23. Die For You

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Las palabras seguían zumbando en su cabeza

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Las palabras seguían zumbando en su cabeza.

"Estoy estúpidamente enamorada de ti"

Él sabía que esto debía de parar.

Hace casi dos meses:

Oh vamos viejo, sino está Steve, ni tu chica, ¿por qué no salir al club que acabamos de inaugurar?—. Reprende Sam a James para poder salir de fiesta.

Los preparativos del aniversario de B&R inc ya estaban, las invitaciones, la locación y todo lo indispensable estaba en perfecta coordinación, así que no había excusa para el castaño.

—¿Para que Sam? No quiero tener resaca, mañana debo de compartir un desayuno con Nat—. Explica el castaño, fastidiado por saber que fue involucrado a un desayuno que no deseaba acudir.

—Insisto Buck, ya pareces todo un novio, vamos, que sea tu despedida de soltero—. Responde Sam, encontrando las palabras adecuadas que harían que cediera el Buchanan.

—Solo un trago y nos vamos—. Acepta James, aceptando su destino, sabía que Sam no se daría por vencido.

Aunque sabía que no tenía ninguna objeción con ser leal, el hecho de tener una relación de verdad, hizo que se sintiera abrumado por un momento, así que tomaron las llaves y se fueron al club, de todos modos regresaría temprano ¿qué podría pasar?

Al llegar al lugar tuvo la sensación de no querer estar en el privado, lo cual su amigo y él prefirieron quedarse en la barra, ya llevaban más de la mitad de la botella, cuando Sam se percató de las personas que estaban en el lugar.

Sin previo aviso una melena color chocolate apareció en su centro de vista, lo cual de inmediato llamó la atención del chico que portaba playera blanca, Sam sabía que esa chica era demasiado irreal, así que quería determinar si esa belleza era posible, que hizo un gesto para que su amigo Buck la observara también.

James estaba algo relajado por los tragos, así que se dejó llevar por lo que dijo Sam y observó lo que quería que viera.

Dándose de bruces con una chica de cabello castaño, vestido blanco y una sonrisa espectacular, la observó mientras la rubia hacía caras chistosas y unos chistes que no lograba descifrar.

Sabía que no sabía definir lo que veía, esa chica representaba algo más que belleza excepcional, veía en ella una luz que nunca vio en las demás, un magnetismo en esos ojos bicolores y su sonrisa hacía que todo lo demás desapareciera a su alrededor.

Buck estaba completamente hipnotizado, ni siquiera le dijo a Sam lo que haría, lo cual lo tomó por sorpresa, ya que de inmediato se paró de su asiento, intentando asechar a la chica, agradeció que la rubia mágicamente se parara a bailar y ella esperaba algo de la barra.

—La casa invita—. Dijo de manera coqueta a la castaña, queriendo saber a más profundidad porque estaba demasiado interesado.

Ella le regaló una mirada, donde se sintió expuesto, vulnerable, algo que jamás había ocurrido con nadie, pero ella lo rechazó, no le dijo nada y simplemente se fue.

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