que concretar. Su regreso a Nueva York arruinaría o cambiaría su v...
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Advertencia: contenido sexual
—Hola my Lady—. Saludaba el hijo de Odin con su característico acento británico.
—¡Que sorpresa!—. Sonríe la castaña con cariño a su exnovio y lo saluda con un gran abrazo.
A pesar de que la castaña es sumamente alta, el rubio era muchísimo más, así que para él, el abrazo no fue suficiente y cargo a la chica para que ella pusiera sus piernas al rededor de su cintura.
Debido a que la castaña tenía su bata negra de seda y debajo de ella unos diminutos shorts de pijama de la misma tela, el contacto con el rubio fue endemoniadamente eléctrico, que le provocó cerrar los ojos, no obstante fingió que ese abrazo no le movió algo en su interior y abrazó con mucho cariño a Thor.
—Querías refuerzos, ¿no?—. Responde juguetón al oído el rubio, manteniendo el abrazo en el aire todavía.
La castaña abrió los ojos y se percató que esos ojos oceánicos que la atormentaban, la miraban. Ella no dejaba de abrazar a su exnovio, cuando observó a James como abría la puerta de su apartamento e ingresaba a este.
Al darse cuenta de la magnitud de las cosas, y observar el nuevo corte de su exnovio, no pudo evitar caer en sus garras. El hijo de Odin se veía mejor que nunca, una ligera barba acomodaba en sus mejillas, y su larga cabellera había desaparecido ahora portaba un corte elegante donde caía un mechón de cabello rubio lacio en su frente y su característico olor a Sauvage Dior, hizo que la castaña recordara lo bien que podía pasársela con su ex.
Quería sacarse de raíz el irracional impulso de esos ojos oceánicos que la atormentaban, no olvidaba la humillación que le hizo pensar que dejaría a la modelo por venir a dejar a su apartamento, y francamente ya estaba cansada.
Thor era confortable y conocía claramente sus intenciones, un viejo amor la podía salvar del irracional impulso que tenía por querer estar con el Buchanan, un viejo y mismo amor tal vez la harían caer en la realidad en la que se encontraba y ya no vivir bajo el gran enigma que era el empresario.
Así que cuando Thor camino hacia la sala de estar, y la castaña le indico donde estaba su habitación, inmediatamente se dirigió a esta. El rubio se sentó y ella terminó de horcajadas en sus piernas, observó su bello rostro y pensó en todo lo que había sucedido entre ellos.
Por otro lado, o mejor dicho, del otro lado del edificio, un James fuera de sí se encontraba en la habitación, había tomado un vaso de whisky seco y estaba por el segundo cuando observó por el gran ventanal que ofrecía una panorámica increíble de la ciudad y se sentó en el costoso sofá.
El Buchanan no podía hacer nada, había manejado sus cartas como nunca, no dejaba de pensar en el cabello chocolate y unos ojos bicolor que lo atormentaban, pero francamente estaba cansado. Con Alexis la línea de atracción y odio estaba muy cerca, y ya no notaba la diferencia.